• Caracas (Venezuela)

José Rafael Avendaño Timaury

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Rebatiña

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La crisis política, social y económica avanza, acompasada, vertiginosamente. Los hechos se desencadenan sin orden ni concierto. Los “estrategas” políticos estornudan y proyectan acciones que asemejan a un paciente que sufre de epilepsia. Las resultas de esas irreflexivas y arrebatadas decisiones arrastran, para bien o para mal, al venezolano común que sufre, sueña y espera salir pronto del atolladero de manera incruenta. Trato de guardar la sindéresis al expresar mis ideas, tratando de no agredir –nunca ha sido mi intención– a diversos dirigentes y parcialidades políticas que comparten sin exclusividad el amplio y ya mayoritario terreno de la oposición. Al escribir estas líneas el panorama nacional está incuestionablemente conmovido por ser incierto y estar dividido. La semana comenzó con el anuncio de Leopoldo López y Daniel Ceballos de declararse en huelga de hambre. Establecida la premisa, deciden convocar una marcha pacífica para el sábado 30, con la consigna fundamental de solicitar la libertad del centenar de presos políticos, incluyéndose ambos, y la exigencia al CNE para que señale fecha cierta al acto de votación. Este hecho ocasiona que a Ceballos se le traslade a una ergástula inhóspita en San Juan de Los Morros que lleva por nombre 26 de julio; efemérides, al comienzo, con grandes expectativas para la redención social de un pueblo, y ahora infame y ruin por las consecuencias degenerativas ocasionadas a los derechos humanos y democráticos cubanos. Al ex alcalde de San Cristóbal y ahora candidato a la Asamblea Nacional, se le agrede física y moralmente al raparle el cabello, disfrazarlo con el meleco de rigor usual para ser usados por los presos comunes, aherrojarlo en un calabozo sin cama; compartiendo con otros arrestados. Esta afrenta no se observó nunca en las pasadas dictaduras del siglo pasado ni en la época democrática que también tuvo encarcelados políticos. Los dos dirigentes cautivos ilegalmente y defenestrados de sus derechos políticos; paradójicamente, solicitan fecha para la participación de su partido en la farsa electoral que se avecina. Curiosa táctica y estrategia difusa que deja mucho que desear y meditar. El señor López no escarmienta. Persiste en la reiteración de errores. Se entregó cándidamente ante la “justicia revolucionaria” esperando la aplicación de un estado de derecho utópico. A pesar de ello, promueve y aúpa a sus compañeros de partido, algunos ávidos de figuración, para instalarse en el parlamento. La ¿ingenuidad? y los cálculos políticos sin ponderarlos debidamente han hecho naufragar a muchos. ¿Levantarán la huelga de hambre una vez que el CNE anuncie la fecha de las elecciones, o que se efectúe la liberación de todos los confinados, o que se cumplan todas sus peticiones?

La MUD, por su parte, demostrando pronta capacidad de respuesta, anuncia oficiosamente que no acompañará a la precitada concentración. Su principal socio, Primero Justicia, considera que si la movilización popular es multitudinaria, esa circunstancia desmejora la candidatura presidencial vitalicia de su portaviones. Si fracasa, como son sus deseos in pectore, la apuntala. AD a su vez, por carecer candidato presidencial propio atrayente, considera como “competencia desleal” el incremento que viene presentando VP, organización que le late en su cueva. El gobernador de Lara –aspirante, goloso, también a la candidatura presidencial– y su partido rechazan tajantemente la propuesta. Asume que a ese “adversario no hay que darle agua”. Todos, toditos, están sumidos en una pléyade de intereses partidistas subalternos, absurdos en la hora actual; ya que por estar dentro de la penumbra del bosque, se les dificulta ver a plenitud el panorama luminoso, infinito y claro, ocasionando el inevitable perjuicio a la pronta solución de la crisis; prolongándola absurdamente, ya que actúan como si  estuviéramos en etapa de plena normalidad republicana.

Henrique Capriles anuncia que asistirá a la concentración por compartir todos los pedimentos. Debo reconocer su gesto, presumiéndolo sincero. Nobleza obliga. Me imagino que el doctor Borges debe haber arrugado el ceño. El señor Torrealba, el viernes anterior, aún no se decide a asistir; porque una duda existencial le abruma, sin ponderar debidamente el gesto del gobernador y aún precandidato presidencial y las inevitables consecuencias a ser ponderadas por esta justa decisión.

En lo que a mí respecta, puesto que no represento a nadie; hago uso de la inigualable libertad de conciencia individual. Ignoro si el acto en pleno desarrollo está diseñado como un espaldarazo electoral a los candidatos de VP. Estoy totalmente de acuerdo en exigir con todas las formas –no como un “saludo a la bandera”– la libertad plena de los presos y el retorno de los exiliados políticos. Lo que me hace dudar es la solicitud –súplica mejor dicho– de que el CNE anuncie la fecha de la elección. A la mayoría de estos dirigentes les debe resultar difícil, si efectivamente son conscientes –algo así como pedirles limones a un árbol de mango– hacerle solicitudes legales a los poderes públicos que tenemos los venezolanos porque todos son ilegítimos y conforman un apéndice inútil, por subalterno, del poder ejecutivo. El CNE anunciará la fecha –si es que la anuncia– una vez que de manera obsecuente, como lo ha sido hasta ahora, acate las instrucciones puntuales y convenientes a los intereses particulares de Nicolás Maduro y/o Diosdado Cabello. (Tuve la duda a quién señalar primero en el orden jerárquico y decidí por la más simple obviedad, aunque esta decisión no refleje a plenitud la verdad verdadera).

Debo enfatizar que de ninguna manera cuestiono a los abogados que en su ejercicio profesional se dirijan formalmente, solicitando justicia o medidas administrativas, ante los tribunales en todas sus instancias y ante la FGR, la CGR o la DP; así como a los diversos órganos del Poder Ejecutivo y de la administración pública en general. Sé que muchos lo hacen colocándose un pañuelo en la nariz; pero es una consecuencia pragmática inobjetable y  aceptable ya que deben “respetar” a los titulares de esos poderes, a pesar de que la mayoría sean ilegítimos. Todos tienen la certeza y convicción, en su fuero interno, de que jamás se aplicará la legalidad pertinente en un régimen como el actual.

Lo que me incomoda, por decir lo menos, es que la mayoría de los dirigentes –de la MUD y de los que no pertenecen a ella– realicen –con fariseísmo increíble– toda suerte de peticiones –legales y/o administrativas– esperando ser satisfechos porque confunden a algunos. Su obligación es repetir, hasta el cansancio –dirigir también es un magisterio– que todos estos poderes están pervertidos por sus orígenes y decisiones. No espero de ellos que cambien de actitud –aunque sería lo pertinente en estas circunstancias– porque todos son “mayores de edad y de este domicilio”. En tal sentido me tomo la libertad de señalar, con el debido respeto, a las señoras Lilian Tintori y Patricia de Ceballos  (ambas tienen la doble conjunción de ser cónyuges y ahora dirigentes) que no supliquen más al descocado –por demostrar desparpajo y descaro– defensor del pueblo, su ineludible intervención institucional, porque es inútil. Este tiene mayor facultad histriónica que su antecesora. Las solicitudes formales de carácter legal y administrativas deben dejarlas en manos de sus abogados para que sigan utilizando los cada día más escasos, inútiles, menguados y secuestrados recursos jurídicos pertinentes.

Por todo lo expresado, creo necesario participar en la contienda electoral públicamente, denunciando todo lo denunciable; hacer un llamado a acudir militantemente, disponiéndonos a padecer el desagradable rigor –ahora cotidiano– de hacer la cola ante los centros de votación; colocarnos ante la máquina electoral y votar –si en definitiva se realizan las elecciones– nulo. Esta elección significará –en caso de ser ampliamente mayoritaria– que el gobierno es un régimen deslegitimado. Que la única opción viable es que se legitime nuevamente. Este voto nulo es más consistente que utilizar tarjeta única –si es  que esta también se aprueba– por parte de la MUD. Los intereses partidistas subalternos que ahora privan en ese organismo, deben dar paso a lo ineludiblemente sustantivo. Quien le garantiza a  Ceballos, quien seguramente saldría electo diputado por el Táchira –si es que el CNE lo permite– que a posteriori no se le vulneren una vez más sus prerrogativas con las reiteradas medidas torticeras seudolegales y corra la misma suerte de la señora María Corina Machado y de todos los demás diputados, casi olvidados en la conciencia colectiva, defenestrados a la brava. Como “caimán en boca de caño” están el TSJ y la FGR para seguir haciendo lo usual: triturar a opositores molestos con un pestilente barniz de “legalidad”.

¡Todos a la calle! a protestar constitucionalmente por los desafueros a que somos sometidos por el gobierno nacional, único responsable de la crisis nacional que nos asfixia y que no debe continuar con esta conducta. La campaña electoral no debe ser exclusivamente para elegir a setenta diputados de oposición y luego hacer comparsa ignominiosa en el sainete instaurado en el Capitolio. Debe utilizarse para patentizar aún más todas las tropelías y la ingobernabilidad reinante –por ausencia de capacidad de quienes nos gobiernan– e impedir que continúe de esta manera; procurar la masiva, razonada y combatiente concurrencia a los centros de votación para votar nulo; vigilando con ojo avizor el escrutinio. Consumado y conocido el conteo, debemos permanecer en la calle exigiendo el cumplimiento ya ineludible de la voluntad popular, anudada con la única estrategia y táctica enunciada. Este voto a conciencia nos unirá más que una eventual y aleatoria presencia en el capitolio de diputados opositores; quienes en otras circunstancias pudieran ser valederos. Una rama seca cuando se le oprime y se le intenta flexionar, hace trac. ¡Hay que izar la bandera en nuevos mástiles!

 

cheye@cantv.net

@CheyeJR