• Caracas (Venezuela)

José Ignacio Calderón

Al instante

Find what you love and let it kill you

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Love is the devil:

Amante.


Junot Díaz, autor dominicano-estadounidense, se refirió al arte como la herramienta con la cual los artistas exploran aquello que la sociedad le es difícil afrontar. Bruno Schulz, escritor polaco, también se refirió al arte de un modo similar: como “una sonda arrojada a ese abismo que no tiene nombre.” (1)

Si bien esto es correcto en su esencia, el arte en todas sus manifestaciones -pintura, escultura, poesía, música- ha tenido un tema central que incluso a funcionado como uno de los ejes que une a todas las culturas del planeta: el amor.

Explorado incontables de veces por autores como Voltaire, Rainer Maria Rilke o Javier Marías, el amor como motor de inspiración parece inagotable -Cicerón llamó alguna vez a la amistad como el amor más puro y desinteresado-. Consumado o no, imposible, prohibido, incluso el “normal”, el feliz y usual amor de casados: todas sus facetas han sido exploradas.

Rimbaud mencionó en sus cartas que ya todo está dicho: es cierto. La cuestión entonces, es cómo se pronuncia el autor al respecto.

Cadenas en su poemario amante figura al objeto poético como una meta difícil de cumplir. El amante -con clarísima silueta de mujer- es motivo de deseo permanente, de añoranza, e incluso de adoración.

En consonancia con su curiosidad por la cultura oriental, más desapegada a lo material y con un interés más sensible por lo metafísico, el poemario Amante de Cadenas sostiene al objeto del deseo no como un cuerpo en exclusiva, sino como un ideal abstracto del cual es digno sacrificarse:


Misón

del amante:

 arder

fuera del camino

Amante es una carta de amor para un objeto inalcanzable. Es la tablilla de protección a un consorte que la voz poética vigila, más no puede tocar. Porque si se entra en contacto directo con lo sagrado, la profanación no tiene perdón.

Charles Bukowski.