• Caracas (Venezuela)

José Rafael Avendaño Timaury

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Cabildo

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He tenido la oportunidad de asistir a casi todas, que es como decir todas, las manifestaciones públicas acaecidas en el país desde el 23 de Enero de 1958. La primera –tenía recién cumplidos 11 años– fue en la propia madrugada del recordado día. Presencie la multitudinaria masa humana apostada frente a la oprobiosa Seguridad Nacional; antes, durante y después del tiroteo y de la presencia del ejército rodeando la sede. Vi la salida de los detenidos y el linchamiento de uno de los esbirros.

El pasado 19 de abril decidí asistir al acto convocado en el Parque del Este. Creí que la consciencia ciudadana sería sacudida; que la convocatoria al acto se traduciría, masivamente, en un espaldarazo a la protesta contra los desmanes del gobierno nacional. En especial al enchiqueramiento propiciado por la Sala Constitucional del TSJ, con motivo a la declaratoria de inconstitucionalidad de la Ley de Amnistía aprobada, en uso de sus facultades constitucionales, por el cuerpo legislativo. Pensé que sería el inicio de la presencia combativa del pueblo en la calle para testimoniar su repudio a Maduro y sus seguidores; anunciando nuevas y efectivas propuestas… ¡No fue así!

Me encontré inmerso en una especie de acto cultural muy parecido a los que se realizaban en mi época de estudiante. Observé pleno el recinto techado que cubriría el eventual aguacero en ciernes. Con algunos dirigentes y activistas de los diversos partidos –por la profusión de banderas identificadoras– que dirigen a la oposición organizada. Escuché con detenimiento las diversas intervenciones que se produjeron. Para ponderarlas debidamente; regresé caminando hasta Chacaíto, cumpliendo una especie de penitencia, con la finalidad de sopesarlas debidamente.

La primera reflexión consistió en determinar que la capacidad de convocatoria de la MUD está ostensiblemente disminuida. El anuncio en sí fue hecho con desgano. Fundamentalmente a través de mensajes en la llamada red virtual, además de declaraciones de prensa realizadas por dirigentes que definitivamente han perdido el rumbo. La ausencia de masas la interpreté como un rechazo a la reiteración de erradas políticas de gabinete.

Me formé políticamente con la creencia de que los procesos sociales se conformaban por intermedio de los análisis objetivos de la realidad (económica, política y social) nacional; creados por pocos dirigentes que, en muchas ocasiones, se veían en la obligación de enfrentar las posturas equivocadas por parte de eventuales mayorías circunstanciales. Se enfrentaban a las actitudes cómodas que siempre existen en todas las coyunturas históricas. Aún creo en el aserto de que las mayorías de los cambios sociales producidos por la humanidad –especialmente en nuestro país– han sido producto de minorías esclarecidas. (El 19 de Abril de 1810 fue una de ellas).

Lo sustantivo (¿hubo alguno con certeza?) de las diversas intervenciones se pueden resumir de manera simple: Nuevas promesas para conductas futuras. Si el CNE no entrega el modelo de plantilla para la solicitud del revocatorio; nuevamente acudirán en romería festiva –dirigentes escogidos a pinzas y activistas– a la sede del ministerio de elecciones del gobierno, sita zona aledaña a las Torres de El Silencio. La singular propuesta teórica consistió en llamar a un nuevo diálogo con el sector oficial opuesto al continuismo de Maduro. Invitándolos –con el “casquillo” agregado, muy a lo Maquiavélico ya lo preconizado por José Fouché– para que negociaran la transición; en espacios oscuros y pequeños; excluyendo al presidente, a Cabello y al combo de obsecuentes sigüies que los acompañan. ¡Chucuta Negociación! (1).

En el ínterin, continúan las discusiones –muy académicas, pero ineficaces– por parte de constitucionalistas respetados y otros hombres de aparato. Consisten en discernir que es mejor: ¿referéndum revocatorio, enmienda constitucional reductora de periodos, Asamblea Nacional Constituyente? El jefe de la bancada mayoritaria declara con “bombos y platillos” que la gestión del parlamento ha sido exitosa: tres parlamentarios de Amazonas defenestrados y/o auto defenestrados; dos leyes aprobadas (Banco Central y Amnistía) declaradas formalmente inconstitucionales; dos leyes aprobadas, pero con renuencia a su debida aplicación, olímpicamente despreciadas. (Bono alimentario y de medicinas para jubilados de la tercera edad y la de propiedad plena en la Misión Vivienda). Rebeldía de asistir a interpelaciones de manera sistemática por parte de funcionarios burócratas. ¿Esto constituye una gestión exitosa?

El “pescueceo” diario de dirigentes opinando en los medios de comunicación puras pendejadas; eludiendo lo trascendente y fundamental. Simples voceros de narraciones del acontecer ciudadano que son vox populi; sin proposición concreta alguna; es lo que abunda.

El gobierno “sigue en sus trece”. De allí no lo saca nadie. Maduro, pretendiendo gruñir, rebuzna: “A la Asamblea Nacional y a su presidente pronto le llegará su hora”. El agresor del mazo, procurando glosarlo, señala que “el poder legislativo no sirve para nada”. El émulo procaz de Cincinato, –insigne republicano y legislador romano– no tiene la más mínima idea de lo que es, y para qué sirve el parlamento. La GN arremetió violentamente contra diputados desalojándolos del CNE, ignorando el fuero parlamentario. ¡La represión milico-ilustrada en acción! Los agredidos y el órgano parlamentario sin reaccionar y mudos de mudez absoluta.

El pueblo en general (tú, yo, nosotros) está a la expectativa. No es hora de emprender negociación política alguna con un gobierno reacio a dialogar y a cumplir los mandatos constitucionales. Es hora de actuar sin eufemismos. Sobre la marcha emergerán nuevos liderazgos que estarán, como en otras ocasiones, a la altura de las circunstancias. En la madrugada del 23 de Enero de 1958 el pueblo, sin convocatoria previa, compareció espontáneamente, pero con espíritu de cuerpo, ante la sede del Sebin de la época; a rescatar a los presos políticos. El olfato y la intuición individual se hicieron colectivos para comparecer, derrotando el miedo, ante el último bastión de la dictadura. El ejército, con militares dignos, respaldó la acción. Los milicos y demás tomaron las de Villadiego. Si algo nos enseña la historia es que la duración de los ciclos puede durar mucho, o poco. Todos son perecederos. Estamos en los estertores de uno. A pesar de la oscuridad reinante se vislumbra de manera nítida la instauración de un nuevo gobierno este año. Para lograrlo es necesario participar activamente en la calle con los mecanismos constitucionales idóneos; no circunscribirnos a esperar de manera pasiva y resignada, como un maná, la intervención de la Divina Providencia.

Nota:

1.-“Muchos olvidan que la negociación no es un debate ni tampoco un juicio. Debe llegar a un acuerdo sabio sensato y prudente. Debe ser eficiente y debe mejorar, o al menos no dañar la relación entre las partes. El objetivo fundamental es resolver el conflicto entre ellas mediante un proceso que tienda a normar esas situaciones conflictivas de manera definitiva”. Así comienzo mi artículo “Negociación política, propósitos y despropósitos” publicado el 11 de abril de 2014.

cheye@cantv.net

@CheyeJR

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