• Caracas (Venezuela)

Juan Carlos Ballesta

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Festival de la Isla de Wight 1970, el fin de una era

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Un año después de la realización del más famoso e icónico festival al aire libre de todos los tiempos –Woodstock Music & Art Fair– se llevó a cabo entre el 26 y el 31 de agosto de 1970 un festival aún más grande y ambicioso –Isle of Wight Festival– con el que, quizá sin saberlo, se daba fin a una etapa de sueños y utopías que apuntaban a cambiar el mundo a través de la música. Se cumplen 45 años este fin de semana de aquella histórica jornada.

La tercera edición del Festival de la Isla de Wight fue de grandes proporciones. Las dos ediciones previas habían probado que la idea podía desarrollarse, a pesar de la resistencia de los habitantes de la isla que está ubicada en el sur de Inglaterra, usada además por gente adinerada como su lugar de vacaciones y de retiro.

El verano de 1970 se convirtió en una pesadilla para los organizadores (los hermanos Ronnie, Ray y Bill Foulk), el director Ron Smith e incluso para el maestro de ceremonia Rikki Farr, quien tuvo que fajarse para hacer llegar el “Message to Love”, leitmotiv del festival, en especial a aquellos que se dedicaron a derribar la cerca perimetral para pasar gratis al tiempo que gritaban consignas anticapitalistas, protestando por el cobro de entrada. Hubo que lidiar también con algunos espontáneos que se subían a la tarima para lanzar discursos políticos o filosóficos, tal como ocurrió durante el performance de la cantautora Joni Mitchell que la obligó a dar unas emotivas palabras solicitando respeto para los artistas y organizadores. El festival terminó convirtiéndose, como pasó con Woodstock, en un evento gratuito que sobrepasó las expectativas y previsiones de sus productores, con una asistencia estimada de entre 600.000 y 700.000 personas, la mayoría viajando en ferry, incluso con vehículos.

A los problemas logísticos y también políticos se unieron los técnicos, pues la mudanza a Alton Down, en el oeste de la isla –un lugar más amplio que el de años previos– resultó en complicaciones con el sonido debido al fuerte viento. Tuvo que reforzarse con los equipos de Pink Floyd (que no tocó). Aunque muchos habían pagado por sus boletos de forma anticipada, todo se desbordó y a los organizadores no les quedo más remedio que asumir las pérdidas. Tuvieron que pasar 32 años para que volviera a realizarse de nuevo el Festival de la Isla de Wight, ya en otras condiciones más favorables. Su importancia, no obstante, fue determinante para el nacimiento de otros festivales como Windsor, Stonehenge y el legendario Glastonbury, pues sus futuros gestores se encontraban entre los asistentes.

Artísticamente, sin embargo, el festival de 1970 fue una fantástica muestra de lo que ocurría en el momento, principalmente en materia de rock y música folk, tal como quedó registrado en el fantástico documento fílmico dirigido por Murray Lerner que solo pudo ser publicado 27 años después.

El cartel estuvo repartido en cinco días, comenzando el miércoles 26 de agosto con varios cantantes folk entre los que destacaba Kris Kristofferson, quien cantó su tema “Me and Bobby McGee”, popularizado póstumamente por Janis Joplin. El jueves creció en interés con la participación, entre otros, de Supertramp (que un mes antes había lanzado su álbum debut), el grupo inglés de blues rock The Groundhogs, la banda canadiense Lighthouse, el cantautor Terry Reid junto con David Lindley, el grupo de progrock Gracious y la participación especial de los brasileños Gilberto Gil y Caetano Veloso, quienes deleitaron a la audiencia con su particular Tropicalia.

El tercer día contó con el trío de blues Taste, liderado por el mítico guitarrista Rory Gallagher; Tony Joe White con el gran baterista Cozy Powell; la superbanda Chicago, una de las grandes atracciones; el grupo de country rock Cactus y las fantásticas bandas británicas Family y Procol Harum. Estaba programada la participación de Mungo Jerry, para ese momento en el tope de popularidad con el tema “In the Summertime”, pero a última hora decidió no tocar.

El sábado contó con un cartel extraordinario en el que destacaron The Who (la banda emblemática de todos los festivales), The Doors (cuyo show estuvo visiblemente afectado por el viento y otros problemas técnicos), la sorpresa de Woodstock Ten Years After, el super trío Emerson Lake & Palmer (en lo que fue su segundo concierto, armado del sintetizador Modular Moog), los cantautores John Sebastian (Lovin’ Spoonful), Shawn Phillips, Joni Mitchell, Tiny Tim y Melanie, el soberbio grupo de soul-funk Sly & The Family Stone. Ese día contó con la presentación del trompetista Miles Davis, con su influyente propuesta de fusión.

El día de cierre contó con grupazos como Free, Jethro Tull, Heaven (la respuesta británica a Chicago y Blood Sweat & Tears), el art rock de The Moody Blues y el fantástico folk de Pentangle. Varios cantantes folk de gran relevancia se lucieron, entre ellos Joan Báez, Donovan, el poeta canadiense Leonard Cohen y Richie Havens, quien abrió Woodstock y cerró este festival.

Mención aparte merece la participación de Jimi Hendrix, en lo que sería una de sus últimas y más grandes apariciones antes de morir en Londres tres semanas después, el 18 de septiembre.

El Festival de la Isla de Wight de 1970 permanece como el último vestigio de la época de los grandes festivales de la era hippie y la contracultura de los años sesenta y uno de los grandes momentos en la historia del rock.