• Caracas (Venezuela)

José Rafael Revenga

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Rusia: el oso entrampado

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El marco de referencia global

El 12 de diciembre la Agencia Internacional de Energía da a conocer una nueva reducción estimada para la demanda mundial de petróleo en 2015: el crecimiento del consumo global esperado será solo de 900.000 b/d o sea una rectificación de 239.000 b/d menor a  la previa. Es la cuarta rebaja de la demanda estimada calculada por la AIE en cinco meses.

En total, la demanda prevista para 2015 es 93,3 mb/d en comparación con 92,4 mb/d de 2014.

El WTI para entrega en enero del 2015 cayó $2,14 para situarse en $57,81. En solo tres semanas ha perdido 20% de su valor previo.

El 14 de diciembre el secretario general de la OPEP, Abdullah al-Badri, confirmó una vez más la posición del grupo:

“La decisión ha sido tomada. Las cosas se dejaran tal como están. Hemos acordado que es importante continuar con la producción a los niveles actuales para el próximo periodo”.

La firmeza de la declaración hace prever que la OPEP dejara llegar el próximo 5 de junio de 2015 para considerar el tema. Igualmente, disminuye la probabilidad de una reunión extraordinaria alrededor de marzo.

Al-Badri se encontraba en una conferencia en Dubai con un grupo de colegas, entre ellos el ministro de Energía de los Emiratos Árabes Unidos Suhail al- Mazrouei quien fue tajante:

“No vamos a cambiar nuestros criterios por el hecho que los precios se encaminen a $60/b o $40/b”.

Como consecuencia, 15 de diciembre los marcadores de los precios del crudo penetraban la zona  inferior a los $60/b para luego rebotar uno o dos dólares.

Los analistas del Barclays Bank estiman que los precios pueden descender por debajo de $60/b a corto plazo pero añaden una nota de consuelo: “Esto no es sustentable a largo plazo”. Barclays calcula que el promedio Brent puede alcanzar $67/b durante el primer semestre de 2015. Esto significaría que la cesta venezolana pudiera mantenerse algo por encima de los $60/b. En el segundo semestre pudiéramos ver un promedio de $78/b y de $70/b para los dos marcadores respectivamente.

La Administración de la Información sobre la Energía, ente público de Estados Unidos. informa que los ingresos de los miembros de la OPEP –excluyendo a Irán sometida a sanciones- descenderán en 2014 en 14% lo cual significa que totalizaran $700.000 millones.

En 2015 los ingresos de la OPEP, siempre excluyendo a Irán la cual está sometida a una restricción involuntaria de su exportación, descenderían a $446.000 millones. Esto representa una disminución de 46% en comparación con el nivel de 2013. Es un espejo en el cual todos los miembros de la OPEP deberían verse retratados. El nivel promedio del Brent se calcula en $68/b para 2015.

Rusia como caso de estudio

Rusia presenta un caso de excepcional importancia dada su magnitud como potencia y su significado histórico. En la actualidad, nuevamente bajo la presidencia de Vladimir Putin, la nación federal enfrenta una etapa crucial en el manejo de su economía y de su postura internacional.

Putin ha tenido en sus manos las riendas del destino de la nación desde 1999 como Presidente o Primer Ministro y las sostendrá por lo menos hasta la expiración de su mandato por seis años por vencerse en 2018.

La estrepitosa y sorpresiva caída de los precios de petróleo ha impactado fuertemente a países dependientes en gran medida de los dólares generado por dichas exportaciones. Especialmente afectados se encuentran: Rusia, Nigeria, Irak y Venezuela. El caso de la Federación Rusa (incluye Azerbaijan y Kasakhstan) merece especial atención por los factores geopolíticos involucrados.

Rusia es el principal productor de petróleo en el mundo. En 2012 alcanza su máximo nivel histórico hasta la fecha de 10,7 millones de b/d y se esfuerza por mantener esa “meseta” hasta 2020 a pesar de la declinación de por lo menos 6% anual de los gigantescos yacimientos en Siberia Occidental. La estimación autorizada para 2015 prevé el mismo nivel sujeto a una disminución marginal.

La producción total de líquidos petroleros promedio 10,9 mb/d desde enero a octubre de 2014 pero Rusia sigue enfrentando el desafío dual de requerir  nuevas cuantiosas inversiones en su industria petrolera y gasífera y adaptarse a las restricciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea (UE) que dificultan el uso de nuevas tecnologías para explotar recursos no-convencionales.

No obstante, es importante anotar en el marco de un futuro mediano plazo de unos cinco años que dos de las principales empresas rusas han iniciado la “fracturación” de las rocas cercanas a la superficie mediante la técnica de taladros horizontales para la extracción de gas.

Hace dos años un directivo de la empresa rusa TNK, Oleg Mikhailov, afirmaba:

“Estamos apoyándonos más y más en los reservorios de tight oil (petróleo preso en las formaciones rocosas) y  más aun, aventurándonos en regiones no-convencionales y del tipo shale”. 

La merma de ingresos fiscales provenientes de las exportaciones de crudo y gas representa más de $100.000 millones en 2014 lo cual ha causado la devaluación explosiva del rublo a lo largo de los últimos meses. La Federación  Rusa exporta un promedio de casi 6,5 mb/d de crudo y unos 3 mb/d de productos durante el 2014. Los ingresos provenientes sumaron algo más de $190 mil millones en 2014.

El Banco Central de Rusia se ha visto obligado a multiplicar sus intervenciones en el mercado abierto de divisas al vender un centenar de millardos de dólares -$27 mil millones solo en octubre pasado- lo cual ha reducido el monto de reservas internacionales y, peor aun, no ha logrado el objetivo propuesto de frenar la caída del rublo pues la moneda ha continuado marcando su volatilidad cuesta abajo. En noviembre de este ano, perdió 18% de su valor en cinco días al pasar de 44,50 a 52,50 rublos por dólar.

Además, la inyección no prevista de rublos en la economía interna ha generado un proceso inflacionario. El Banco Central se ha visto obligado a intervenir en repetidas ocasiones a fin de  incrementar la tasa de interés de 5,5% a principios de 2014 hasta 10,5% actual.

En suma, una de las principales tareas de Putin es evitar el colapso continuado del rublo para lo cual seguramente impondrá un control de capitales para interrumpir el flujo del éxodo que ya supera los $125.000 millones. También, se ha procedido a la reducción del gasto público.

Putin firmó la ley del presupuesto oficial para 2015-2017 el miércoles 3 de diciembre. Su punto de equilibrio fiscal supone un precio de $100/b. Esto luce una meta inalcanzable aun si postulamos un precio promedio para todo 2015 de $75/b. Rusia pierde $2 millardos al año por cada dólar de reducción en el precio del crudo.

O sea, Rusia tendría un faltante de, por lo menos,  $50.000 millones en relación al total presupuestado de $290.000 millones. El efecto de las sanciones económicas impuestas por las principales potencias europeas y Estados Unidos. por las acciones en Ucrania  pudiera resultar en una cantidad similar pues se parte de la premisa que no serán levantadas en todo 2015.

El panorama oficial previsto para 2015 no es placentero: una tasa de inflación de 7,5%, un índice de crecimiento negativo de 0,8% o sea dos puntos menos que  la proyección de solo hace dos meses y un cierre casi total de los bancos y empresas rusas a las fuentes de financiamiento y los mercados de capital occidentales. Esto configura una situación compleja dado el endeudamiento de la banca por unos $200 mil millones sin contar con activos importantes en dólares.

Dichos cálculos presuponen el promedio oficial de $80/b.

Un ejemplo concreto, alejado de la macroeconomía, es la precaria situación financiera de la gigantesca empresa rusa de energía Rosneft la cual ha perdido 30% de su valor en dólares. Además,  se encuentra con una deuda de $60.000 millones y cuenta con una capitalización en el mercado bursátil de solo $50 mil millones.

Otro ejemplo es el anuncio de la principal empresa gasífera rusa –Gazprom- la cual anuncia el despido de 15% a 25% de su fuerza de trabajo que suma a unos 500.000 empleados.

A Rosneft se le hace casi imposible asociarse en nuevos proyectos, dentro o fuera de Rusia, en los cuales tenga que aportar un financiamiento. En particular, tanto Rosneft como Novatek, Gazprom y Transneft  se verán obligadas a reducir drásticamente sus inversiones y operaciones.

Si el promedio del barril se limitara a solo $60 entonces la economía rusa entraría en una franca recesión a una tasa de decrecimiento de 4% anual. El éxodo de capitales se proyecta en $90.000 millones para 2015.

Las anteriores consideraciones pudieran estar magnificadas en su negatividad si el presidente Obama resuelve firmar la ley ya aprobada en el congreso imponiendo nuevas sanciones en especial a los inversionistas en proyectos de nueva tecnología para extraer crudo adicional. Putin ha declarado que habría “respuestas” lo cual conduce a una escalada alimentada por ambos bandos y difícil de contener.

De ocurrir la aprobación por parte del presidente Obama la acción  afectaría directamente la capacidad rusa para el desarrollo de nuevas áreas.

Las sanciones y el elevado costo de explotación en los mares árticos y en los subsuelos rocosos susceptibles del proceso de “fractura” contribuirían a un descenso notable en los niveles de producción y exportación del crudo ruso en un horizonte de cinco a diez años.

Con un hábil eufemismo, el ministro de finanzas, Anton Siluanov se refiere a la nueva situación como una “realidad económica alterna”.

Afortunadamente, el alto funcionario enmendó el capote y regresando al sentido común dijo: “El presupuesto no puede incluir de manera regular  gastos que reflejaban una realidad económica diferente”.

El rublo pierde 60% de su valor en lo que va del año.

El martes 16 de diciembre la profunda dinámica devaluadora en acción en el seno de la economía y de las finanzas rusas emergió a la superficie en la caída, en una sola jornada, de hasta 20% en el valor de la divisa oficial al alcanzar el rublo la equivalencia de 78,5 por dólar. Al cierre del día, el rublo recuperó algo de su valor previo a, situarse en 72 por dólar. El día anterior había cerrado en 60 rublos por dólar.

El estrepitoso descenso fue el resultado del alza de la tasa de interés referencial por el Banco Central al pasar de 10,5% a 17%.

Esta medida, teóricamente, hubiera debido aguantar al rublo pero surtió el efecto contrario dada la desconfianza existente y el obvio carácter de emergencia de la decisión adoptada.

Un analista de un banco londinense comentó:

“Es el más increíble colapso de una divisa nacional que he visto en los 17 años que tengo en el mercado”.

El economista jefe de Capital Economics opina que el alza de la tasa de interés alimentara la recesión durante 2015 al restringir el crédito a los hogares y empresas.

El Banco Central no puede sino recurrir a prestar dinero a los grandes bancos y consorcios rusos antes que se desbarranquen. Así procedió a darle un préstamo de unos 625 miles de millones de rublos a Rosneft a cambio de unos bonos recién fabricados por el consorcio. La empresa necesita ahorrar cuanto dólar puede de los ingresos generados  por sus exportaciones pues antes de fin de ano debe repagar $10 mil millardos de dólares y otros 4 millardos en febrero 2015.

Los efectos colaterales de las dificultades rusas son numerosos. Por ejemplo, la economía alemana se encuentra particularmente afectada debido al volumen de sus exportaciones a Rusia valoradas en casi $100.mil millones. La onda expansiva de la recesión se extendería del primer generador económico de la Unión Europa al resto de las naciones  varias de las cuales se encuentran en recesión.

Además, como retaliación a las sanciones comerciales y financieras impuestas a Rusia, ella ha tomado represalias y ha prohibido las cuantiosas importaciones de frutas, verduras, carne, pescado y productos lácteos provenientes de Europa, Canadá, Australia y los EE.UU.

Las gigantescas corporaciones energéticas del Occidente han sufrido un fuerte impacto negativo. Exxon canceló un proyecto de más de $200 mil millones y la francesa Total renegó un contrato para la explotación  de gas esquisto.

Arabia Saudí vs Irán, Siria y Rusia

Mientras los precios del crudo apuntan por debajo de $60/b, el papel fundamental de Arabia Saudí en la nueva dinámica se hace cada vez más evidente. En el trasfondo se encuentra el factor misterioso de la amenaza del desarrollo inminente –uno a dos años- de una capacidad nuclear ofensiva por parte de Irán.

Los saudís tienen en cuenta el aumento de la capacidad de producción de petróleo por parte de los EE.UU. y sobre ella han formulado una estrategia, firme y a largo plazo, enfocada a debilitar a sus dos grandes enemigos: Irán y el régimen de al-Assad en Siria apoyado por Rusia por lo cual se inserta en la pantalla de los blancos económicos de los países árabes del Golfo Pérsico.

En otras palabras, Arabia Saudí, valiéndose de la caída de la demanda en varios países y del incremento de la producción por parte de otros, ha generado un nuevo escenario de confrontación en el cual el petróleo pasa a ser un factor instrumental en una “guerra económica” la cual puede desencadenar enfrentamientos militares en Europa. De hecho, Arabia Saudí coincide con los EE.UU. en la política de contención en cuanto a Rusia motivada por sus propios intereses.

NOTA:

Para fotos, gráficos y videos ir a:

RUSIA: EL OSO ENTRAMPADO

http://abra360.blogspot.com/2014/12/rusia-el-oso-entrampado.html

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