• Caracas (Venezuela)

José Rafael Avendaño Timaury

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Babel

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La Biblia nos ilustra todo lo acontecido con la célebre torre; las motivaciones y el trascendente designio divino. La consecuencia fundamental del relato fue la creación de diversas lenguas y se hizo más difícil la comunicación entre los seres humanos, al ampliar los idiomas; haciendo compleja y variada la forma de expresión verbal, creando la inevitable confusión. En el siglo XXI, con toda la tecnología puesta al servicio de la instrucción autóctona, académica y, en general, de todas las diversas modalidades de ilustración y comunicación –traductores simultáneos y pronta información– el escollo ha sido casi solventado, con minúsculas excepciones.

En Venezuela utilizamos el castellano, lo que constituye una extraordinaria herramienta para hacer conocer nuestros pensamientos, opiniones y designios de manera verbal y/o escrita. Sin embargo, tenemos la paradoja de que nuestro fértil idioma permite lecturas diferentes, muchas acomodaticias, a pesar de que el planteamiento sea expresado de manera clara e indubitable.

El doctor Allan R. Brewer-Carías (1) acaba de publicar un enjundioso trabajo –33 cuartillas didácticas que trasciende, de manera brillante, la mera interpretación jurídica– intitulado La masacre de la Constitución y la aniquilación de las garantías de los derechos fundamentales. Este análisis no deja ninguna duda de lo que realmente acontece en el país y las terribles consecuencias que padecemos. El autor, utilizando el debido lenguaje jurídico, ha tenido la virtud de hacerlo, en este escrito, de una manera diáfana y entendible para toda la ciudadanía. Por ello, merece ser discutido –con la debida ponderación– en las diversas áreas que conforman la población. Ampliando el reducido y especializado foro académico y judicial. Es decir, permite que sea debidamente procesado desde el punto de vista político de manera global, sin menoscabo de la rigurosidad jurídica. Al fin y al cabo la Constitución y todo lo derivado de ella, se cierne por el inevitable y necesario proceso político. En este periplo se armoniza el ideario sustentado por la voluntad política del momento; proyectándola hacia el futuro, para darle eficaz permanencia en el tiempo y en el espacio. Para ello se requiere, al alimón, de la debida interpretación jurídica de los designios políticos a través de los constitucionalistas; para que emane un texto sin mácula, con técnica jurídica apropiada y, de ser posible, alejada de inconvenientes interpretaciones caprichosas y eventuales; para que plasme, con toda la claridad idiomática posible, la normativa política, económica y social del país sin sobresaltos.

En reiteradas oportunidades he manifestado que la estrategia política gubernamental está debidamente diseñada desde hace tres décadas y se aplica, con los ajustes coyunturales, de manera rigurosa. La Gaceta Oficial acaba de publicar la ampliación del estado de excepción en tres municipios del estado Zulia con el correspondiente cierre fronterizo. El vicepresidente ejecutivo, producto de hechos fortuitos harto conocidos, convertido en baboso “interprete”, declara que los wayúu pueden transitar libremente, pero sin mercancía. ¡Tenemos un presidente, un vicepresidente, ministros y demás burócratas (milicos y civiles) que no tienen ni la más “hetaira” idea de cómo se gobierna; ni de cómo debe ser asumido el cabal papel del “hombre de Estado”!

Esta dosis de arbitrariedad e “inconstitucionalidad”, aplicada a cuentagotas por el régimen, es interpretada por la MUD y la casi totalidad de los partidos e individualidades opositoras restantes con un desparpajo increíble. ¡Habrase visto!, contienda electoral con estado de excepción en territorios fronterizos y con autoridad militar única, otorgada de manera casi imperial. Para todos ellos, lo único importante es participar en la distribución de los 162 escaños parlamentarios. Que el Tribunal Supremo de Justicia y, de manera especial, sus salas Constitucional, Electoral y Penal estén constituidas indebidamente, haciendo nugatorio el Estado de Derecho por su parcialidad política manifiesta, además de ser obsecuentes subalternos del Poder Ejecutivo. Que el CNE sea un ministerio más, que la FGR, la CGR y la DP también sean meros apéndices complacientes de los designios oficiales, no tiene ninguna trascendencia. Ellos señalan que el 7 de diciembre, como por arte de magia, todo cambiará sin explicar el cómo, el por qué y el cuándo.

Lo planteado por el doctor Brewer-Carías no tiene desperdicio alguno. Me permito resaltar la crítica demoledora que le hace a la Sala Constitucional; a sus procederes, interpretaciones y decisiones: El marco legal, convenientemente eludido, para el control judicial de los decretos de estados de excepción y sus actos de ejecución (Capítulo VII). El respaldo político de la sala –como si fuera un sindicato o una agrupación gremial– al decreto de estado de excepción por parte del juez constitucional, al decidir con rapidez inaudita y casi convulsiva –como si se les hubiere aplicado un “supositorio de pólvora”– sobre “la confirmación” de la constitucionalidad del mismo ante el procedimiento, donde actuaron como únicos interesados el presidente y el secretario general del Centro de Estudiantes de la Escuela de Derecho de la UCV, mediante sendos escritos presentados los días 26 y 27 de agosto, donde denunciaron importantes vicios de inconstitucionalidad del decreto de estado de excepción. (Capítulo VIII).

La Sala Constitucional se permite estos desaguisados, entre otros, que no dejan ningún margen de duda sobre lo que seguramente acontecerá en sus futuras decisiones. De manera especial, las derivadas de la nueva realidad política que tendremos los venezolanos el día 7 de diciembre, con motivo del fraude a ser perpetrado en los comicios del día 6. El gobierno está blindado con todos los poderes públicos para justificar jurídica y políticamente, apuntalados por el dominio de la bribona autocracia milica, lo que luce inocultable: la perpetuación indefinida en el gobierno, prevalido por el concurso mancomunado ya señalado y con el apoyo irrestricto de las bayonetas.

El 24 de agosto publiqué en mi blog (2) breves comentarios que denominé: “Fintas”. En el mismo señalé aspectos relacionados con el estado de excepción y la demanda incoada por el presidente de la AN contra El Nacional, Tal Cual y La Patilla. Expresé que se “había suprimido la tutela constitucional” de los artículos 47, 48, 50, 53, 68 y 112. Lo “que permite luz verde generosa para conculcar la normativa constitucional”. Hice, así mismo, consideraciones relativas a la citada querella y las consecuencias derivadas de la muy probable condena de daños morales derivados de la acción penal, a ser declarada seguramente con lugar. El monto fue calculado, “prudencialmente”, en 1 millardo de bolívares cada una. No se necesita tener una imaginación fértil para pensar que, al hacer efectivo el resarcimiento de los “perjuicios morales”  ocasionados al “ego” lesionado, los 3 medios de comunicación serán abducidos por la glotonería mediática del gobierno. Todo lo anterior, insisto, con el aval de todos los poderes públicos venezolanos, además del novedoso y cada día más creciente poder milico; instaurado progresivamente a lo Jalisco; de manera ad hoc.

El mensaje verbal, escrito y hasta de señas, emanado por los diversos órganos y jerarcas del régimen totalitario que nos abruma es suficientemente claro y conciso. Ni en castellano, ni en ningún otro idioma está sujeto a una interpretación distinta a la enunciada. Mientras tanto, la Sala Constitucional del TSJ, con la rapidez acostumbrada, declaró inaplicable la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que ordenaba la restitución de la señal de RCTV a sus legítimos propietarios; y el tribunal de la causa sentencia a Leopoldo López a 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de prisión… ¡No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista!

Me permito entonces exhortar a todos los venezolanos (militares, civiles y abogados, sin orden de prevalencia alguna) para que lean detenidamente lo escrito por el doctor Allan Brewer-Carías, egregio jurista, sin discusión alguna. Es una radiografía certera de la realidad jurídico-política; un aldabonazo más dirigido a la conciencia democrática de Venezuela. Para que sin ningún tipo de cortapisas seamos conscientes de lo que el totalitarismo nos tiene deparado en el agónico y muy corto plazo de tres meses.

 

Notas:

1)                   http://allanbrewercarias.com. Documentos. New York (02/09/2015) Esta sección tiene información clasificada del autor que está inédita.

2)                   Decires con Cheye en https://www.facebook.com/joserafael.avendanotimaury

cheye@cantv.net

@CheyeJR

https://jravendanotimaurycheye.wordpress.com