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José Rafael Revenga

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José Rafael Revenga

Argentina internada

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Casi exactamente al año de haber sido operada para drenar el líquido del cráneo y así quitarle un hematoma subdural en el lado derecho y de estar casi totalmente recluida durante el posoperatorio por más de un mes (8 de octubre de 2013), la presidenta Cristina Kirchner vuelve a padecer un malestar físico cuyo impacto en la opinión pública es aumentado por el disimulo, el ocultamiento y la desinformación oficial.

El sorpresivo acontecimiento ocurre el pasado domingo 2 de noviembre y obliga a la jefe del Estado a internarse esa tarde, de manera súbita, en  un sanatorio privado. El primer parte informativo hizo uso de la frase “un cuadro febril infeccioso”. El lunes 3 el diagnóstico era caracterizado como una sigmoiditis diverticular: una inflamación o infección de una parte del colon que requiere atención de emergencia para evitar la ruptura de las pequeñas hernias de la mucosa en el intestino grueso. El martes 4, el segundo parte médico se limita a decir que CK se encontraba "estable y cumpliendo tratamiento".

La salud de CK ha sufrido en los últimos meses una serie de achaques. En el pasado mes de enero tuvo que ser atendida por una bursitis del trocánter izquierdo y en julio una faringolaringitis severa le obliga a suspender un viaje oficial a Paraguay y mantenerse en reposo durante dos semanas.  Hace  unas tres semanas –el 17 de octubre-  tuvo que reducir sus actividades oficiales debido a una recurrencia de ese mal.

La dolencia actual fue tan seria, si no vitalmente amenazante, que CK tuvo que aplazar el encuentro, en la Casa Rosada, con su colega Michelle  Bachelet, presidenta de Chile, en ocasión del 30 aniversario de la firma del tratado de paz y amistad entre ambas naciones. La agenda incluía una innovadora videoconferencia con el papa Francisco.

Es difícil precisar si es la presencia o la ausencia de CK el factor responsable de las marchas y contramarchas, de los dichos y los desdichos de las principales conductas gubernamentales. Lo más probable es que ambas circunstancias estén detrás del confusionismo manifiesto en la conducción de la nación.

Por ejemplo, el ministro de Economía, Axel Kicillof, contradice toda la postura oficial previa al admitir el lunes 3  la posibilidad de negociar (“habrá mejores posibilidades para dialogar con los acreedores”), a fin de año, con los representantes de los fondos buitres aun impagados.

Los entendidos tienen claro que el 31 de diciembre vence la cláusula RUFO (Rights Upon Future Offers ) que impide otorgar a los “holdouts” condiciones diferentes a los ya negociados con la mayoría de los tenedores de papeles soberanos argentinos.

La jugada comunicacional de Kicillof , antes de su retracción el mismo lunes por la noche, contradice el contenido y la intención de la carta enviada dos días antes  -dada a conocer vía un tuit presidencial-por CK al presidente Obama amenazando a Estados Unidos de “graves implicaciones” para las relaciones entre ambos países de confirmarse la participación activa de una funcionaria del gobierno estadounidense en la directiva de una organización dedicada a “atacar y vilipendiar” a la República en defensa de los reclamos de una empresa administradora de parte de los “fondos buitre”.

Como era previsible, el gobierno de Obama rechaza la acusación de CK al señalar que las responsabilidades de la funcionaria “no están relacionadas con ninguna actividad que ella pudiera tener como ciudadana particular en el litigio de la Argentina con los bonistas”.

En otras palabras, hasta allí llegaron “las graves implicaciones”.

Cristina continúa internada y absolutamente ausente del ejercicio de sus facultades decisorias oficiales. Es curioso notar que en la actual situación no ha recibido la visita de sus más altos funcionarios ni se ha notado la afluencia de sus militantes con la acostumbrada fanfarria publicitaria de banderolas y gigantescos afiches.

Es de suponer que la retracción de Kicillof se debe a la acción de Jorge Capitanich, jefe del Gabinete, quien parece ser el único a cargo del Ejecutivo ya que el vicepresidente, Amado Boudou, se encuentra enmarañado en variadas acusaciones de corrupción.

Capitanich declara el lunes 3 en referencia a una posible negociación: “Una burda maniobra desde el punto de vista político y comunicacional para crear maniobras del tipo especulativo”.

Un prestigioso y respetado periodista argentino, Ernesto Tenenbaum, autor de “¿Qué les pasó?”un reportaje político sobre la dinastía Kirchner,  viene de publicar su primera novela la cual titula Una mujer única, referida no oblicuamente a la primera  mandataria.

La siguiente reseña nos revela la intención del autor en dilucidar lo que puede tener en mente CK durante su reclusión y al iniciarse el último año de su presidencia. Es un sugestivo esfuerzo de criptografía de la nación argentina:

“En la novela se suceden todas las facetas que se conocen de Cristina. La que añora a su compañero. La arquitecta egipcia. La enamorada de Moreno y de Belgrano. La que degrada opositores. La que castiga corporaciones. La que enjuicia al poder mediático. La que se engola hablando de sí misma. La que premia la vehemencia. La que desprecia la reflexión. La que sueña para sí la misma ‘inmortalidad’ de Evita. Mientras la reclusión médica transcurre, la política se despliega con distintos personajes a los que uno podría descubrir en la realidad. Un hijo presidencial del que poco se sabe y todo se presiente. Jóvenes jacobinos devenidos en ‘soldados de la jefa’. Un consejero que consolida su poder por compartir la intimidad presidencial. Un vicepresidente cargado de acusaciones que va por la vida exhalando frivolidad. Un secretario de comercio brutal en sus modos y conceptos. Una secretaria que avanza en su carrera mezclándose entre las sábanas con sus jefes. Una ‘operadora de prensa’ que pacta lo necesario para que la realidad se tergiverse. Y hasta una psicóloga que, devenida en parte de la intelectualidad del proyecto, ve cómo se desmorona la lógica del relato en el que alguna vez creyó”.

Se me viene a la mente una analogía verosímil en una reflexión de Tomás Eloy Martínez hace 12 años, justo antes del inicio de la “Era Kirchner”,  en su obra Réquiem para un país perdido:

“Hay todavía un país? Hay un país, por supuesto. Pero es de soberanía dudosa, sin justicia social y con una infinita riqueza enajenada. Lo que no hay, por lo tanto, es una nación; es decir, una comunidad de intereses, un proyecto en el cual todos puedan confiar. Se tardó más de un siglo en construir esa comunidad. Quien sabe cuánto tiempo llevará ahora salvar de la destrucción lo que aun queda, y empezar de nuevo”.

Mientras tanto, CK permanece internada por varios días, se mantiene estable y deberá guardar reposo absoluto por lo menos durante diez días después que la den de alta.