• Caracas (Venezuela)

José Javier Cuello

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El ajedrez suma pero no resta

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Para muchas personas hablar del juego de ajedrez es hablar de matemáticas. Con facilidad podemos relacionar ambas ideas. El matemático y filósofo estadounidense Charles Sanders Peirce, fundador de la semiótica, afirmaba: “No se puede negar, por ejemplo, que el ajedrez es matemática en un cierto sentido”. Para los estudiosos del método matemático lo esencial no es lo que las matemáticas estudian, sino la forma como lo hacen. Los conceptos que fundamentan este método son la abstracción, simbolización y axiomatización, todas ellas presentes en el juego de ajedrez.

Para jugar ajedrez no estamos obligados a utilizar un tablero y sus piezas, es posible jugar una partida únicamente con nuestra mente, lo cual en ajedrez llamamos “ajedrez a la ciega”, esto gracias a la capacidad de abstracción que posee el juego ciencia. Al estudiar ajedrez nos encontramos con un gran número de símbolos que sirven para anotar las partidas, valorar las posiciones y representar ideas. De igual forma, las reglas relativas al movimiento de las piezas construirán el cuerpo axiomático. El razonamiento lógico es el conocimiento ajedrecístico al cual llamamos “teoría ajedrecística” lo que representa el carácter científico del juego. Un docente en el aula descubre infinidad de elementos para enseñar matemáticas gracias al juego de ajedrez. El tablero representa una matriz, utilizando letras y números para nombrar las casillas, lo que nos aproxima al álgebra. Con el valor de las piezas añadimos un contenido aritmético empleado para iniciar a los niños en las nociones más básicas de las operaciones elementales. Así mismo, con el movimiento de las piezas y sus reglas nos adentramos en el mundo de las relaciones espaciales, podemos formar líneas, figuras geométricas e infinidad de objetos e ideas.

Esta gran similitud entre el ajedrez y las matemáticas puede convertirse, en algunos casos, en algo contraproducente. Para muchos pedagogos las matemáticas también representan un gran problema. Maestras de preescolar, docentes integrales y especialistas en áreas humanísticas sienten aversión por el ajedrez al estar este influido y comprometido con el razonamiento matemático. Estimo que ellos sienten que llegar a conocer y comprender el juego de ajedrez les será muy complicado, más aún si se les pide que lo enseñen. Muchos no se atreven a cruzar la frontera e incluir al juego ciencia en sus salones de clases.

Es nuestra tarea como especialistas en el área del ajedrez insertar la idea de que en realidad todo docente tiene la capacidad, independientemente de su especialidad y trabajo, de convertir el ajedrez en una herramienta pedagógica en sus aulas de clases.

Un docente de preescolar puede utilizar el tablero de ajedrez para enseñar las letras del abecedario. Puede incorporar en cada una de las actividades diarias el ajedrez, recortar figuras, trazar filas, columnas y diagonales. Para ello el docente no necesita poseer ningún conocimiento “especial” del juego de ajedrez, solo debe iniciarse en lo más básico y tener la convicción de que el juego es una herramienta más en el salón de clases.

La actividad del “ajedrez viviente” es un magnífico ejemplo de cómo integrar diferentes áreas del pensamiento de forma recreativa y en la que participan diferentes actores de la escuela. Este consiste en la construcción de un tablero “gigante” con el cual se puede desde jugar partidas, en donde los niños recrean y representan a las piezas del juego, hasta su uso como una herramienta para dar las clases. Los especialistas de Educación Física se sirven de esta herramienta pedagógica para enseñar lateralidad en sus estudiantes más pequeños y para los profesores de Arte o Dibujo Técnico es un lugar ideal para la realización de proyectos creativos.

Siguiendo este orden de ideas, podemos ver cómo al incorporar el ajedrez en la escuela es posible involucrar a todos los actores del ámbito educativo en el proyecto, y no solo a los especialistas de ajedrez. Si partimos del hecho de que el ajedrez es un beneficio para los que lo practican, agregando además que el Ministerio de Educación obliga a su práctica en nuestros colegios, solo queda de nuestra parte el ejecutar la orientación pedagógica ministerial.       

*Profesor de la Academia Nacional de Ajedrez