• Caracas (Venezuela)

José Ignacio Calderón

Al instante

La voz de los que no tienen: la crónica como política (y II)

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La crónica es literatura bajo presión, dice Juan Villoro. En el mundo (pos)moderno que nos rodea, cada vez es más difícil discernir y ahondar en información veraz y valiosa.

Walter Benjamin anticipó a principios del siglo XX que “Cada mañana se nos informa sobre las novedades de toda la Tierra. Y sin embargo somos notablemente pobres en historias extraordinarias... Saturados de información, los hombres han perdido la capacidad para comprender.”

La crónica es política, dice Martín Caparrós en su texto Por la crónica. También afirma -como Benjamin, en cierto sentido- que la crónica se encarga de darle espacio a los que no pueden ser noticia: a la gente común y corriente. Gente que no es famosa o futbolista o tetona (en palabras de Caparrós).

Juan Villoro realza la idea de la crónica política: que el intento de darle voz a los demás es un ejercicio de aproximaciones. En un ámbito de horror, en medio de un pequeño pueblo cristiano después del once de septiembre, o un desastre natural en medio de una aldea de Nepal, un autor solo puede pararse entre las fronteras de la entrevista, la antropología, y la literatura, y tratar de hacer un compendio de historias de gente ordinaria en circunstancias extraordinarias.

Afirma Martín Caparrós que “La crónica es el género de no ficción donde la escritura pesa más. La crónica aprovecha la potencia del texto, la capacidad de hacer aquello que ninguna infografía, ningún cable podrían: armar un clima, crear un personaje, pensar una cuestión. ¿Hacer literatura? ¿Literaturizar?”

La crónica es literatura porque trata a sus sujetos con la prosa cuidada de la ficción, pero es también reportaje porque registra las reacciones reales de una historia que tiene relevancia periodística.

Pero una excelente crónica puede traspasar incluso los límites de expiración de la noticia e inspirar fuera de estas. Realzar la condición humana en sus peores o mejores facetas, tal como cualquier libro de literatura podría hacer.