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José Hernández

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José Hernández

El compromiso del astrólogo

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La asesoría astrológica es una responsabilidad que asume el orientador especializado. El astrólogo toma el compromiso de guiar al consultante hacia la resolución de sus problemas.  Este orientador sabe  además, que a partir de la interrelación con el consultante se pone en juego un campo magnético, donde los conceptos y la información racional y objetiva tendrá el mismo valor que las realidades subjetivas e intuitivas. Una síntesis entre lo material y espiritual, entre lo científico y filosófico.

No está demás mencionar que las orientaciones del astrólogo surgen de una base matemática, de una tradición, una investigación y de un proceso intuitivo (que no quiere decir, adivinatorio), donde la condición espiritual juega un papel preponderante. El  astrólogo no se hace, él nace, y debe tener una extraordinaria vocación de servicio. Si bien hoy por hoy todos pueden estudiar astrología y ser asesores astrológicos, el que verdaderamente quiere asumir el reto de ingresar a este maravilloso mundo tiene que hacerse el propósito de amar grandemente a la humanidad, a tal punto que le permita trascender su propia personalidad para aliviar los problemas de los seres humanos.

Este proceso exige un nivel de preparación y de experiencia. Un programa de interpretación a través de la computadora, tipo receta, donde se generalicen los asertos astrológicos, no puede compararse al manejo de la intuición y de la capacidad de síntesis que debe tener el Astrólogo. Equivale a la relación paciente médico, el cual no puede emitir sus recomendaciones directas sin el apoyo del contacto personal.

Cada caso es un mundo completamente distinto. No hay dos personas iguales entre los miles de millones de personas que pueblan la Tierra. No es posible resolver las incógnitas con una astrología generalizada. Igualmente, uno tampoco se puede fiar de las extravagancias pseudo-esoteristas que deforman la realidad del método y desde luego la seriedad o profundidad del sistema.

El tema de la evolución es uno de los objetivos primordiales del estudio de la ciencia astrológica. Entendemos por evolución, la capacidad de transformación progresiva que tiene todo ser viviente, en busca de un perfeccionamiento. La consciencia, la voluntad, la inteligencia y el poder de realización son sus herramientas.

En la antigüedad, en varias de las culturas "madres", un astrólogo era considerado un sacerdote o un sabio. No es que su palabra era irrefutable sino que era un hombre fundamentalmente estudioso. Estudioso de los cielos y de la tierra misma, orientador de su gente, de su pueblo y de sus gobernantes, y consciente del destino espiritual de la humanidad y del manejo del libre albedrío. Precisamente ese es el aspecto que debería caracterizar hoy en día a un profesional en la materia: el estudio y la investigación constante, sobre la base de la ética y de la tolerancia.