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Juan Carlos Ballesta

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Juan Carlos Ballesta

La seductora voz de Anna Calvi

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El universo de la música pop está lleno de grandes voces femeninas, pero son pocas las que logran trascender con una propuesta distintiva, alejada de los convencionalismos.

La británica Anna Margaret Michelle Calvi, de padre italiano y madre inglesa, es uno de los casos actuales más subyugantes. Guitarrista, violinista, cantante y compositora, apenas irrumpió con su homónimo disco debut en 2011 rápidamente llamó la atención de varios músicos, medios especializados y una audiencia siempre a la caza de talentos de su tipo. Su voz seductora, su belleza innata, sus composiciones llenas de intensidad y una formación musical nada habitual, enseguida causaron que el polifacético y siempre respetado Brian Eno declarara que era la mejor voz que había escuchado desde la aparición de Patti Smith en 1975. Sin duda, una comparación de alto vuelo que, sin embargo, no está nada alejada de la realidad. Otros la acercaron a PJ Harvey (quien en sus comienzos también fue comparada con Patti), en parte porque Rob Ellis (que había trabajado con PJ, fue su primer productor).

Calvi estuvo expuesta a la música desde niña. Sus influencias primarias fueron de diversa índole, de los Rolling Stones y Captain Beefheart a Maria Callas, Debussy, Messiaen y Ravel. Mientras estudiaba guitarra y luego violín, siguió descubriendo grandes nombres como Jimi Hendrix y Django Reinhart cuando tenía 13 años. Increíblemente, no se atrevió a cantar hasta los 25 años (tiene 34), una habilidad que había escondido por demasiado tiempo y que complementa su rol de guitarrista y compositora de manera notable.

Antes que apareciera el primer álbum, ya Calvi había llamado la atención gracias a las Attic Sessions, una grabaciones filmadas que fueron colocadas en Youtube en otoño de 2009, en las que interpretaba temas de Leonard Cohen (“Joan of Arc”), Elvis Presley (“Surrender”), TV on the Radio (“Wolf Like Me”) y David Bowie (“Sound & Vision”). Esto generó un gran interés y casi de inmediato fue firmada por Domino Records. En 2010 fue invitada a abrir los conciertos de Interpol y Arctic Monkeys, compañeros de sello. El espaldarazo definitivo sucedió ese año cuando Nick Cave la invitó a abrir los conciertos de su efímera e incendiaria banda, Grinderman, a través de Europa. Coincidía la invitación con la edición de su primer single, “Jezebel”, tema hecho famoso por Frankie Lane y la francesa Edith Piaf.

La formación de su banda tampoco está dentro de la norma. La multiinstrumentista Mally Harpaz se encarga de los teclados, armonio y otros artefactos, mientras el baterista Daniel Maiden-Wood hace un trabajo fabuloso con el instrumento y los coros, prescindiendo del bajo. Mientras, Anna hace uso de su Fender Telecaster y su antiguo amplificador Vox AC30 rojo.

En enero de 2011 vio la luz el primer disco, como resultado de tres años de trabajo en casa de sus padres, los cuales no pasaron en vano. Canciones como “Desire” –en la que recuerda a Siouxsie– valen un disco. Pero en él hay mucho más. “The Devil” conmueve, “Blackout” emociona, “I’ll Be Your Man” erotiza, “Love Won’t Be Leaving” incita. Dos años y medio después se editó el magnífico One Breath (2013), que en contraste fue grabado en solo seis semanas ya con Calvi siendo una realidad y no una promesa. El disco fue producido por John Congleton (Marilyn Manson, Bill Callahan, St. Vincent), en parte responsable de que Calvi se exprese descarnadamente, pero con cierto control del volcán de sentimientos que se expresan en temas soberbios como “Suddenly”, “Cry”, “Eliza”, “One Breath”, “Sing to Me”, “Piece by Piece” o “Bleed into Me”.

Este año nos regaló el EP Strange Weather (2014), con cinco versiones tremendas, entre ellas de Suicide, Connan Mockasin, Keren Ann y David Bowie, con la participación especial de David Byrne.

Anna Calvi se mueve entre las emociones extremas, se pasea por entre los recovecos más intrincados del alma y nos conduce por derroteros que terminan por removernos y conmocionarnos. Su expresiva voz la maneja con inteligencia y la dosifica. La guitarra explota, pero rápidamente se calma. Hay angustia y desesperación, pero también sutileza y belleza. Es la mejor bipolaridad que pueda existir.

@jcballesta
@revistaladosis
@ActodFe