• Caracas (Venezuela)

José Rafael Avendaño Timaury

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José Rafael Avendaño Timaury

Secretos de generales (y II)

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En la primera parte se reseña la narración del General de División de las FAR cubanas Raúl Menéndez Tomassevich. La siguiente, corresponde al también General de División Ulises Rosales del Toro.

UR:-. …”También observé a nuestras FAR como unidad de combate, en condiciones de realizar acciones, lejos de la patria y mantener un alto nivel de disposición y cohesión combativas, lo que resultó una experiencia inolvidable….”.

UR:-. “….Por eso  me dio tremenda alegría cuando fui seleccionado para cumplir la segunda misión,  esta vez como guerrillero y en un país latinoamericano como Venezuela. Para nuestra supervivencia resultó determinante la buena preparación que recibimos en nuestro país y la ayuda de los guerrilleros y campesinos venezolanos. Durante el tiempo que permanecimos en las montañas, esos campesinos nos ayudaron a sobrevivir y orientarnos para salir de los lugares y los momentos más difíciles, que no fueron pocos.

LB:-. ¿Cuál fue su mayor sorpresa?

UR:-. Nos habíamos preparado muy bien desde el punto de vista físico, técnico y militar. Sin embargo, los problemas más importantes que allí se desarrollaron para nosotros no fueron los combativos, sino los políticos, los conceptuales. Creo que para ese tipo de problemas no nos preparamos adecuadamente. Eso me golpeó. Tuvimos que aceptar que lo más importante no era enfrentarse al enemigo, sino convencer a los que dirigían el movimiento guerrillero, desde nuestra posición de simples combatientes, que había que combatir al adversario. Fue un choque con personas que se consideraban con una capacidad política y un conocimiento de la situación del país superior a nosotros y por lo tanto, subestimaban nuestras recomendaciones y concepciones de guerra.

LB:-. ¿Llegaron a combatir?

UR:-. La verdad es que a nosotros nos estuvieron combatiendo sin cesar, desde el primer día que desembarcamos en Machurucuto, aunque hicimos varias acciones ofensivas exitosas en forma de emboscadas, la iniciativa casi siempre estuvo en manos del enemigo. Fueron catorce meses muy tensos, de un contacto permanente con el contrincante en condiciones muy, pero muy desventajosas. No sólo resultaba sumamente difícil la supervivencia por las dificultades de alimentación, sino que en nuestro romanticismo, queriendo demostrar que se podían resistir los ataques enemigos, en varias oportunidades los cuatro cubanos nos quedamos solos. Nos enfrentamos a situaciones muy complejas para poder vincularnos nuevamente con el resto de la guerrilla. Hasta que comprendimos que la posición que adoptaban los guerrilleros venezolanos estaba dada por toda una línea política, de partido, muy interiorizada, que no íbamos a poder transformar.

LB:-. Ante esas dificultades, ¿lamentó haber ido a esa misión?

UR:-.  No, al contrario; para mí tuvo una significación muy alta en la formación como revolucionario y como oficial de las Fuerzas Armadas. Me enseñó a comprender el proceso latinoamericano y entender después porque murió el Che”…. (1)

En lo que a Venezuela se refiere, el libro trata de la invasión naval efectuada en Machurucuto, cuya jurisdicción era sustentada por el MIR. La presencia de militares del ejército regular cubano en otros teatros de operaciones, (Montañas de los estados Falcón, Lara, Trujillo y Yaracuy) jurisdicción ejercida por el PCV no aparece en el libro. Seguramente existen otros testimonios donde se narran peripecias similares. Luego de las escisiones presentadas en el MIR y PCV, luego del repliegue táctico por la llamada Paz democrática, que originaron nuevos frentes guerrilleros sustentados por partidos derivados por las divisiones; la inocultable intervención militar y política cubana se hizo inocultable. Basta señalar que el Héroe militar cubano más sobresaliente por méritos propios -luego de Fidel Castro, quien nunca combatió fuera de las fronteras de su país- el general  de división Arnaldo Ochoa Sánchez, desembarcó con Luben Petkoff en el Estado Falcón. Participó en la emboscada de Cerro Atascadero el 16 de septiembre de 1966, entre Yumare y Duaca (2) del estado Yaracuy, donde mataron a un oficial, un suboficial e hirieron a dos soldados. Comandó la columna que participó en la emboscada “El Mortero” entre Sanare y El Blanquito, Estado Lara el 25 de febrero de 1967 contra efectivos del ejército venezolano donde resultaron tres muertos y ocho heridos. Tras su regreso de Venezuela, empapado en sangre criolla, regresó a Cuba, donde fue designado subjefe del Estado Mayor general de las FARC. Fue uno de los Generales con más condecoraciones que se haya otorgado en Cuba. En los años ochenta fue Jefe de la Misión Militar Cubana en Angola. El 12 de julio de 1989 fue enjuiciado y fusilado por estar-de acuerdo a la versión oficial cubana- incurso en operaciones de narcotráfico con el Cartel de Medellín, transportado seis toneladas de cocaína vía Cuba, recibiendo  a cambio 3,4 millones de dólares. (3)

Las transcripciones reseñadas constituyen el aforismo  que los abogados utilizan reiteradamente: “A confesión de parte, relevo de pruebas”. No se está lloviendo sobre mojado. Simplemente la narración de hechos acaecidos hace más de cuarenta años ilustra a la conciencia ciudadana. La intervención militar y política cubana desde 1959 en países de diversas latitudes (Nicaragua, El Salvador, Granada, Venezuela, Bolivia, Argelia, Congo, Angola etc.) del Caribe, América del Sur, Central, África y Asia se cumplió, se cumple y se cumplirá hasta que ese nefasto régimen deje de existir. No peco de exagerado al decir esa indebida intervención  está muy cercana, en cifras, a la participación militar norteamericana realizada en otros países.

El general Ramiro Valdés Menéndez, comandante histórico de la Revolución y alto preboste de la tiranía cubana, estuvo hace aproximadamente cuatro años en Venezuela. Con uniforme de milico se paseó en las distintas prevenciones de cuarteles venezolanos donde de manera procaz se izaba la bandera cubana compartiendo el honor con la venezolana. El sempiterno “Barbarroja”, jefe de los servicios de inteligencia cubana vino a “asesorar” la implementación de la eficaz red de electricidad venezolana a raíz de los apagones consuetudinarios padecidos.

Finalizando, podríamos concluir que el suelo venezolano ha sido objeto de intervención militar extranjera en flagrantes actos de guerra en dos ocasiones: Con las tropas españolas en 1815 comandadas por el Capitán General  Pablo Morillo y por los” robagallinas” cubanos –tres Generales de División,  un General de Brigada, un Coronel, entre otros- pertenecientes a las FAR, que es la fuerza armada revolucionaria cubana, al comienzo de la década de los sesenta del siglo XX.

Tropas norteamericanas jamás han agredido ni pisado territorio venezolano en acción de guerra, su bandera tampoco ha sido izada en dependencias militares. Los únicos militares extranjeros con licencia para desfilar en suelo patrio con bayoneta calada eran los ingleses, en virtud del importante apoyo recibido por la Legión Británica, cuya sangre vertida en Carabobo y otras batallas se ligaron con la venezolana regando nuestra generosa tierra. Los patrioteros trasnochados de hoy pretenden, “contándonos una de vaqueros”, que nos olvidemos de los reales y angustiantes problemas económicos, sociales y políticos que confrontamos los venezolanos y de la real amenaza que procura despojar, una vez más, el ya menguado territorio nacional –herencia de nuestros libertadores- en la zona marítima y terrestre del Esequibo-territorio en reclamación, producto de un Laudo írrito hecho a finales del siglo XIX- a tenor de lo establecido en Acuerdo de Ginebra de 1966.

1.- Secretos de Generales (Desclasificados). La Habana, Cuba, 1996. Páginas 493 a 515.

2- Duaca es una población del Estado Lara.

3.- Wikipedia. General de División Arnaldo Ochoa Sánchez.


cheye@cantv.net  | @CheyeJR