• Caracas (Venezuela)

José Rafael Avendaño Timaury

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Esta semana se cumplen dos meses funcionando la nueva Asamblea Nacional. Fueron muchas las espectativas que se crearon a partir del 6 de diciembre de 2015, luego de la contundente victoria electoral de la oposición. En mis escritos precedentes no dudé jamás que la oposición obtuviera una aplastante victoria. Afirmé, para asombro de muchos, que si se respetaban y acataban las resultas del proceso, se obtendría mayoría calificada. ¡Así fue!... La duda que acogotaba mi mente, aún persiste. La misma consiste en el dilema gubernamental de aceptar, prima facie, el veredicto popular; porque de hacerlo, indudablemente se dibujaría un panorama distinto para procurar el bienestar de la república. Señalaba que el actual gobierno, corrupto y milico, se había atrincherado rastreramente –utilizando la recurrente jerga castrense– en el poder omnímodo instituido ad hoc para alcahuetear fechorías por intermedio de bribonas decisiones pseudo legales emanadas del Tribunal Supremo de Justicia; de manera especial a través de sus Salas Constitucional, Penal y Electoral… ¡Así fue!

Al dar comienzo al tercer mes del año la situación económica, social y política de Venezuela continúa en caída libre. En espera del predecible encontronazo final para constituir (Repito, como letanías de cantos gregorianos: de manera constitucional, electoral y democrática)… ¡Nuevo gobierno ya!

Marzo también traerá la esperada y prolongada decisión oficial de la MUD (Revocatorio y/o Enmienda y/o Asamblea Nacional Constituyente) para salir del atolladero. Hasta ahora solo se han vislumbrado diversas ideas al respecto que nos permiten, a muchos, lucubrar. Lo importante, a pesar de la tardanza, es que comienzan a aparecer opiniones de personeros de la oposición representativos del poder institucional y político. Comienzan, repito, a denunciar la estrategia y táctica oficial de utilizar el TSJ para perpetuarse de manera indefinida en el poder. Es positivo que así sea para que la consciencia nacional digiera debidamente el alcance del artículo 350 de la Constitución Nacional si las condiciones así lo ameritan. Yo lo he venido planteando desde hace más de dos años por intermedio de mis artículos, en una especie de voz solitaria clamando en el desierto. Indudablemente que no detento el debido poder convocatorio necesario porque no pertenezco de manera orgánica a ninguna agrupación política. Solamente he deseado provocar controversias con modestos aldabonazos para que sean ponderados por quienes les corresponda.

Las voces más representativas, por ahora, provienen del presidente de la Asamblea Nacional y del candidato presidencial opositor en los dos últimos comicios. Estas declaraciones reproducidas en la prensa y en Twitter han comenzado a rendir frutos. Personalidades de diversas procedencias (dirigentes políticos, gremiales y estudiantiles; columnistas; académicos etc.) lo han manifestado coherentemente de manera pública. Es necesario, entonces, que se exteriorice un sentimiento con arraigo nacional para que confronte los deseos continuistas que propicia el régimen. La oposición, ¡toda, todita! debe estar resteada a no aceptar el juego gubernamental de utilizar al TSJ como herramienta política para fraguar -con la parcial fuerza armada oficial de que dispone; además de la ilegal; representada por los colectivos- el cemento armado, ya con graves fisuras, e inconsistencias que mantienen la putrefacta plataforma gubernamental.

Se me ocurre –como gracia, por ser 29 de febrero, utilizar la licencia de pedir sin medida en año bisiesto– así lo manifiesto de manera responsable, que ningún partido de oposición, ni ningún diputado recurra, como manifestación de política coherente, al TSJ para solicitar justicia en materia de derecho público. El continuar haciéndolo no significa otra cosa que darle un espaldarazo a esa inservible, parcializada y corrupta institución; y, por consecuencia, al régimen.

También me he referido puntualmente a la indecisión que mantienen la mayoría de los partidos que conforman la MUD en el sentido de utilizar con restricciones y hasta con temor la calle como factor de protesta-constitucional y jamás indelegable- propiciatoria para la necesaria presión social para enfrentar la situación caótica que nos constriñe. “Nunca he visto a un canario avergonzado de cantar como los otros canarios”. (Andrés Eloy Blanco. Prólogo de Poda. Caracas, enero de 1934). Hasta ahora la presencia en la calle, como medio de protesta, convocada por la MUD en Caracas este año se ha realizado en la Plaza Brión de Chacaíto; en tres sábados, como un concierto musical al aire libre; aderezado de manera alterna con arengas políticas variopintas. Este tipo de manifestación trae a mi memoria aquellas otras que se produjeron en la década de los sesenta con los movimientos hippies norteamericanos que procuraban el amor libre y el fin de la guerra de Viet Nam. No me opongo a que eventualmente se realicen estos híbridos métodos de protesta. No deseo parecer “más papista que el papa”. Lo que quiero resaltar es que no se diluya la capacidad combativa que siempre ha demostrado el pueblo venezolano cuando las circunstancias, por la gravedad de los hechos, así lo han requerido.

En el ínterin, no más de treinta facinerosos; promiscuos representantes de la más genuina prosapia del lumpen que nos agobia; golosos succionadores de las escuálidas ubres de lo que queda de la otrora eficiente y próspera Pdvsa. Todos pagados con viáticos; debidamente alimentados; dotados con generosa ración de aguardiente robolucionario, (whisky, cerveza y ron) ostentando sin aspavientos la condición de ser guapos y apoyados por la GN; (Reacios a cumplir con su deber y en consecuencia insubordinados por acción u omisión) donde algunos de sus componentes cacarean, modificándola, la tradicional consigna por: “El guiso es su divisa”. Esta cuota inicial de hordas materializaron la peculiar presión populachera-producto de la unión milico-anarcosindicalera-necesaria para que la sesión de la asamblea del pasado jueves fuera suspendida. Acallando sin sordinas; muy a lo Jalisco, la voluntad popular asentada el pasado diciembre… ¡Esta es una de las maneras de presión implementadas por el oficialismo!

cheye@cantv.net

@CheyeJR

https://jravendanotimaurycheye.wordpress.com