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José Guerra

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José Guerra

El capital en el siglo XXI

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Este es el nombre del libro, editado en ingles por la Universidad de Harvard, que está en el centro del debate actualmente, a escala mundial. Escrito por el economista y profesor Thomas Piketty, de la Escuela de Economía de la Universidad de París. Según Paul Krguman, el libro de Piketty es el libro del año y probablemente el más importante de esta década. El tema esencial del libro es la creciente desigualdad económica y social que existe en las economías desarrolladas de Occidente y cómo la inequidad, lejos de reducirse, ha aumentado. Los números de Piketty son sólidos y su explicación del hecho muy clara: la remuneración al capital a lo largo de los últimos setenta años se ha incrementado más de lo que crece la economía y, por tanto, lo que corresponde al capital en el ingreso generado por la economía sube y la proporción que va a los trabajadores ha disminuido. Según la contabilidad de Piketty, en tanto que la remuneración al capital se expande entre 4,0% y 5,0% anual, el ingreso total lo hace a un ritmo de 1,5%, de lo cual se deriva que ciertamente ha mejorado la proporción del capital en detrimento del trabajo. Sin embargo, Piketty es demasiado realista para de allí derivar que deba cuestionarse la estructura de la economía basada en la propiedad privada. En una entrevista en The New York Times afirmó: “Necesitamos la propiedad privada y las instituciones del mercado, no solamente en razón de la eficiencia económica, sino también de la libertad personal”. Piketty estuvo muy cerca de lo que fueron los estrepitosos fracasos del socialismo real en el este de Europa como para no valorar la importancia y significación de la economía de mercado.

Las cifras que aporta Piketty para el caso de Estados Unidos han llamado a la preocupación, incluso del presidente Obama: 1% de los hogares en 2012 recibió 22,5% del ingreso nacional. Ese mismo patrón de desigualdad se viene apreciando en China, que hoy es un país más desigual que Inglaterra, cualquier sea el patrón de medida. En Venezuela, en 1998 los trabajadores captaron 36,3% del ingreso nacional y en 2012 bajó a 32,3%, mientras que la del capital subió. En un artículo reciente Kenneth Rogoff, un profesor de Harvard, argumenta que aunque la tesis de Piketty en general es correcta, la misma debe ser matizada debido a que, si bien es cierto que en las economías desarrolladas es claro el aumento de la desigualdad, ello no es del todo evidente cuando se comparan esas economía con aquellas que recientemente han experimentado un crecimiento económico sostenido, en Asia, algunos países de África y América Latina. Tal vez lo que resulta más controversial es la propuesta de Piketty para encarar la desigualdad. Él propone un impuesto progresivo a escala global a la riqueza acumulada, ajustada por las deudas, y que los ingresos generados por ese mecanismo no vayan a gobiernos ineficientes sino directamente a aquellos que tienen menos capital. Como es evidente, los aspectos prácticos de una medida como esta son enormes. En cualquier caso, con el libro de Piketty la economía retoma los grandes temas.