• Caracas (Venezuela)

José Rafael Avendaño Timaury

Al instante

Inconsistencias

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Las “repúblicas bananeras”, casi en desuso, fue una figura literaria. Se trataba de un término despectivo mediante el cual se intentaba ridiculizar a repúblicas latinoamericanas, fundamentalmente  ubicadas en el caribe, cuyo nivel de atraso político, social y económico era ostensible. Venezuela no calzaba los puntos para ser incluida en tan discriminado grupo, pese a que padecía una rural dictadura que oprimía a la nación en un estado deplorable desde el punto de vista político, social y económico, pese a que ya florecía del subsuelo ese producto, que desde entonces y hasta la fecha, ha tenido un papel protagónico indudable en el despliegue hacia la modernidad, conjuntamente al nuevo riquísimo. Para muchos, el siglo XX comenzó en nuestro país de diciembre de 1935, a raíz de la muerte del tirano.

Fue costumbre que los gobernantes de turno procuraran que sus respectivos gabinetes estuviesen conformados con personas sólidas intelectualmente para el cabal ejercicio de la labor administrativa. Los veintisiete años de tiranía, regida por mano férrea, se mimetizaba con la presencia de hombres de reconocidas virtudes intelectuales, aunque para nada éticas y honestas, con poquísimas excepciones. Este convenio tácito se mantuvo hasta 2002 por todos los gobiernos venezolanos. A partir de ese último año, comenzamos a percibir una novísima manera de integrar el gabinete ejecutivo y demás cargos de importancia con personajes para nada capaces, carentes de brillo intelectual y debida preparación académica y técnica. Esto y la falta de honestidad han sido las causas del desmoronamiento económico, social, político y moral de la república.

Desde 2002 hasta la fecha, quienes dirigen los destinos del país han efectuado pequeños cambios en los organismos públicos y casi todos con las mismas caras. Por ello, sus fracasos deben ser establecidos con responsabilidades precisas. En primer término, la responsabilidad mayor debe recaer en quienes han sido presidentes, por aquello que los abogados denominan “culpa in eligendo”, es decir, que no han sabido elegir sabiamente a los funcionarios. Todo ha sido una rotación bochornosa de indignidades y latrocinios. De esta manera hemos sido testigos como milicos y civiles han sido ministros de sanidad sin ser médicos, además de dirigir organismos que, por la modalidad de los mismos, deben ser dirigidos por profesionales, conocedores y expertos en las diversas materias en el área económica, jurídica, comunicacional etc. Cancilleres que no tienen la menor idea de lo que trata el derecho y las relaciones internacionales. Ministros del Interior cuyo único mérito que ostentan es su formación  militar y por consiguiente, la aplicación de métodos acordes a la obsecuencia y rigidez arbitraria, para nada política, en que han sido formados. Este ha sido su denominador común. De allí todas las torpezas cometidas y las que seguramente vendrán, en el manejo de los problemas políticos que exceden el mero talante represivo.

A estos aspectos, públicos y notorios, pero que me permito recordar por la falta de memoria que nos adormece, se le debe agregar una nueva modalidad que hace rodar los principios de Montesquieu y que se refieren fundamentalmente a la diferenciación plena de los poderes públicos tradicionales –Ejecutivo, Legislativo y Judicial– con los agregados en la constitución de 1999.  Ya sin asombro observamos en la práctica como se mimetizan impúdicamente estos poderes en uno solo. El caporal que arrea la AN, solicitó al presidente -el cual aceptó- que se le pusiera a la cabeza de otros burócratas para tomar una empresa distribuidora de carne en el estado Falcón. A modo de general victorioso, luego de una cruenta batalla, detalló en escrupuloso parte milico,  la manera en que la cantidad de cortes de carne, chinchurrias, chorizos y morcillas, estaban siendo acaparadas. Se nota que ya la AN le queda angosta para sus inocultables aspiraciones. Por cierto, ¿este nombramiento, que excede la función parlamentaria, acarrea o no su desincorporación como diputado, atendiendo a lo pautado en la infame “jurisprudencia Machado”?

El presidente ordenó al TSJ que emitiera una sentencia con motivo a la decisión del gobierno norteamericano de aplicar medidas, -no contra Venezuela, como burdamente quieren patrioteramente aparentar- lesivas a los intereses de funcionarios venezolanos incursos en delitos contra los derechos humanos, narcotráfico y demás conductas delictuales. La orden impartida no solamente se acató y veremos pronto el bodrio, sino que la presidente de ese genuflexo poder, anunció un periplo de magistrados al exterior para denunciar internacionalmente la soberana decisión del gobierno americano para aplicar medidas dentro de su territorio. Así que estos insignes juristas harán turismo, en su debut como diplomáticos a la carrera, con sus alforjas, digo carteras, repletas de los dólares, producto de viáticos y generosos bonos asignados. Serán el “hazme reír” de los verdaderos juristas de los países visitados, además de los políticos, quienes conocen a plenitud los diversos ámbitos de competencias de los órganos públicos. La titular de la FGR –“quien sí sabe defenderse”- anuncia querella. ¿Quién pagará los honorarios de abogados estadounidenses? del eventual juicio a incoar ante la jurisdicción norteamericana, por sentirse agraviada.

Por último, constatamos como la sentencia del TSJ de junio de 2014, que otorga patente de corso a los milicos para que continúen actuando en la política partidista, se cumpla a cabalidad. El ex ministro del Interior se reincorpora, luego de sus forzadas vacaciones, al Ejército y a sus actividades docentes en la Academia Militar, pero también en la “escuela” de cuadros del PSUV. ¿Debemos imaginar cómo serán esas clases magistrales? Un general de división declara sin rubor que la oposición recibirá una pela en las elecciones parlamentarias. Como el vocabulario, producto de su formación no es muy explícito, debería aclarar que abarca el término. ¿Será quizás una “pela” a punta de bayoneta? En todo caso, ambos, -como muchos otros de su estirpe, violan la CN- son oficiales superiores, para utilizar el léxico castrense, activos y le son vedadas, por mandato constitucional expreso, la actividad partidista. Así vemos como es en realidad el espíritu, propósito y razón de la malhadada sentencia.

La fábula de los cochinitos y el lobo está en pleno desarrollo. La MUD y demás adoradores en procura de escaños en la AN deben mirarse en ese opaco espejo.

cheye@cantv.net