• Caracas (Venezuela)

José Rafael Avendaño Timaury

Al instante

Lorent Saleh

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La diversidad de acontecimientos perniciosos que abate a Venezuela nos hace obviar hechos que tienen una incuestionable importancia. En lo personal son tantos los temas para nutrir mi columna semanal que debo escoger pocos y soslayar muchos. Trato de ser objetivo y a veces cometo errores en la escogencia acertada de los temas a tratar.

Por ello me he decidido a escribir acerca de este joven de 26 años de edad, estudiante, que fue detenido fuera del país desde 2014 y entregado complacientemente a la policía política venezolana por el presidente colombiano para que morara en la ergástula privilegiada del gobierno: el Sebin. Es decir, el cuerpo represivo de élite es el que se encarga de “resguardar” a los presos considerados más peligrosos o emblemáticos. Ramo Verde y la cárcel de San Juan de los Morros tienen un rango similar.

Los medios de comunicación social venezolanos, aproximadamente en 2008, comenzaron a reseñar su nombre y las actividades desplegadas por él y por un grupo de dirigentes estudiantiles que valientemente ejercieron el derecho democrático de hacer oposición de calle contra el gobierno. Para el año 2009, ejercía la Coordinación General del grupo denominado Juventud Activa Venezuela Unida (JAVU). Él, en conjunto con otros 13 estudiantes, se declararon en huelga de hambre frente a la sede de la Organización de Estados americanos. Solicitaban la liberación de Biaggio Pilieri, José Sánchez Mazuco y de la jueza María Lourdes Afiuni. Esta actitud de protesta activa, democrática y de calle la mantuvo hasta el año 2014. En aquel año se residenció en Colombia, huyéndole a la sangrienta –no es un eufemismo– represión desatada en su contra. No una, varias veces su cuerpo fue objeto de agresiones físicas por parte de los cuerpos represivos del régimen, y de los agavillados y gansteriles colectivos armados. Residenciado en el vecino país se dispuso a estudiar en un centro educativo universitario. “Me preparo en Seguridad y Defensa Nacional para mi Venezuela”, escribió en su cuenta de Twitter.

En septiembre de 2014 fue detenido, a instancias del oficialismo venezolano, por la policía colombiana. El presidente Santos procedió a entregarlo con un rastacuerismo baboso. En gesto que para nada le enaltece y que la historia se lo reclamará, sin duda alguna. Simplemente el “cachaco” complació de manera aduladora a su nuevo “segundo mejor amigo”.

Desde hace más de tres quinquenios los dos últimos gobernantes venezolanos –el muerto y el vivo– han denunciado una irreal confabulación contra ellos como cabeza del gobierno nacional. Comenzó con innumerables acusaciones difusas de intentos de magnicidio. El sainete se perfecciona ahora con la fabulada inculpación contra diversos dirigentes opositores, en el sentido de que estos le suministran armas y cantidades de dinero a sus pseudodirigidos; que, armónicamente, luego de la detención de rigor del que son objeto, “cantan como canarios”.

Lo acusaron como participante de un grupo: Alianza Nacionalista por la Libertad, un movimiento político que supuestamente funcionaba como “apéndice de la tercera fuerza, una tribu de neonazis, cabezas rapadas que hacen presencia en la ciudad”(1). El acusado, por su parte, señala: “Soy latinoamericano de familia palestina. No puedo creer en posturas nazis, neonazis, o radicales de ningún tipo. No soy neonazi ni creo en gobiernos militaristas”.

Este breve esbozo de su accidentada carrera como dirigente estudiantil y político en ciernes lo hago con la convicción de que el preso que habita los sótanos del Sebin es inocente de las acusaciones temerarias de que ha sido objeto. En segundo lugar me ha llamado la atención el olvido a que ha sido sometido; con muy pocas excepciones. Aparte de su mamá y sus abogados; no he visto a personas o dirigentes de organizaciones estudiantiles –sería lo lógico por sus antecedentes–, además de las diversas organizaciones políticas preocupadas por su estado de reclusión y de abandono. Hace apenas pocos días, el defensor del Pueblo anunció su traslado, perezoso y a destiempo, al Hospital Militar para el tratamiento de sus dolencias físicas. ¡Aún permanece en el calabozo! En el Sebin se pasan “por el forro de sus bolsillos” las instrucciones del “ique defensor”. Al momento de escribir estas líneas, la transferencia no se ha realizado. Por último, me decidí a testimoniarle de manera expresa mi solidaridad. Muchos compatriotas tienen pésima memoria cuya pérdida puede ser producto de los fríos cálculos políticos de ocasión o del ejercicio de una discutible comodidad ocultando el rostro bajo la arena en la creencia de que no se les nota el cuerpo.

Lorent Saleh escogió su camino. No le juzgo. ¡Le admiro su valentía! No se embarcó, como la mayoría de los que codirigieron la lucha político estudiantil junto con él, en la expedita vía del trampolín para acceder a diputaciones, concejalías y cabeza de alcaldías. Muchos de ellos, jugando “Clase A”, saltaron a “Las Grandes Ligas”. Casi todos están en “play”, en plena temporada. Las resultas de sus intervenciones están aún están por verse y su desempeño por calificarse. Pero el juicio inexorablemente será establecido.

Hace alrededor de 20 años fui comisionado por el llamado Frente Patriótico (2) para atender a Douglas Bravo y a Tareck William Saab. Este último, en aquel entonces, no había naufragado en el barro pestilente de la obsecuencia indebida. Podría hacer suya –ahora– la frase de Clemenceau, cuando un viejo correligionario le increpó la traición a los viejos principios cuya respuesta, además de gráfica, fue aborrecible y aleccionadora: “Es que entonces yo estaba del otro lado de la barricada”.

A este payaso de ocasión la frase vertida por la madre de Oliver Sánchez: “Mi hijo fue apagándose poco a poco” debería sacudirle el alma puesto que conciencia no tiene.

Mañana se cumple una semana de su dolorosa partida. La indolencia y manifiesta actitud asumida por el Ejecutivo y los demás poderes “marionetas” que le rodean se hizo evidente una vez más.

En la hora actual, algunos de los altos prebostes de la oposición organizada hacen gala de diversos desvaríos de carácter político y hasta mental que entorpecen la accidentada ruta implementada para obtener este año las dos elecciones establecidas en la Constitución y así lograr la instauración de un ¡Nuevo gobierno ya! ¡No tienen perdón de Dios! Uno de estos –el más representativo, por ahora– declaró que no le responde planteamientos de carácter político emanados de personas que no estén “rankeados” como él. No le rebate, objeta o impugna a Leopoldo López, Henri Falcón, María Corina Machado –entre muchos– en razón a su difusa dialéctica: ¡Él es el ungido y omnipresente! Solamente el “galáctico” comandante eterno –ya desaparecido– sería el único contertulio posible. El resto de los venezolanos somos del bajo perraje. Dificulto que este triste personaje pretenda constituirse como paradigma de la venezolanidad. No lo creo apto para encabezar un gobierno de transición y mucho menos para ejercer la alta magistratura en tiempos normales. Él, como el difunto, profesaba la fe de que estaban más allá del bien y del mal. Su arrogante capricho de ser a todo evento presidente de la República le obnubila el juicio. Persiste en autoproclamarse como “fuera de grupo”, designado por la Providencia. Los errores tácticos cometidos por él y otros en el manejo del revocatorio lo colocan en riesgo. ¡No queremos nuevos y segundos experimentos que procuren un nuevo y pernicioso diluvio patrio a corto plazo!

Las organizaciones que agrupan a los trabajadores, en general, a los profesionales, por intermedio de los colegios respectivos, las estudiantiles, las gremiales, etc., todas deben estar prestas para apuntalar la presencia combativa, democrática y constitucional en la calle. El espaldarazo a esta táctica debe hacerse de manera escalonada, con paros de actividades (huelgas) breves –de minutos– en primera instancia, hasta el paro general si se hace necesario. Más allá de nuevas marchas que corren el inminente riesgo de perder el aliento y el punch necesario por su uso reiterativo e indiscriminado. Es menester dosificar todo, “in crescendo”, hasta la hora definitiva de hacer valer el imperio pleno de la Constitución Nacional.

Notas:

1.- Reseña del diario colombiano El Espectador.

2.- En aquel amplio frente participamos venezolanos que no estábamos de acuerdo con la crisis nacional de aquel entonces –no imaginamos que jamás sobrevendría un nuevo y peor trance como el actual– sin ningún tipo de ataduras de carácter ideológico. Diversas personalidades de la época, como Arturo Uslar Pietri, a través de sus amigos cercanos: Juan Liscano, Manuel Alfredo Rodríguez, Luis Miquilena, Héctor Malavé Mata, Jorge Olavarría, Manuel Quijada, Lino Martínez y muchos otros, algunos vivos y otros desaparecidos.

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