• Caracas (Venezuela)

José Rafael Avendaño Timaury

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Dialéctica

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“Aquí la única respuesta frente a los atropellos del gobierno es ganarles con votos”. La triste aseveración proviene de un tweet-consigna cuya autoría pertenece al máximo dirigente formal de la MUD, el señor Jesús Torrealba. Ya otras personas, políticos y periodistas vienen señalando que la única forma de protestar –¿solamente?– en enero de 2016, es mediante el reclamo del fraude perpetrado en diciembre de 2015. Curiosa manera de implementar –la MUD y los demás integrantes del inefable coro electoral– en un paquete simplísimo, los fines estratégicos y su babosa táctica. El gobierno nacional, la MUD y restantes satélites pretenden que de mayo a diciembre, el carnaval electoral arrope al país. Que la atención se centre exclusivamente en los 167 rostros que aspiran a aposentarse en el Capitolio. Luego, las posaderas mayoritarias debidamente asentadas y muchas adocenadas, designarán el TSJ, CNE, FGR, CGR, DP. Coetáneamente coadyuvarán a desmontar el inconstitucional parapeto propiciado por la más alta autoridad republicana conocida como la unidad indisoluble del pueblo con las Fuerzas Armadas. ¿Cuál pueblo y cuáles Fuerzas Armadas? Ante este idílico y utópico escenario, los dirigentes políticos que constituyen esa especie de “neochiripero” redivivo mudista salvarán providencialmente al país, rescatándolo de la crisis nacional.

Enumeraré los “atropellos del gobierno” –sin establecerlos jerárquicamente– que serán confrontados y vencidos por intermedio del voto, como colofón de la gesta histórica electoral en ciernes. La economía ruinosa del país que alcanza una inflación palpable que excede las tres cifras, condimentada con la escasez, desabastecimiento y alto costo, inalcanzable por el nivel salarial de los compatriotas; será modificada sustantivamente con base en la nueva retórica del Parlamento. Este recurso acústico se manifestará también en la nueva integración del Tribunal Supremo de Justicia que traerá consigo la designación de nuevos jueces probos. De esta manera no veremos más medidas antijurídicas como la emanada recientemente por una juez disciplinada que diligentemente –manu militari– prohibió la salida del país a más de una veintena de miembros de la juntas directivas de las sociedades mercantiles propietarias de El Nacional, Tal Cual y La Patilla. Los parlamentarios electos harán –al decir del inolvidable Andrés Eloy Blanco– más ruido que un Ford viejo, ahora dolarizado; harán desaparecer la “sensación mediática” que nutre diariamente todas las morgues del territorio nacional. Los atracos serán cosa del pasado y la delincuencia organizada dejará de agredir a los cuerpos policiales (Cicpc y policías, nacionales, regionales y municipales) que tímidamente, por tener menores recursos bélicos, los han enfrentado. La nueva Fiscalía publicará la lista de los delincuentes que se apropiaron más de 25.000 millones de dólares producto de las trapacerías cambiarias y no solamente la de los llamados “raspacupos”, igualmente, los involucrados en el escándalo de Andorra. La Contraloría hurgará diligentemente en ministerios, empresas del Estado, institutos autónomos, gobernaciones y alcaldías donde se encuentran los “verdaderos lomitos de la corrupción administrativa”. No solamente en los escuálidos predios opositores. El defensor del pueblo velará por la defensa de los derechos vulnerados fundamentalmente por el Ejecutivo. Ahora está ocupadísimo en la vigilancia de las elecciones primarias donde se escogerá a los candidatos a diputados, tanto del gobierno, como de la oposición. ¿Cuál más insulso, la anterior o el actual?

Para la MUD es más importante, en los ocho meses que restan del año, procurar que algunos parlamentarios repitan, como el caso del diputado que ha visto transcurrir su gestión enviando cartas sin respuesta al presidente de la República. La semana pasada, no más, declaró que había redactado y enviado la número 95, solicitándole encarecidamente diálogo y audiencia. Seguramente alcanzará el centenar este año, e intentará superarse en el próximo periodo. El locuaz alcalde del municipio Sucre afirmó que poco importa que el CNE haya obedecido al presidente de la AN, eliminando la elección directa en el Parlamento Latinoamericano, porque con la nueva mayoría obtenida los electos serán todos de la MUD.

Realmente no siento complacencia por ser una especie de “aguafiestas”. Perder todo un año prolongando lo inevitable; obviando que las condiciones objetivas para procurar un real cambio sustantivo de la política oficial implementada con tozudez coactiva, derivado de la situación económica, social y política es, además de un error inexcusable, una estupidez. Ya hemos dicho hasta el cansancio que la legitimidad de origen es susceptible de perderse por los actos y consecuencias derivadas de los mismos. En ninguna coyuntura política nacional y me atrevo a decir mundial se ha presentado una situación fáctica como la actual. Releí la declaración de un veterano dirigente de la izquierda donde asentaba que este régimen no era una dictadura, sino un régimen autoritario (aunque su camarada de toda la vida, asevera que la padecemos). Que la sola razón de entrevistarlo contrariaba la tesis. En tiempos de la última dictadura de milicos no existía libertad de prensa. Hubo muertos, torturados y exiliados. Los presos políticos no fueron producto de sentencias judiciales. Lo fueron por medidas administrativas emanadas de la Seguridad Nacional y el Ministerio del Interior. En la actualidad, la prensa libre en cualquiera de sus formas está acogotada por todo tipo de argucias coercitivas. No han tenido necesidad de cerrarlas a la vieja usanza. Las han comprado y las pocas que subsisten lo hacen precariamente. La cínica frase de que no tenemos presos políticos, sino políticos presos es elocuente por cínica y celestinesca. Para eso está, barnizándola, el TSJ y la FGR.

Se hace necesaria la presencia constitucional de la ciudadanía en la calle. De manera pacífica pero combativa y procuradora de que se aplique el ordenamiento jurídico de manera global y no a retazos. ¿Por qué no plantear la abstención o el voto nulo? Y plasmar nuevamente la falta de legitimidad. Pero ahora presentando debida factura y no quedándose con los brazos cruzados como la vez pretérita. Son ideas susceptibles a ser discutidas. Sentar nuevamente a 60 opositores –como triste comparsa– en una tarima de 167 actores es más de lo mismo.

Enero de 2016 presentará un escenario político reincidente donde no se debe permitir que la MUD repita los mismos desaciertos. Estos dirigentes adolecen de incapacidad manifiesta donde privan intereses subalternos. Los hacen corresponsables en cierta medida –por acciones y omisiones– con el gobierno como causantes de la crisis nacional que padecemos. El pueblo habrá de sobreponerse y emergerán nuevos dirigentes desprovistos de viejos y perniciosos resabios. Si anteriormente la mayoría de los cambios sociales eran producto de minorías esclarecidas, ahora el cambio es deseado y aupado por las mayorías nacionales, inocultables, en todos sus estratos. Estas propiciarán el surgimiento de dirigentes íntegros e incontaminados.

 

cheye@cantv.net

@CheyeJR