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José Rafael Revenga

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José Rafael Revenga

Arabia Saudita enfrenta a los “frackers” del petróleo

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El contexto actual

La última semana completa del 2014 cerró con el barril de Brent para venta a futuro en Londres en febrero del 2015 en 59,45 dólares mientras que el West Texas Intermediate lo hizo en 54,73 dólares en Nueva York.

La draconiana tendencia se confirmó el martes 30.12 al descender el Brent hasta 56,74 dólares –casi 3 dólares– para luego recuperarse en un dólar mientras el WTI registraba 53,44 dólares en Nueva York.

La producción de la OPEP disminuyó en menos de 1%, unos 122.000 b/d, durante diciembre 2014 debido a modificaciones marginales de parte de varias naciones árabes y especialmente la interrupción del suministro de Libia. El volumen total alcanzó los 30.239.000 b/d.

 

Uno entre tantos pronósticos 

Un pronóstico de alta probabilidad: el promedio para el primer semestre del 2015 arrojaría un Brent por debajo de 65/b.

Eso significaría que Venezuela, en el mejor de los casos, tendrá que valerse con un promedio entre 50 dólares y 55 dólares /b durante ese periodo.

Las conjeturas para la segunda mitad pudieran no ser tan optimistas como algunos lo han planteado y no sería de extrañar que el país tenga que administrar su conducción con un precio inferior a los 60 dólares /b como promedio para el 2015.

 

Arabia Saudita: el rey de la OPEP

Frente a la espiral en picada de los precios del petróleo sostenida durante los últimos seis meses, Arabia Saudita anunció el jueves 25/12 varias respuestas contundentes que revelan la capacidad y la firmeza de la estrategia asumida.

  • El presupuesto fiscal para el 2015 será el más alto de su historia. Está proyectado en unos 860.000 millones riales (230.000 millones de dólares) a pesar que los ingresos descenderán de 855.000 millardos riales correspondientes al 2014 a 715.000 millardos riales
  • El déficit estimado en 39.000 millardos  de dólares será financiado en base a las reservas
  • No habrá reducción presupuestaria ni recesión económica. Continuarán los proyectos de desarrollo, bienestar social y seguridad nacional.

 

La OPEP árabe o la OPAEP

El 21/12 pasado tuvo lugar, durante dos días, la Décima Conferencia Árabe sobre Energía en la isla Yas en Abu Dhabi. En la práctica, desde el punto de vista del potencial de tomar decisiones y establecer criterios en función del desequilibrio reinante en el mercado petrolero, suplantó la conferencia de la OPEP del 27/11 la cual no concluyó en decisión alguna.

El evento estuvo bajo el patrocinio del Ministro de Energía de los Emiratos Árabes, Suhail Mohamed Faraj Al Mazrouei, y contó con la presencia del Secretario General de la OPEP y de Abbas Ali Al-Naqui, Secretario General de la OPAEP. (Organización de los países árabes exportadores de petróleo).

El ministro de Finanzas de Arabia Saudita, Ibrahim Alassaf, informó que la estrategia adoptada estará en juego por varios años para enfrentar la competencia de naciones no-OPEP con sus nuevas capacidades de producción y exportación:

“Tenemos la habilidad de sostenernos frente a bajos precios petroleros en el mediano plazo”. El Ministro aclaró que por “mediano plazo” entiende de unos tres a cinco años.

El presupuesto saudita se basa en un precio promedio de 55 dólares/b durante el año y un volumen de producción invariable de 9,5 millones b/d.

Un día antes, el 23/12 el ministro de Petróleo, Ali al-Naimi, declaraba una vez más que OPEP no reducirá su producción aun cuando el precio se desplome:

“Si baja hasta 20 dólares/b, o 40 dólares/b, o 50 dólares/b o 60 dólares/b es irrelevante”.

Al-Naimi asomó el criterio que no es posible exigir un recorte de la producción a los miembros de la OPEP si los no-miembros no proceden en primer lugar.

Las decisiones de parte del Reino responden a una estrategia de fondo que busca hacerle frente a una amenaza real inminente y con efectos que trastocarían toda la ecuación reinante en el tablero mundial del suministro del insumo energético.

 

Irán contra  la OPEP árabe (la OPAEP)

El 31/12/2014 el vicecanciller de Irán, Hossein Amir Abdollahian, da inicio al año disparando una salva al reino sunita de Arabia Saudita alertando que la inacción en cuanto a la defensa de los precios mediante un recorte de la producción seria:

 “Un grave error el cual tendría un resultado negativo para todos los países de la región… Hay varias razones para la caída del precio del petróleo pero Arabia Saudita puede dar un paso y tener un rol productivo en esta situación”.

La admonición se enmarca en las tensas relaciones entre las dos naciones que forcejean por ejercer el dominio sobre el Medio Oriente impulsados por dos visiones antagónicas del islam.

 

Los 4 niveles del negocio del petróleo a escala mundial

En verdad, el exceso de oferta de crudo se debe a una caída de poco calibre de la demanda en Europa y en China combinada con una nueva producción no-convencional de países no pertenecientes a la OPEP.

Sobre esa primera realidad surge un segundo nivel representado por la decisión de las naciones árabes de la OPEP  (la OPAEP) de no funcionar como factor de corrección y de mantener las cuotas de producción ya fijadas desde hace un par de años.

En consecuencia, se genera una tercera realidad con dos ejes, uno negativo y otro positivo. El negativo consiste en el impacto sobre las naciones productoras tradicionales con tecnologías convencionales debido a su extrema vulnerabilidad al depender sus economías y sus balanzas de pago internacionales de manera significativa, y en algunos casos de manera determinante, del valor de sus exportaciones de crudo. El eje positivo es la otra cara o sea la realidad vista desde el alivio de costos para las naciones netamente importadoras de crudo lo cual representa un estimulo directo a sus economías. En este eje de la ‘tercera realidad” se encuentran los países emergentes, China, India y casi todos los miembros de la Unión Europea.

Un cuarto nivel de realidad se sobrepone a los tres anteriores en la forma de las nuevas alineaciones geopolíticas resultantes de la alteración de uno de los factores fundamentales de la economía mundial.

Ali al-Naimi

Con razón en el encuentro el pasado 22.12 de las naciones de la OPAEP, el ministro de petróleo saudita, Ali al-Naimi culpa a los productores fuera de la OPEP de falta de coordinación y a los especuladores de los mercados bursátiles de ser los responsables por la caída de los precios.

El ministro Al-Naimi expresó que los productores no-OPEP deberían darse cuenta que su interés es cooperar para asegurar precios elevados para todos. Salvo el intento comprensible de radicar la responsabilidad en el otro bando, es cuesta arriba pensar en una coalición de carácter oligopólico entre esos productores y al mismo tiempo, en un cartel de segundo grado de ellos con los integrantes de la OPEP.

Frente a una pregunta formulada por un periodista en el sentido de si la OPEP estaría dispuesta a recortar la producción si los productores de la no-OPEP hicieran lo mismo, el ministro Naimi respondió:

“Es demasiado tarde. Si ellos quieren recortar, son bienvenidos”.

Con un sentido más realista al-Naimi refutó la acusación centrada en apuntar a la política petrolera saudita como un diseño hostil contra Rusia, Irán y Venezuela:

 “Acusar a nuestro país de esas supuestas conspiraciones contra un país u otro es absolutamente incorrecto e indica una falta de comprensión en algunas mentes. Nuestra economía se basa en estrictas estrategias económicas –ni mas, ni menos”.

El ministro de petróleo de Kuwait, Ali Saleh Al-Omair expuso con toda claridad el criterio imperante en la OPAEP:

“Respaldo la decisión tomada el pasado 27/11 en la reunión de la OPEP. Es una acción acertada ya que no conlleva  que nosotros tengamos que recortar y los otros quedarse con nuestra parte del mercado”.

El ministro de Energía de los Emiratos afirmó lo que es la tesis oficial de los países árabes exportadores de petróleo:

“Una de las principales razones que condujeron a la caída de los precios es la producción irresponsable de parte de algunos productores fuera de la OPEP”.

A la vez, el Ministro de petróleo de Qatar, Mohammed Bin Saleh al-Sada, se expreso en los siguientes términos: 

“Aquellos que no pueden resistir la presión de  precios más bajos tendrán que ceder el paso a quienes pueden desempeñarse mejor desde el punto de vista de la eficiencia”.

La posición de los miembros de la OPEP no-árabes

El ministro de Energía de Argelia, Yusef Yusfi, asumió la postura opuesta a la de Arabia Saudita y a “los grandes productores”:

“La OPEP debe intervenir para corregir los desequilibrios del mercado mediante una disminución de su producción”.

El ministro añadió que él considera que la amenaza de los países perforadores del petróleo esquisto, y de su penetración en el mercado mundial, es el gran temor de parte de OPAEP. La economía argelina depende del petróleo para 97% de sus exportaciones.

La tempestad que llegó de sorpresa señala

En verdad, la dinámica del desbarrancamiento de los precios adquiría impulso desde hace tres o cuatro años pero no fue detectada por los expertos hasta cuando  el mercado empezó a prender las luces rojas del tablero lo cual da lugar a la alarma del pasado mes de junio. A partir de allí, el desplome causa la pérdida del 50% del valor del barril en solo seis meses equivalente, en términos globales, a la evaporación diaria de 4.500 millones de dólares sin contar con los efectos en cascada.

Las consecuencias no son, de lejos, únicamente económicas. El cartel fijador de precios de la OPEP pierde el control del mercado. Ya no hay un ente marcador relativamente autónomo con la capacidad para establecer cuotas de producción y, por ende, el precio de una de las primordiales commodities de la economía mundial.

En cuanto a la estrepitosa baja de los precios del barril los unos acusan a los otros: Rusia e Irán acusan a Estados Unidos de inundar el mercado mundial a fin de debilitarlos. Irán acusa a Arabia Saudita por su intención de controlar el Medio Oriente y asegurar el predominio de los sunitas mientras Canadá acusa a las naciones que integran el grupo de productores del Golfo Pérsico de hacer económicamente inviable la exportación de sus arenas petrolíferas de Calgary.

En adelante el precio del barril, si bien no queda al garete, está determinado por una serie de factores  tecnológicos, financieros y geopolíticos todos los cuales incidirán de manera impredecible en el precio reflejado por el mercado.

Por ejemplo, Libia e Irán –dos países con la producción artificialmente restringida– pueden aumentar su producción de manera significativa aun dentro de la cuota OPEP.

La indisciplina de la OPEP o la pérdida del control interno

Adicionalmente, pocos lo comentan, la indisciplina reina dentro del cartel de la OPEP. A partir del último trimestre del 2011 hasta el presente el promedio del total exportado ha violado el techo auto-impuesto de 30 mb/d en casi 1 millón de b/d. En el tercer trimestre del 2012 el volumen violatorio alcanzó los 2 millones de b/d sin que nadie lo señalara ni se aplicaran canciones correctivas. Aun en noviembre del 2014 la violación del techo de producción alcanzo más de 500.000 b/d.

O sea, la OPEP también ha perdido el control interno de sus miembros  lo cual se suma su creciente irrelevancia en el mercado global. La organización no desaparecerá pero será controlada por Arabia Saudita (productores del 13% del suministro global) en combinación con el conjunto de los Emiratos, Irak, Kuwait, Omán, Bahréin y Qatar quienes representan el 12,48% del total mundial. Sumados representan la cuarta parte de la producción mundial y algo más de la mitad de la de OPEP.

No hay que olvidar que esos mismos países integran la alianza liderada por Estados Unidos en contra del ISIS el cual representa para los exportadores árabes una amenaza mucho más grave que una caída temporal de los precios. Las naciones árabes han iniciado una carrera armamentista que las coloca entre seis de las diez principales naciones compradoras de armamentos en el 2014.

El dilema de los miembros no-árabes de la OPEP

A Venezuela, así como a Nigeria, Argelia, Libia y Ecuador, no les queda mayor margen de maniobrabilidad salvo anticipar las decisiones de sus “socios” y valerse por su cuenta. El tiempo de las convocatorias a reuniones extraordinarias de la OPEP para generar un consenso en cuanto al mantenimiento de los precios y la fijación de cuotas ha perimido a igual que el cabildeo personal.

Otra  amenaza presente en la pantalla de radar de Arabia Saudita es como reducir o eventualmente sacar del mercado a los productores “frackers” con su tecnología de fracturar rocas para la recuperación del gas y del petróleo atrapado en ellas con lo cual han iniciado una era de hipersuministro del crudo.

Hasta el presente no hay señal clara que la caída de los precios, generada por el rechazo de los países árabes de la OPEP a reducir la producción, afecte de manera importante el ritmo de las inversiones ni la actividad de los taladros durante el 2015 en Estados Unidos.

Hace unos seis años –el inicio del “shale boom”– las inversiones en el sector totalizaron casi 80.000 millones de dólares. Durante el periodo 2012-2014 se estabilizaron en 140.000 millones de dólares al año. Para el 2015 se proyecta una disminución de solo un 3%.

No se puede esperar un impacto mayor ya que son desarrollos con financiamientos a muy largo plazo ya otorgados. O sea, no es fundada la hipótesis de una declinación marcada a corto plazo.

Además, hay que tener en cuenta que el costo inicial del taladro es elevado pero no así el costo de su operación el cual disminuye dada la mejoría en la productividad de la tecnología empleada.

El shale es viable hasta con un precio de 60 dólares/b

Las primeras versiones argumentando que la extracción del petróleo “shale” no era rentable a un precio del barril de $80/b son carentes de todo fundamento. Hay gigantescos yacimientos en explotación los cuales toleran para su desarrollo un precio de unos 50 dólares/b.

En la práctica, en la toma de decisiones serias, nadie conoce bien la rentabilidad de las nuevas tecnologías. Si bien algunas empresas e inversionistas pueden reducir su compromiso y sus metas, otras pueden dar una gran sorpresa durante los próximos 10 años y desempeñarse con éxito por debajo de los 60 dólares/b.

Arabia Saudita se prepara para un “guerra larga”

El rey Abdullah anunció dos decretos en relación al nuevo presupuesto los cuales enfatizan la “racionalización del gasto” y una “implementación precisa y eficiente del gasto”. Obviamente la monarquía se está preparando para una “guerra larga” al tener en cuenta que si el promedio del barril durante el 2015 alcanza los 60 dólares, la nación verá disminuido sus ingresos en divisas por la mitad al compararlos con los 276.000 millardos de dólares correspondientes al 2013.

Arabia Saudita está previendo una “guerra larga” para la cual hay que prepararse. La vulnerabilidad no es la misma para Arabia Saudita que para Irán o Venezuela. Mientras menores sean las reservas fiscales, menor la producción y mayor sea la dependencia externa en cuanto al flujo de divisas, peor será la situación de los países en cuestión. Venezuela parece estar situada en un nicho de máxima vulnerabilidad mientras solo tiene la capacidad de observar la nueva relación de fuerzas desde las gradas.

En otras palabras, lo que se ha desatado –los sauditas lo ven claramente– es una desenfrenada competencia por cuotas de mercado las cuales hay que preservar a cualquier costo so pena de verse desplazado por competidores OPEP y no-OPEP.

Esto no significa que no haya un “rebote” parcial como resultado de un nuevo equilibrio –marcadamente inestable- alrededor de los 60 dólares/b plus como promedio para el 2015.

La reducción por parte de la OPEP tendría que aproximarse a los 5 mb/d

Otro factor de trastorno del mercado mundial de petróleo es la recién adquirida capacidad exportadora de Estados Unidos: unos 400.000 b/d a pesar de una prohibición legal desde hace mas de 40 años que restringe al máximo la salida de petróleo no refinado. Esta restricción ya ha sido liberada en algún grado y puede ser eliminada en los próximos meses lo cual permitiría lanzar al mercado 1 millón y medio de b/d.

Es decir, como ejercicio para la imaginación pero no exento de probabilidades reales, no es descabellado cuantificar una reducción de cerca de 5 millones de b/d por parte de la OPEP en un intento por estabilizar los precios alrededor de los 80 dólares/b.

Hay tres procesos reales en curso en Libia, Irán e Irak que harían necesaria esa mega-reducción:

i)                  Libia produce actualmente unos 300.000 b/d en comparación con los 900.000 b/d que colocados en el mercado hace unos tres meses y con su capacidad instalada de 1.500.000 b/d. La disminución es causada por la guerra interna entre las fuerzas del gobierno y las milicias islámicas denominadas “Amanecer de Libia” que han instalado su propio gobierno en la capital de Trípoli. El conflicto ha afectado los dos principales puertos de embarque sobre la costa sur del Mediterráneo: al-Sidra y Ras Lanuf.

Si se llegara a solucionar el conflicto –lo cual luce poco probable mientras Libia se acerca cada día mes a la partición de su territorio tal como en Siria e Irak- la nación contaría con un potencial para exportar un millón de b/d adicionales en pocos meses.

El puerto de Es-Sider se alimenta de los campos al sur manejados por una empresa mixta en la cual participan las firmas estadounidenses Hess, Marathon y ConocoPhillips en sociedad con la oficial National Oil Corporation (NOC).

El proceso político en Libia es tan conflictivo que hay pocas esperanzas de resolverlo. Ya en círculos internacionales se habla de una nueva Somalia en el Mediterráneo Sur. Los ataques de las milicias, el 25/12, a los tanques de almacenamiento en el puerto de Es-Sider incidieron en estabilizar marginalmente la caída del Brent el cual cerró en 59,25 dólares el viernes 26/12 para contratos a entregar en febrero próximo transados en Londres. Libia produjo solo 325.000 barriles el 25/12/2014.

ii)                Irán produce hoy en día unos 2,5 mb/d con grandes descuentos y limitaciones para obtener el pago correspondiente debido a las sanciones impuestas por la falta de transparencia en su programa de desarrollo nuclear. Dispone de un 1.000.000 b/d para exportar. No obstante, su capacidad instalada le permite aumentar unos 2 millones de b/d tan pronto llegue a un acuerdo negociado lo cual estará sobre el tapete a mediados de año con los representantes de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y Alemania.

Siria, bajo la presidencia de Al-Assad ve menguar su apoyo proveniente de Irán. Su moneda oficial no se ha venido abajo por los depósitos efectuados por Irán en el Banco Central sirio. Irán no podrá seguir facilitando ese salvavidas. A la vez, tampoco Rusia no se encuentra en capacidad de brindar mayor ayuda.

Por lo tanto, es probable que veamos en el 2015 un pacto de alguna  naturaleza que ponga fin al conflicto militar de cuatro años en Siria lo cual permitiría concentrar las fuerzas contra ISIS. El deshielo Obama-Castro es solo el preámbulo de un extenso y profundo reajuste en el Medio Oriente.

iii)             Irak, sorpresivamente, aumenta su producción en diciembre en unos 150.000 b/d debido al acuerdo con la región semiautónoma de la republica kurda. Así desestimó toda presión para el recorte deseado por los miembros minoritarios de la OPEP. Con sus 4.520.000 b/d, Irak es el segundo productor de la Organización.

La falta de capacidad para llegar a un consenso eficaz es otro indicador de la marginalidad de la OPEP como operador influyente de peso en el mercado y en el ajedrez geopolítico.

Parecería  que, quizás sin proponérselo, Estados Unidos ha recibido de parte de los aventurados “frackers” un instrumento letal para llevar a cabo una ofensiva bélica (“la guerra económica”) en contra de Rusia, Irán y en menor grado Venezuela. Tanto el monarca saudita como Raúl Castro leen con todo acierto el “nuevo orden petrolero mundial”. Los precios no podrán superar los 80 dólares/b ya que ese nivel desataría de nuevo las inversiones en las nuevas tecnologías.

Los “frackers” rompejuegos

No es injustificado comentar que buena parte de la explicación de la nueva realidad se debe a que OPEP se durmió en sus laureles oligopólicos y descuidó tanto el reacomodo de las alineaciones geopolíticas como el espíritu emprendedor de un grupo de arriesgados “wildcatters” o “frackers”.

La producción de petróleo derivada de los esquistos en los Estados Unidos creció en un millón de b/d en el 2013 y otros 750.000 b/d en el 2014. Los nuevos precios tenderán a disminuir el número de taladros activos en un 3% para el 2015. Por lo tanto, es razonable predecir un nuevo aumento de, por lo menos, unos 500.000 b/d en el 2015.

Se ha vuelto una opinión generalizada considerar que el punto de equilibrio entre la oferta y demanda actual debería yacer en los 80 dólares/b para regresar al escenario anterior. Esa suposición no toma en cuenta los significativos incrementos de año en año de la tecnología de “fracturación” de las rocas y la puesta en marcha de los taladros horizontales.

Los principales “frackers” estadounidenses al frente de las dos firmas más importantes, Continental Resources y EOG Resources (esta última aumentó la producción de 74.000 b/d en el 2010 a 220.000 b/d en el 2013), han declarado que sus inversiones serían rentables aun a 60 dólares/b por lo cual si se postula como criterio realizable el nivel de los 80 dólares/b se terminaría por estimular mayores incrementos anuales provenientes de los yacimientos no-convencionales. Es un criterio autodestructivo por ser irreal.

Considero que lo que está en juego es una alteración radical de la fuente de crudo y de gas. Países miembros de la OPEP no están exentos de invertir en la explotación de esquistos como, por ejemplo, Argelia. Otros países no pertenecientes a la OPEP, tales como Argentina y Rusia, tienen un gigantesco potencial de producción en yacimientos no explotados por la tecnología convencional.

Aventurando una consideración personal, estimo que si bien una reducción por parte de la OPEP podría atenuar en algún grado el desplome de los precios, ella necesitaría eliminar hasta 5 millones de b/d del nivel de suministro actual. La alícuota venezolana sería de unos 400.000 b/d.

En todo caso, semejantes cálculos tienden a esconder la nueva realidad de un excedente importante de la oferta por actores diversos quienes no son miembros de la OPEP.

Obviamente, la caída estrepitosa de los precios ha tenido que afectar a las grandes transnacionales (Chevron, Exxon, Rosneft, BP, Shell, etc.) como a las nuevas empresas que han aportado importantes volúmenes de capital de riesgo en la aventura de hacer rentable una aventura tecnológica.

Por ejemplo, Continental Resources se ha visto obligada a reducir su presupuesto del 2015 de 5,2 millardos de dólares a 2,7 millardos de dólares. A pesar de dicho recorte, estima que su nivel de producción aumentara en el 2015 en un 20%.

Otras dos importantes empresas estadounidenses en la explotación del “shale’’, Goodrich Petroleum y Oasis Petroleum, han anunciado la reducción de sus presupuestos pero, a la vez, han declarado que son financieramente viables a un nivel de 60 dólares b/d en base a lo que ellos llaman “high intensity completion” o incremento de la productividad de los pozos en un 30% a 50%.

La conspiración como factor responsable

A todas las consideraciones de competitividad en un mercado mundial con un nuevo grado de complejidad, se suman las acusaciones geopolíticas las cuales pueden ser verdad bien sea ex ante (conspiración “heavy”) o ex post facto (conspiración “light”). En cualquiera de los dos escenarios las consecuencias de la “guerra económica” son una realidad  y la condición primordial de la supervivencia es aprender a competir en un nuevo tablero en el cual las jugadas anteriores son disfuncionales.

El presidente Vladimir Putin describió la dinámica en juego en su mensaje a la nación hace cuatro semanas:

“Todos vemos el venirse debajo de los precios petroleros. Hay muchas opiniones sobre que lo causa. ¿Pudiera ser un acuerdo entre Estados Unidos y Arabia Saudita para castigar a Irán y afectar las economías de Rusia y Venezuela? Pudiera ser”.

“En verdad pudiera ser así o pudiera ser diferente, o puede ser que haya una lucha entre los productores tradicionales y los productores de petróleo shale. Dada la actual situación del mercado, la producción del gas y del petróleo shale prácticamente ha alcanzado el nivel de cero en sus costos operacionales.

Canadá: ¿otra conspiración?

Frecuentemente se soslaya la importancia de Canadá a pesar de su larga tradición de desarrollo de yacimientos no convencionales y en una posición de contigüidad con el consumo estadounidense. Los suministros a su vecino sur de la frontera han aumentado en 63% en los últimos cinco años debido principalmente a la explotación de las arenas bituminosas (tar sands). En septiembre del 2014, Canadá exporto 3,1 millones de b/d a Estados Unidos o sea cuatro veces el insumo proveniente de Venezuela.

El petróleo pesado canadiense llega al centro del Midwest en Cushing, Oklahoma y a partir de este mes de enero la adición de un nuevo oleoducto –Seaway Twin– permitirá abastecer con 400.000 b/d a los terminales sobre la costa del Golfo de México en competencia directa con las importaciones provenientes de México y Venezuela.

Pemex se ha dado cuenta de la nueva dinámica competitiva y ofreció un descuento de 3,70 dólares/b de su crudo Maya para entrega en enero a clientes estadounidenses. El descuento hace dos meses fue de solo 0,90 dólares/b

Eventualmente, la aprobación integral del mega-oleoducto Keystone XL por parte del Congreso en Washington trastocará los factores de competitividad en quien sigue siendo nuestro principal cliente.

Mientras tanto, el gobierno estadounidense ha flexibilizado las restricciones que prohíben la exportación de crudo liviano de alta calidad con lo cual por lo menos unos 500.000 b/d adicionales en forma de condensados se verterían en el mercado global a fines de 2015.

 

El mundo de los “frackers”

Hace poco los denomine los “garimpeiros” del petróleo por su carácter aventurero ya que se iniciaron hace unos cinco años con una tecnología rechazada por las transnacionales y con un capital reducido. En el inicio solo alcanzaron a  taladrar pozos que resultaron producir unos escasos miles de b/d. Hoy en día, producen en varios estados 2 mb/d y son empresas con financiamientos individuales de hasta 5.000 millones de dólares.

Un indicador adecuado del impacto de la reducción de los precios sobre la viabilidad operativa de las inversiones de los “frackers” es el número de taladros en acción. Las más recientes cifran señalan una estabilización pero no una declinación estructural. En la última semana de diciembre el número de taladros (rotary rigs) activos en Estados Unidos era de 1.499 comparado con 1.536 la semana anterior y con 1.382 hace un año. El indicador no es exacto pues el número incluye a taladros dedicados a perforar yacimientos de gas esquisto.

El mundo nuevo de los frackers y de sus empresas, tecnología, inversiones y potencial sigue desconocido para el gran público. Para la orientación de la política petrolera nacional es esencial entender los factores impulsores activados en nuestro cliente estadounidense.

Por ejemplo, el estado de North Dakota, sin alguna experiencia petrolera hasta hace unos cinco años, produjo un promedio de 1.100.000 b/d en el 2014 de su campo (play en el vocabulario de la industria) Bakken.

Este crudo se vende actualmente en unos 40 dólares/b para el productor al tener en cuenta el descuento de $19/b equivalente al costo de transporte hacia los mercados de la Costa Este en los cuales compite con el marcador de Nueva York. Hoy en día, aun con el derrumbamiento de los precios, el proceso es rentable.

Para este mismo existe un mercado alterno: despacharlo por oleoductos existentes a los terminales en la Costa del Golfo de México a un costo de 11 dólares/b para competir con el Louisiana Light Crude con un precio referencial de 57 dólares/b lo cual le daría al fracker un neto de 46 dólares/b lo cual sigue siendo negocio. Si Arabia Saudita no lleva los precios a un nivel cercano a los 50 dólares/b su estrategia no hará mucha mella.

Si bien hay una “guerra” de Estados Unidos vs. Irán, Rusia y Venezuela, hay otro conflicto de marca mayor entre Arabia Saudita y los frackers los cuales son, en la actualidad, en su totalidad inversionistas estadounidenses y canadienses,

Sin embargo, uno de los más poderosos grupos empresariales de Corea del Sur, E&S, finalizó una asociación estratégica con Continental Resources por medio de la cual recibe 90 millones de dólares en efectivo y un aporte de 270 millones de dólares para el desarrollo de taladros durante los próximos cinco años.

Igualmente, la transnacional noruega Statoil ASA está presente en la zona de Bakken en North Dakota al arrendar unas 355.000 acres en las cuales produce unos 50.000 b/d.

Hacia el futuro

Espero haber proyectado alguna luminosidad en tema tan complejo, multifacético y mutante. Una primera conclusión de carácter operativo debería ser reconocer el surgimiento profundo de un cambio en las variables del negocio del petróleo a nivel mundial. A ella hay que sobreponer un juego geopolítico enrevesado y de consecuencias a corto plazo tanto para los perdedores como para los ganadores. Y los hay.

Las respuestas que banalicen el tema al argumentar un “rebote” de los precios sin precisar sus niveles o que se valgan de un enfoque mecanicista en cuanto al equilibrio entre oferta y demanda, serán espurias frente al desafío impuesto por un “nuevo desorden”.

 
jrrevenga@gmail.com

@revengajr