• Caracas (Venezuela)

José Rafael Revenga

Al instante

¿Y ahora? La hora de la verdad

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El lunes 12/01 no hubo quien no comentara las declaraciones del ministro de Petróleo de Arabia Saudita, Ali al-Naimi, al ser preguntado por un editor de Argus Global Markets si el mundo volvería a ver alguna vez un precio de 100 dólares/b por el crudo. La repuesta lapidaria del arquitecto de la política energética del reino por 20 años: “Puede ser que no”.

Las noticias del 05/01.2015, el primer día económicamente activo del nuevo año, confirman que el precio del barril de crudo aun no ha encontrado el fondo. Dos anuncios oficiales hacen ver que la dinámica correctiva por introducir en la magnitud del suministro no se ha hecho presente.

Irak  anuncia un aumento de 300.000 b/d de su producción para enero haciendo suyo –y reforzando– el criterio de Arabia Saudita y el resto de los miembros árabes de la OPEP quienes se oponen a reducir las cuotas aplicables a la Organización. El nuevo nivel eleva el total a 3.300.000 b/d, el más alto desde 1980.

Por su parte, Rusia, necesitada de divisas –68% provienen de la exportación de crudo y gas– y reacia a perder su actual porcentaje de mercado, establece un record en diciembre con una producción oficial de 10.667.000 b/d. Su promedio anual para el 2014 fue 10.580/000 b/d.

El lunes 12/01 cierran los mercados con una nueva rebaja: el Brent llega a 47,75 dólares/b y el WTI a 46,30 dólares. Estos precios son los más bajos en seis años. Goldman Sachs menciona un precio en los bajos 40 dólares para las próximas semanas.

El martes 13/01 el descenso sigue. El Brent cae 1,4 dólares/b en relación al día anterior para ubicarse en 45,95 dólares/b. El WTI le sigue con un retroceso de 1,23 dólares/b para situarse en 44,20 dólares/b.

Los traders y los analistas financieros describen el proceso como un “pequeño pánico”. Los conocedores del mercado petrolero mencionan “una agresividad en las ventas” y “un impulso muy negativo”.

Las declaraciones de los ministros de petróleo de la OPAEP (los países  árabes exportadores de petróleo) interactúan recíprocamente con las estimaciones de los expertos para generar una caída vertiginosa.

Por ejemplo, el martes 13.01 el Ministro de Energía de los Emiratos advierte:

“La decisión de la  última reunión de la OPEP fue la correcta. La estrategia no cambiará. Le estamos diciendo al mercado y a los otros productores que ellos necesitan ser racionales”.

Por el otro lado, los oteadores financieros revisan sus proyecciones para lo que pudiera llegar a ser el promedio del precio del barril para el 2015. Goldman Sachs calcula un barril Brent promedio a 50,40 dólares en vez de 83,75 dólares hace un mes. Y el Deutsche Bank modifica su apreciación anterior y en vez de 72,50 dólares/b ahora habla de 59,40 dólares/b.


El analista técnico Wang Tao de Reuters estima que el Brent puede caer hasta 41,99 dólares/b y no ascender más allá de los 58,24 dólares/b lo cual valoraría al WTI en un piso de 36,74 dólares antes de rebotar no se sabe hasta que altura.

La extrapolación para la cesta venezolana es dramática: un piso alrededor de los 30 dólares/b y estaríamos hablando de un promedio para el 2015 inferior a los 50 dólares/b.

Otra fuente autorizada, la Agencia de Información sobre Energía, ente oficial de Estados Unidos, da a conocer en su “Short Term Energy Outlook” un promedio del Brent de 58 dólares/b y 75 dólares/b para el 2015 y el 2016 respectivamente. El WTI se colocaría tres o cuatro dólares por abajo.

Numerosos analistas consideran que el mercado mundial estará “hiperabastecido” por lo menos en 2 millones de b/d durante todo el 2015 lo cual no le permitirá perforar el techo de los 70 dólares/b como promedio anual. Si bien, el superávit representa únicamente algo más del 1% del volumen mundial de 93 millones de b/d, el efecto sobre las expectativas de los precios presiona fuertemente hacia abajo hasta encontrar un nuevo equilibrio.

O sea, de hecho está declarada una competencia de vida o muerte, algunos prefieren llamarla “guerra”, por mantener, al costo que sea, la colocación de los volúmenes tradicionales so pena de perder posiciones en el tablero del consumo global.

Es una burbuja empeñada en desinflarse, un verdadero “melt-down”: el WTI para contratos que se vencen el 15/02 había cerrado en 50,16 dólares el 05/01. Ahora, el 13/01 se encuentra 6 dólares por debajo de lo que ya era desastroso para muchos actores.

Para Venezuela esto significa un precio en los 40 dólares bajos por algún tiempo sin excluir la posibilidad de varias semanas por debajo de ese nivel,

A ese precio la gran mayoría de la extracción de los yacimientos de esquistos no es financieramente sostenible.

Por lo tanto, es razonable esperar una recuperación hasta de unos  10 dólares a 20 dólares b/d en el segundo semestre del año. Sin embargo, si esto bien puede aliviar la caída del valor de la producción convencional y hacer menos catastrófico el impacto sobre las naciones petrodependientes, hay que tener en cuenta que al mismo tiempo viabiliza la producción de competidores no-convencionales.

La resultante es un equilibrio oscilante entre 60 dólares y 70 dólares/b y una feroz competencia por mantener y/o atraer nuevos mercados mediante descuentos frecuentes lo cual erosiona fatalmente las estructuras formales o informales de cualquier oligopolio debido a que los vendedores tienen un incentivo de producir por encima del nivel monopólico y ofrecer descuentos.

El ministro de petróleo de Arabia Saudita, Ali al-Naimi, expresó el mismo concepto en términos más llanos:

“Se quedarán con mi porcentaje”.

“Si yo reduzco, ¿qué ocurre con  mi porcentaje del mercado? El precio aumentará y los rusos, los brasileños, los productores estadounidenses de shale se apropiarán de mi porcentaje de mercado”.

La OPEP hubiera debido deshacerse de sus gríngolas hace unos seis años a raíz de la estrepitosa caída generada por el estallido de la burbuja financiera e inmobiliaria. En esa ocasión, el WTI perdió 78% de su valor al venirse abajo en cinco meses de un pico de 147,27 dólares/b a 32,40 dólares/b.

El impacto mundial es inimaginable. Para todos los productores de petróleo, el derrumbe de los precios representa  una pérdida diaria de 4,4 millardos de dólares o sea 1,6 billones de dólares anuales según un informe del Citigroup.

Otro ejemplo: hay estudios que calculan que las familias estadounidenses dispondrán de 115.000 millones de dólares adicionales en el 2015 a causa del ahorro en el gasto del consumo de gasolina.

La misma empresa de consultoría, quizás la de mayor autoridad, estima un promedio para el Brent en el 2015 de solo 62 dólares/b con lo cual un gran número de proyectos convencionales pero de alto costo, incluyendo la faja petrolífera del Orinoco, tendrían que posponerse. Otras proyecciones estiman que el Brent promediará solo 55 dólares/b durante el 2015.

Otro acontecimiento futurible es la aprobación por parte del Congreso en Washington, ahora bajo el control del Partido Republicano, del oleoducto Keystone el cual transportaría el producto de las arenas bituminosas de Canadá al centro de Estados Unidos. El presidente Obama se opone al proyecto y estaría dispuesto a vetarlo. No obstante, hay que prever que eventualmente Keystone será una realidad.

Una y otra vez, personas interesadas en el tema me abordan con el comentario acerca de la paralización de los proyectos de explotación de esquistos en la medida en que los precios desciendan. Es una imagen interpretativa de la realidad que ha cobrado mucha fuerza. Sin embargo, como en todo manejo operativo de la realidad, es necesario carear una primera impresión con los hechos.

Por ejemplo, una firma especializada –Rystad Energy– ha dado a conocer hace unas tres semanas un estudio el cual concluye que el "breakeven" promedio para los yacimientos de shale en Estados Unidos ha descendido a 58 dólares/b con la advertencia que en varios de los campos más importantes el punto de equilibrio financiero es de solo 50 dólares/b.  

Existe, y es comprensible que lo sea dada la novedad del tema, la percepción en torno a las empresas productoras de petróleo y gas shale como proyectos advenedizos en manos de unos emprendedores aventurados y sin credenciales adecuadas en el mundo del negocio petrolero. Es una percepción equivocada la cual puede conducir a equivocaciones graves en cuanto al manejo del presente y del futuro de la industria energética.

Como ejemplo de la complejidad y del permanente esfuerzo en la búsqueda de nuevos yacimientos –en este caso fuera de la OPEP– ConocoPhillips anuncia el 05/01 la puesta en producción del campo Eldfisk II en el Mar del Norte, con un output programado de 60.000 b/d para el 2017 en 40 pozos el cual será llevado por oleoducto a Inglaterra. Los socios de Conoco en el área de Ekofisk   son: Total, ENI, Statoil y Petoro.

En Estados Unidos, el cual sigue siendo nuestro principal cliente por el orden de más de 700.000 b/d, están en desarrollo dos factores con un gran potencial de afectar el mercado a nivel mundial y hemisférico.

En primer lugar, un fuerte movimiento de opinión y legislativo para remover la prohibición de exportar crudos en vigor desde hace unos 30 años. Es falso decir que Estados Unidos ha inundado el mercado mundial con su crudo liviano de alta calidad proveniente de la fracturación de las lutitas. Las exportaciones en cuestión alcanzaron solo unos 400.000 b/d en el 2014 gracias a una flexibilización de las normas la cual permitió exportar crudos condensados generados por un casi superficial proceso de refinación.

Si bien es verdad que Estados Unidos ha aumentado su producción en un promedio de un millón de barriles por año durante los últimos tres años, la casi totalidad del incremento ha sido consumido en el mercado interno lo cual le ha permitido a la nación disminuir las importaciones y por ende, mejorar su balanza de pago comercial.

Pero recientemente, personas de influencia en Washington han iniciado una campaña para lograr la liberalización de las exportaciones argumentando que el mercado interno está siendo progresivamente atendido. Por ejemplo, el presidente de ConocoPhillips ha expuesto las ventajas de la remoción de las restricciones dado el progreso en la reducción de las importaciones:

“Ayudaría a reducir el precio de la gasolina, estimularía la creación de empleos e impulsaría el desarrollo económico...El renacimiento de la producción de crudo dulce y liviano ha sido maravilloso para nuestra industria y nuestro país”.

Un segundo factor en ciernes es la aprobación final del gigantesco oleoducto transnacional entre Canadá y Estados Unidos el cual lleva el nombre de Keystone XL. El Partido Republicano ha venido promocionando y apoyando en el Congreso la legislación necesaria. Ahora los congresistas republicanos, en control de ambas cámaras, lo han transformado en la primera prioridad de su agenda legislativa.

El conflicto entre ambos partidos en relación al oleoducto es tan intenso que en el primer día –06/01/2015– de sesiones del nuevo Congreso, el presidente Obama consideró necesario declarar que de ser aprobada la ley especial él la vetaría.

Hasta ahora los proponentes de la ley especial cuentan con 60 votos en el Senado y de conseguir siete votos adicionales, tendrían el derecho de sobreponerse a cualquier veto por parte de la Casa Blanca.

En pocas palabras, el oleoducto facilitará y ampliará el envío de crudo canadiense proveniente de las arenas petrolíferas (tar sands) y, además de abastecer el mercado estadounidense, llegaría a los puertos en el Golfo de México para su distribución a nivel mundial.

Venezuela, en cuanto a su industria petrolera, ha quedado dislocada por el derrumbe de los precios del crudo a nivel mundial lo cual si  era bien difícil impedir, los responsables de las políticas de desarrollo de la industria hubieran debido tomar medidas preventivas con antelación y no conducir al país sobre el supuesto espejismo  perenne de precios por encima de $100/b.

Si el desenlace "catastrófico" de la imprevisión ya en curso puede ser calificado como una primera estocada al bienestar nacional, sería doblemente imputable una ignorancia en relación al surgimiento de más de 2 millones de b/d adicionales en manos de nuestro primer cliente disponibles para atender su mercado doméstico y sus clientes de exportación.

Es razonable suponer que Keystone XL terminará por ser aprobado en un par de años pero hay que tener en cuenta que los republicanos están en capacidad de utilizar varias artimañas legislativas para darle luz verde definitiva este mismo año.

La amenaza es aun más inminente debido a los planes en desarrollo de una empresa canadiense, Enbridge, domiciliada en Calgary, Alberta,  la cual es la operadora del oleoducto “Alberta Clipper” que transporta crudo desde Edmonton hasta North Dakota por 1.000 kilómetros y continúa por otros 500 kilómetros hasta Superior, Wisconsin para luego llegar a un sitio de almacenaje en Cushing, Oklahoma.

El sistema dispone de  una capacidad recién aumentada de 450.000 b/d a 570.000 b/d y cuenta con la aprobación para llevarla hasta 800.000 b/d a mediados del 2015. En relación a esta iniciativa no hay que hacer juegos de prospectiva pues ya es una realidad.

 

Y ahora el dólar sube y el euro baja

Si falta hiciera, el panorama de la economía global está vapuleado por el fortalecimiento del dólar como divisa y el debilitamiento del euro por razones endógenas.

Cada uno de los dos procesos tiene sus causales propios pero una vez activados operan en tandem. En relación al dólar, el motor de su nueva valoración es la expectativa en torno a la decisión a corto plazo del Federal Reserve de aumentar las tasas de interés.  

El valor del euro se desploma –el lunes 05/02 rompió la barrera de 1,20 dólares para llegar a 1,18 dólares, su nivel más bajo en nueve años debido al peligro de una deflación– caída sostenida de los precios causada por una débil demanda de bienes y servicios, y a las medidas compensatorias –QE (quantitative easing)– por parte del Banco Central Europeo de inyectar recursos mediante la compra en gran escala de papeles soberanos recién flotados.

Adicionalmente se hace presente de nuevo el espectro de un default por parte de Grecia de ganar el partido Syriza las elecciones de primer ministro el venidero 25/01.

El default tomaría la forma más radical de un exit de la Eurozona como lo ha prometido el candidato Alexis Tsipras de la izquierda radical. Ahora los reportes denominan a la salida un Grexit lo cual permitiría a los griegos a seguir festejando rompiendo los platos propios y ajenos.

En todo caso, con quien no se entiende Tsipras es con la canciller alemana Angela Merkel y sus planes de austeridad. A diferencia de la crisis griega de mayo del 2010 y del 2012, la Merkel no considera que el éxodo de Grecia tenga mayor repercusión en esta oportunidad sobre los países anteriormente vulnerables como Irlanda, Portugal y España. Mientras no se decida la situación griega la borrasca de la incertidumbre seguirá imperando sobre el valor del euro.


Cuatro naciones vulnerables y cuatro grados de maniobrabilidad

Rusia, Irán, Venezuela y Argelia son las principales naciones más afectadas negativamente y de inmediato por la rebaja de los precios del crudo. Naturalmente, el efecto no es homogéneo ya que está condicionado por a los diversos niveles y formas de dependencia de la producción petrolera en cada país. Todavía más dispar es el grado de maniobrabilidad potencial de cada país para enfrentar el “shock” de la pérdida en solo seis meses de la mitad del valor del principal insumo o motor de sus economías.

Un  somero repaso de los casos individuales pudiera servir de catalizador para un análisis prospectivo más detallado.

Rusia, además de las sanciones económicas y financieras impuestas por el Occidente debido a sus acciones en Ucrania, requiere un nivel de precio para su petróleo de 98 dólares/b según estimaciones del Fondo Monetario Internacional. Por lo tanto, tendrá que reducir su presupuesto fiscal en un 20% si el promedio anual para el 2015 no llegara a superar la cota de $60/b y al tener en cuenta que el petróleo y el gas representan el 52% de sus ingresos fiscales.

Pero más que un ajuste fiscal importante pero factible, Rusia ha visto al rublo perder 40% de su valor y a su economía decrecer por primera vez en los últimos cinco años.

El desajuste se ha sentido de manera especial en la banca y en las empresas que dependen de la obtención de créditos provenientes de instituciones financieras internacionales las cuales están impedidas de facilitarlos.

Esto ha obligado al Banco Central a vender un monto significativo de sus reservas internacionales a fin de ayudar a las empresas exportadoras que tienen el acceso cerrado a los mercados de capitales externos.

La principal vulnerabilidad rusa es de carácter institucional. Sus grandes bancos oficiales (VTB y Gazprombank)y sus empresas exportadoras requieren con toda urgencia inyecciones de capital en divisas extranjeras. Hace dos semanas, un banco privado (Trust Bank) de nivel medio tuvo que ser auxiliado con un préstamo de 1.700 millones de dólares por el Banco Central. En total, en el 2015 los bancos y las corporaciones tendrían que cancelar deudas internacionales por un monto de 110.000 millones de dólares.

En resumen, la principal vulnerabilidad rusa no es tanto la búsqueda del equilibrio de su presupuesto fiscal sino compensar la fragilidad de su sistema bancario, impedir una fuga de capitales, desincentivar el retiro o el cese de actividades de las empresas extranjeras y auxiliar a sus grandes empresas exportadoras.

Los grados de maniobrabilidad son varios. Una lista incompleta incluye: la moderación de su activismo en Ucrania; el acercamiento con China; una más visible proyección, a pesar que pueda ser contraproducente, de su fuerza militar en los confines marítimos, terrestres y aéreos con la OTAN. 

Otra baraja en la mano de Vladimir Putin es convertirse en el fulcro de las negociaciones con Irán relacionadas con el desarrollo de su capacidad nuclear lo cual lo fortalecería en sus relaciones con Occidente. El reciente acercamiento de Putin con el presidente de Francia y su inmediata y drástica condena del atentado terrorista en París, señalan una disposición para algún tipo de deshielo inicial. Además, la canciller alemana, ha dado señales que no desea antagonizar a Rusia.

Irán requiere un precio de 130 dólares/b para poder costear su presupuesto y mantener un déficit fiscal razonable. El gran factor limitante son las sanciones impuestas a sus exportaciones con la finalidad  de llevar al país a la mesa de negociación en torno a su capacidad y utilización de energía nuclear. Obviamente, su economía no puede funcionar normalmente con un precio de crudo 60% inferior y con una capacidad de exportación reducida a la mitad.

El gobierno iraní tendría que aceptar algunas de las condiciones restrictivas del desarrollo de su potencial nuclear o proceder a una radicalización de su postura geopolítica en el Medio Oriente. Irán acusa a Arabia Saudita, su rival religioso, político y económico de ser el arquitecto del derrumbe de los precios lo cual en una situación de desespero pudiera llevar a represalias directas con lo cual se desestabilizaría la región y generaría otro aumento de los precios.

En esa misma onda, la probabilidad de un cierre del estrecho de Ormuz ha aumentado lo cual ha contribuido a que las salas de estrategia de numerosos países lleven a cabo “juegos de guerra” simulando tal eventualidad.

La zona de maniobrabilidad de Irán es menos programática que la de Rusia pues parece aceptar solo dos desenlaces: la aceptación negociada o la radicalización.

Venezuela exhibe un peculiar perfil de vulnerabilidad. No solo presenta una casi total dependencia de las petrodivisas sino un endeudamiento comercial y financiero altamente comprometido y un elevadísimo porcentaje de bienes y servicios importados.

O sea, más que un default técnico convencional en cuanto al impago de sus compromisos externos, la nación enfrenta un default funcional aun estando en capacidad de evitar un default "social" con las grandes minorías.

Un precio de su crudo que cae a 47 dólares/b en la primera semana de enero del 2015 y que pierde casi 4,50 dólares la siguiente semana acoplado con la casi total imposibilidad de aumentar el volumen de su producción petrolera a corto plazo, queda reflejado en el ánimo popular en la desaparición de las apetecibles papitas fritas en los McDonald’s debido a la inexistencia de divisas para importarlas independiente del hábil comunicado de la empresa matriz.

La dinámica a corto plazo se complica por un sistema cambiario alocado, una tasa de inflación ascendente que en términos prácticos ya supera el 100% anual, insumos subsidiados irracionalmente como lo es el de la gasolina y la pérdida de confianza en los mercados financieros internacionales en los cuales sus bonos soberanos han perdido más del 39% de su valor en el 2014.

No está claro como la “sociedad estratégica comprensiva” firmada con el presidente de la República Popular China y la cual involucra al Banco de China y al Banco de Desarrollo de China pueda contribuir a desenmarañar un supuesto “modelo” que engendra mayores desequilibrios con el correr del tiempo.

El vocablo utilizado en las notas oficiales fue de una inversión y no de un financiamiento actual. Los 20.000 millones de dólares acordados no necesariamente representan una transferencia efectiva de fondos líquidos sino más bien una línea de crédito para adquirir bienes de capital y tecnología provenientes de China para el desarrollo de eventuales proyectos.

A pesar de estos negativos, la capacidad de maniobra de Venezuela no es marginal, siempre y cuando tome con toda urgencia una serie de decisiones pospuestas una y otra vez.

Argelia se asemeja a Venezuela por su dependencia casi total de la exportación de petróleo y gas ya que esta genera 95% de las divisas y financia el 60% del presupuesto nacional.

Así mismo, el gasto fiscal fue calculado muy por debajo de los ingresos generados por un barril a 100 dólares lo cual le permitió acumular un fondo de 70.000 millones de dólares destinado a programas de desarrollo y a sanear el déficit fiscal. La situación actual ha forzado al gobierno a recurrir a dicho fondo para cubrir gastos corrientes lo cual lo ha reducido a 55 millardos de dólares en tres meses.

Argelia requiere de un ingreso calculado en 100 dólares/b con su actual producción de crudo en 1.200.000 b/d  más unos 600.000 b/d de condensados y NGL para situarse en el punto de equilibrio fiscal y en este sentido nuevamente exhibe un perfil de vulnerabilidad similar al venezolano.

Paradójicamente, Argelia cuenta con unas gigantescas reservas de “shale” gas cuyo desarrollo fue aprobado en mayo del 2014 por el Consejo de Ministros.  Una limitada actividad exploratoria no ha podido evitar la declinación marcada de su nivel de producción lo cual obliga al país a efectuar cuantiosas inversiones para mantenerse como principal proveedor de gas a Europa.

Arabia Saudita  amerita especial atención por ser la dueña de las llaves del reino en cuanto a las decisiones de la OPEP y, en particular, de su posicionamiento en la próxima reunión de la Organización  el 05/06/2015.

Un hecho preocupante tuvo lugar en la primera semana de enero en el cual falleció el Comandante de la Guardia Fronteriza, el General Odah el-Balawi. Es un acontecimiento que prefigura ataques in crescendo de unidades del ISIS en las vastas extensiones despobladas de la frontera norte saudí. Los jefes militares de la coalición anti-ISIS han comunicado que la amenaza militar está contenida en el noreste de Siria y el noroeste de Irak. Esa percepción no tiene en cuenta al diseño táctico  innovador de alta flexibilidad llevada a cabo por el ISIS y Al-Qaeda los cuales bien pueden hacerse presente en Francia a igual que en Yemen.

A la consideración anterior hay que añadir el siempre espinoso tema sucesoral relacionado con la continuidad de la Monarquía. El Rey Abdullah está gravemente enfermo y prepara su abdicación a fin de mantener la estabilidad del régimen frente a las disputas por el poder de los numerosos familiares que integran la Corona. 

Arabia Saudita  enfrenta múltiples amenazas religiosas, políticas y militares. En el norte se encuentran alineados los chiíes que gobiernan a Irán e Irak, los suníes fundamentalistas del ISIS en Irak y Siria, el oficialismo del presidente al-Assad en Siria, los radicales yihadistas de la Hermandad Musulmana en Egipto y Qatar y grupos de Al-Qaeda atrincherados en Yemen.

Solo se requirieron 10 años para que la ventaja de  Arabia Saudita  en cuanto a la producción total de Estados Unidos pasara de un margen positivo de 2,4 millones de b/d en enero del 2005 a una diferencia negativa de la misma magnitud en junio del 2014.  

En el endiablado negocio mundial del petróleo la desatención a las tendencias ocasiona gravísimos errores –difíciles de revertir– en cuanto a la política de desarrollo de la industria.

La postura de Arabia Saudita en relación a la reducción de las cuotas de producción asignadas a los miembros de la OPEP tiene poco que ver con un cálculo de repartición de ventajas oligopólicas y mucho con la consolidación de un liderazgo islámico en el Medio Oriente y el Norte de África.

Si Irán e Irak mantienen una postura agresiva y además, pretenden apoyar y controlar a las fuerzas radicales asentadas en Trípoli, capital de Libia, en conflicto con los elementos  pro occidentales con sede en Tobruk, la decisión del Reino se orientará a mantener los precios bajos independiente de cuán bien o mal les va a los frackers.


Una ecuación de la petrodependencia

El punto de equilibrio fiscal de las diversas naciones es uno de los temas más comentados a raíz de la rebaja en un 50% de los precios del crudo. Afecta directamente la gestión gubernamental pues disminuye el flujo efectivo de divisas, limita las importaciones y los acuerdos de inversión  y obliga a rehacer los presupuestos nacionales en perjuicio de programas y compromisos ya en ejecución.

Se me ocurre que se puede esbozar una primera formulación de la ecuación de la petrodependencia:

Reservas fiscales + %divisas + %presupuesto + %importaciones + incentivos empresa privada + diversifación de los sectores de la economía + potencial de aumento de la producción de hidrocarburos + %endeudamiento externo

Es impresionante el número de países que requieren un precio del barril superior a los 120 dólares: Irán, Argelia, Bahrein. A su vez, Arabia Saudita e Irak se colocan en el nivel de los 100 dólares/b, igual que Venezuela. Es conveniente tener claro que la vulnerabilidad puede ser atenuada significativamente en base a la utilización de las reservas internacionales lo cual es la estrategia de sostenibilidad de Arabia Saudita. La crisis se presenta en las naciones cuya economía se encuentra en un desequilibrio endógeno anterior a la caída de los precios del crudo.


A la búsqueda del equilibrio perdido

Debido a las  últimas estimaciones en torno a un Brent inferior a los 50 dólares/b durante varios meses, es razonable esperar una gigantesca presión sobre los miembros de la OPEP para reducir las cuotas de producción.

Sin embargo, un análisis operacional tiene que prever respuestas a las siguientes incertidumbres:

¿Cuál es la magnitud de la reducción?

¿Por cuánto tiempo?

¿El compromiso afectaría a todos los miembros de OPEP? ¿Es aplicable la disciplina interna?

¿Es posible negociar un acuerdo con los  países exportadores no-OPEP?

¿Cuál es el punto de desequilibrio para los frackers a fin que ellos reduzcan a la mitad sus niveles de producción actuales?

La incertidumbre fundamental por despejar es cuál es el punto de equilibrio conveniente para los intereses dispares de los miembros de la OPEP  siempre que no funcione simultáneamente como incentivo para disparar nuevos aumentos de la producción por parte de las empresas fracking. Ese elusivo punto de equilibrio obviamente será inferior a los 100 dólares/b pero puede ser sensiblemente inferior a los 70 dólares/b.

Empiezan a circular estimaciones de mayor precisión  en cuanto al punto de equilibrio que ocasione una desinversión y por consiguiente una reducción paulatina del flujo de petróleo shale colocado en el mercado por parte de los frackers.

En todo caso, el resultado no sería inmediato. Por ejemplo, un precio de $45/b serviría para reducir en solo 100.000 b/d  la producción de los campos en North Dakota de aquí a julio y otros 100.000 b/d hasta diciembre. Un flujo neto de 1 millón se mantendría lo cual no parece ser determinante para resolver la actual ecuación de oferta/demanda a nivel global.

Progresivamente ha aflorado la percepción que el shale vino para quedarse. Presenta varias ventajas: es fácil cerrar y abrir pozos; el tiempo entre un pozo de exploración y su puesta en producción es alrededor de un año en vez de hasta cinco años para el petróleo convencional; sus costos de producción se reducen a medida del mejoramiento de la tecnología; es de muy alta calidad.

O sea, hay que acomodarse a un precio algo superior a los 60 dólares/b como marcador. Muy por  encima de ese nivel se vuelve a disparar el boom del shale.

Otras señales dan a que pensar. La inversión en la explotación de petróleo y gas shale en Estados Unidos se ha reducido en 40 millardos de dólares en el 2015 a causa del derrumbe de los precios por sobreproducción en el mundo. No  obstante, se mantiene en la cifra de 130 millardos de dólares lo cual equivale a más de diez veces la inversión total de Pdvsa para el mismo período. 

Además, otros países productores convencionales como Argelia, miembro de la OPEP, anuncian gigantescos planes de inversión para extraer gas shale.

Sonatrach, la empresa estatal, programa invertir por lo menos 70 millardos de dólares durante los próximos veinte años para la explotación de gas shale en el sur del desierto de Sahara. Se calcula que podrá abastecer al mercado europeo con 20 millardos de metros cúbicos al año.

Por último, la caída de los precios tiende a colocar fuera de juego a los muy costosos proyectos como la explotación costa afuera en mares muy profundos.

Un buen ejemplo del desarrollo de las empresas explotadoras de shale es la Whiting Petroleum (hacer clic) activa en los campos (plays) de Bakken y Three Forks en North Dakota.

Si la prospección geológica es una ciencia incierta más lo es la prospección económica. El Economista Jefe del Banco Mundial lo reafirmó esta semana: 

“La economía global se encuentra en una coyuntura desconcertante. Este momento es tan desafiante como puedo serlo para el forecasting económico”.

Quizás a lo que deberíamos apostar es a la eventualidad del no retorno a los precios por encima de los 100 dólares/b.

 

jrrevenga@gmail.com

@revengajr