• Caracas (Venezuela)

Juan Barreto

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Juan Barreto

El retorno del monstruo

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Es preciso conjurar a través de la praxis revolucionaria (unidad de la teoría crítica radical y la praxis política revolucionaria) el “Retorno del Monstruo”. El fascismo retorna como rostro oculto del monstruo de la derecha imperial a través de diversos síntomas de nuestro tiempo y de la escena contemporánea: racismo, discriminación étnica, neo-liberalización espiritual, sobreexplotación del trabajo asalariado, xenofobia, violencia contra los pobres, búsqueda de identidades populistas de derecha, anticomunismos reciclados y neo-fundamentalismo reaccionario.
 
El fascismo, sin duda, es la etapa superior de la política despótica presente en la estructura de mando y metabolismo social del Capital. Esta tesis orienta nuestras prácticas revolucionarias en combate contra el capital.
 
Observamos con estupor como en países del Norte capitalista como Alemania, Francia, Gran Bretaña y Norteamérica, los ataques racistas y de connotación discriminatoria son constantes. Se ha diseminado de manera capilar una nueva epidemia. De la denuncia de los “micro-fascismos” en la vida cotidiana, pasamos a enfrentarnos a comportamientos, afectos y agenciamientos de enunciación de carácter molar: formaciones políticas fascistas y neofascistas, con sus intentos de recuperar una estructura de mando estatal y de la llamada “sociedad civil”, para garantizar las condiciones de un nuevo ciclo de reproducción ampliada de la lógica del Capital, y por tanto, diseminar toda una bio-política neoconservadora y reaccionaria. 
 
Las últimas noticias de Europa nos alertan sobre el reagrupamiento de varias organizaciones ultraderechistas, con la intención de crear plataformas unitarias reaccionarias con más fuerza. No nos dejemos atemorizar ni intimidar por ello. También en el Sur capitalista, las derechas y ultraderechas pretenden recomponer el mapa de la geopolítica imperial en las periferias poscoloniales. A todo este esfuerzo político contribuyen los dispositivos mas-mediáticos y núcleos financieros, comerciales, industriales y rentistas del gran capital, tratando de construir una “línea de masas” para proyectar de nuevo, una contraofensiva reaccionaria de un movimiento de masas hegemonizado, aparentemente, por sectores de la pequeña burguesía transnacional. ¿Cuáles son los elementos que necesitan para llegar al poder, y por tanto para ser derrotados?
 
Hace algunos años, casi todos los comentaristas demo-liberales y buena parte de la izquierda social-democrática en Europa consideraban que inquietarse por el crecimiento de partidos fascistas era cosa de paranoicos. Hoy en día este, el rostro del monstruo, se hace cada vez más visible. Los asesinatos racistas en Alemania y Francia, la participación de ministros fascistas en el gobierno italiano, y el sorprendente éxito de la ultraderecha nacionalista en Rusia, han demostrado que existe un verdadero peligro de revivir la década de 1930. 
 
También en Nuestra América insurgente, la Multitud Popular que desafió abiertamente la lógica globalizadora del capitalismo neoliberal y que ha pujado por la puesta en escena del poder constituyente, se enfrenta a nuevas reagrupaciones de derecha y ultraderecha. Los gobiernos progresistas de América Latina se enfrentan a los retos de nuevas oposiciones de derecha y ultraderecha: Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Venezuela; cada una de las experiencias con sus especificidades y particularidades, ha visto resurgir el viejo anticomunismo, fraseologías falangistas, nostalgia por los Estados de Seguridad Nacional, formas de discriminación étnico-racial de los pueblos indígenas, racismos de todo calibre, populismos de derecha y en fin, todas las familias ideológicas de derecha y ultraderecha para diseminar un nuevo sentido común, profundamente marcada por el regreso del monstruo fascista.