• Caracas (Venezuela)

Juan Barreto

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Juan Barreto

Organizaciones del pueblo

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La revolución bolivariana, bajo la guía de nuestro líder eterno Hugo Chávez, rescató el sentido y el espíritu constituyente para la refundación necesaria de la república, acelerando el movimiento de transformación de la vida y de las cosas e impulsando la revolución como acontecimiento, con profundas repercusiones nacionales e internacionales. Podemos decir con orgullo que, de la mano de Chávez, en Venezuela nació una nueva esperanza y una experiencia transformadora que hoy es referencia indiscutible para los movimientos y pueblos hermanos del mundo.

Sabemos que el momento que hoy vivimos es de ofensiva revolucionaria, una ofensiva que debe materializarse en la construcción de una política organizativa concreta con la cual se impulse, sin ambigüedades, un viraje definitivo hacia la izquierda. Desde allí la plataforma electoral Redes: una pluralidad de corrientes y organizaciones del pueblo, una forma de articulación democrática por la base de cientos de revolucionarios y revolucionarias que venimos de un largo camino de acumulación de fuerzas y experiencias, en el establecimiento y la forja de complejas formas de relación desde donde nos ha sido posible resistir, construir y soñar. Con Chávez crecimos y maduramos. Ahora la tarea central del movimiento popular es continuar el legado de nuestro Comandante Supremo y consolidar el triunfo de la revolución.

Resulta imprescindible tener claridad sobre los núcleos vitales del debate, que no son otros que aquellos que tienen que ver con las formas de concreción del Poder Popular. Cuando leemos a Lenin en Las tesis de abril, podemos constatar que él hacía frente a unos compañeros que actuaban bajo la tesis de que las condiciones objetivas no eran favorables. Lenin actuaba respondiéndoles que en el capitalismo tales condiciones sí estaban, de suyo, dadas para hacer posible una revolución. Que hacía falta, más que condiciones objetivas, el papel de la voluntad política hecha acción. Lenin se refería fundamentalmente a que el capitalismo produce la miseria y la explotación del trabajo, de manera tal que las condiciones a ser creadas eran las subjetivas, porque las objetivas estaban, y están, más que presentes. Destaca Lenin que es la voluntad política la que construye el escenario y no al revés. De modo que las condiciones objetivas y las subjetivas devienen en un mismo movimiento: la voluntad política materializada en acción revolucionaria como simultaneidad de la multiplicidad de las prácticas.

Con Chávez se abrió un periodo de participación popular, y este ha permitido la maduración de la conciencia y el relanzamiento de las luchas del pueblo a una escala superior, para avanzar hacia la constitución de comunas y otras formas de organización directa del poder constituyente del pueblo, que apuntan a renovadas formas y relaciones sociales. Sin embargo, creemos importante que iniciemos nuestra revisión por las disyuntivas históricas, del capitalismo hoy, importantísimas para evaluar tanto estas condiciones objetivas de las que hablaba Lenin, como la voluntad política, subjetiva, que nos esforzamos en construir y mantener.

No se trata de mantenerse atado a una idea de manera religiosa. Debemos situarnos en las urgencias emergentes que la hacen vía práctica. Cabe entonces preguntarse: ¿Es el capitalismo una forma “natural” de organización de la humanidad? ¿Se mantendrá de manera indefinida? O, por el contrario, ¿posee antagonismos suficientemente intensos como para frenar su reproducción? ¿Con qué cuenta el capitalismo hoy? A la construcción de respuestas estamos.