• Caracas (Venezuela)

José Rafael Avendaño Timaury

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Comenzamos abril con diversidad de acontecimientos que desdibujan lo sustantivo de la crisis nacional que nos agobia. El ¡nuevo gobierno ya! anhelado por la mayoría pareciera que va a naufragar en el tremedal venezolano. Este hundimiento es procurado, con razón, por los altos prebostes del régimen y no constituye ninguna sorpresa. Lo que sí asombra es la actitud asumida por diversos sectores que forman parte del conglomerado opositor. El refranero popular es didáctico para plasmar determinados hechos. A tal fin he escogido para la ocasión uno muy gráfico, aleccionador y contundente: “Después del ojo afuera, no vale Santa Lucía”. Así que de nuevo me apresto a servir, como una especie de “aldabonero”, tratando de deshacer entuertos.

…Su santidad instó (27-03-2016) a que se busque el diálogo y la colaboración entre todos al recordar “las difíciles condiciones” en que vive el pueblo venezolano. No ha sido la única, aunque sí la última. Pareciera que los canales diplomáticos de que dispone el Vaticano no son los más eficientes que digamos. Quizás el nuncio no ha sido suficientemente expedito en la hora de rendir el necesario y veraz informe político de lo que acontece en nuestro país. A lo mejor, también, los voceros de la Conferencia Episcopal no se han expresado con la meridiana claridad recomendada. Lo cierto es que las llamadas al diálogo únicamente proceden cuando las partes están dispuestas a hacerlo. Con la finalidad de rehuir confrontaciones cruentas. El papa actuando en su doble condición de máxima autoridad de la Iglesia católica, apostólica y romana y como jefe del Estado ha hecho lo pertinente. Sobre todo si observamos la prevalencia del aspecto religioso espiritual. El diálogo entre el gobierno y la oposición no procede en la actualidad por la simple circunstancia de que el primero de los actores no está dispuesto a dialogar y menos a emprender la negociación política (en el mejor sentido del término) procedente en cualquier país democrático, porque su única opción es la de permanecer gobernando a como dé lugar conjugando armónicamente sus dos principales recursos: los milicos –no la totalidad de la Fuerza Armada– y los seudojuristas torticeros que componen las Salas Constitucional, Penal y Electoral del TSJ. (1).

Maduro, de manera paralela, farisaicamente propicia el diálogo entre sectores extranacionales. Con alharaca, dignas de bullangueras guacharacas, se anunció desde Miraflores la disposición de participar como facilitador –con otros países– en la negociación política iniciada por el gobierno colombiano y el llamado Ejército de Liberación Nacional (ELN). Sea propicia la ocasión para recordar los llamados sucesos de Cararabo (25-02-1995), donde fueron masacrados soldados venezolanos en el estado Apure (zona de dominio territorial preferencial de la organización guerrillera). Creí distinguir en las gráficas tomadas en el palacio de doña Jacinta, la figura del capitán de navío (infantería de Marina) de ingrata recordación para los apureños con motivo de otra masacre (Amparo, 29-10-1988) no menos condenable… (No se trata de imitar a la mujer de Lot, corriendo el riesgo de convertirse en estatua de sal)… ¡Esta es la particularísima dialéctica que utiliza la robolución!

El presidente de la Asamblea Nacional denuncia que el TSJ a través de la Sala Constitucional, a quien denomina –apropiadamente– como “bufete (in)constitucional del gobierno está presta a producir nuevas sentencias a favor del régimen relacionadas con algunas leyes aprobadas por el cuerpo legislativo (Banco Central, amnistía, referendos, etc.) haciéndolas inútiles. Mientras tanto, su señora continúa guiando, en encomiable ejercicio de relaciones públicas, a estudiantes en las visitas semanales pautadas con la finalidad de dar a conocer tanto el recinto como las funciones del Poder Legislativo. La denuncia de por sí es grave, tanto en lo sustantivo, como en lo adjetivo, porque proviene de la cabeza de una institución fundamental republicana. El veterano parlamentario, lamentablemente, se queda corto. Solamente denuncia intenciones, pero no participa a la nación las necesarias medidas para contrarrestarlas. Ni siquiera asoma la más simple: iniciar de inmediato una movilización popular en todo el territorio nacional con fines didácticos y de presión popular para combatir las reiteradas violaciones de la Constitución Nacional, que hacen nugatorios los principios sustentados por Montesquieu. (2).

…La CR (partido de Andrés Velásquez) propone, como una especie de “punto de orden”, que se adelanten de inmediato las elecciones para gobernadores; además de la aprobación de la enmienda para reducir el mandato presidencial. Están apuradísimos –por más que se tongoneen, siempre se les ve el bojote– para intentar que el jefe pueda sentarse nuevamente en el solio ubicado en el municipio Heres de Ciudad Bolívar; aledaño al lugar donde fusilaron al general en jefe Manuel Carlos Piar... ¡Con este tipo de estrategas –me temo– no pasamos de “Caño Sucio”!

…Afortunadamente la solicitud de renuncia presidencial, convocatoria a asamblea nacional constituyente y otras novedosas propuestas, pareciera que se han extinguido, cual una pavesa... ¡Qué bueno!… De ser así, indudablemente se producirá, vía descarte pragmático, que estas opciones inapropiadas en la coyuntura histórica actual se evaporen y se desvanezcan. Solamente ocasionan (en la actualidad) complejidades interpretativas de carácter teórico –más académicas que políticas– que dificultan la acción pertinente. Todas pecan de ser complicadas y no son rápidas ni contundentes.

El gobernador Henrique Capriles anuncia que sigue en espera de la decisión del CNE para la implementación del proceso tendente al revocatorio presidencial. Las cuatro arpías del actual ministerio de elecciones se mantienen inmersas en un silencio sepulcral y en su papel tradicional: ¡obsecuencia total al gobierno!... No han dicho ni pío; ante el agravio a que ha sido sometido el pueblo de Amazonas, con motivo al despojo inaudito de su representación parlamentaria implementada por el rábula de turno ocasional. Todos tinterillos inescrupulosos. Temo también que la inefable táctica de correr la arruga por parte del ministerio de elecciones gubernamental continuará impertérrita. Debo reconocer que Henrique Capriles mantiene la correcta posición política. El revocatorio, propiciador de ¡nuevo gobierno ya! para este año es la acción apropiada por ser constitucional y expedita. También debe contener –así lo ha expresado expresamente el gobernador– la indelegable participación y aliento popular en la calle para concientizar, aún más, a la opinión pública. Para que se aplique a cabalidad, sin medias tintas, el texto constitucional reiteradamente conculcado por Maduro y la caterva de “sigüises” que le acompañan.

…Abril es crucial. Henrique Capriles (ha sido el único dirigente calificado que lo ha asumido sin complejos) tiene un compromiso ineludible con la historia. Debería hacer caso omiso de las tácticas dilatorias emprendidas por aquellos partidos e individualidades pertenecientes a la MUD. Los que por acción u omisión, de buena o mala fe, le ponen trabas al proceso revocatorio. Estamos aún a tiempo. El verdadero conductor de masas es aquel que está dispuesto a aplicar con decisión y de manera oportuna todas las políticas apropiadas y correctas en el tiempo y en el espacio –ni antes ni después– para asegurar el triunfo, evadiendo los “cantos de sirenas”. El pueblo venezolano con voluntad y organización está dispuesto a emprender –junto con los líderes esclarecidos que así lo asuman– la recolección de firmas y ejercer la necesaria presión popular en la calle; de manera constitucional, democrática y republicana… Sin vacilación alguna.

 

Notas:

(1) y (2).- El Nacional reseña hoy (01/04/2016) que la Asamblea Nacional aprobó por unanimidad el requerimiento papal; en una especie de saludo a la bandera, como un minué cortesano. Coetáneamente informa que la Sala Constitucional del TSJ, mediante sentencia torticera, declara inconstitucional la reforma de la Ley del Banco Central. La primera reacción del presidente de la AN fue la de declarar –como cualquier locutor ancla de canal televisivo– que: “El TSJ se reunió con Merentes, antes de hacer pública la sentencia”. Estamos sumergidos en un juego de póquer y/o 7 1/2 con cartas marcadas, además del uso del blof de rigor por parte de los jugadores… ¡Quien tenga ojos que vea!