• Caracas (Venezuela)

José Guerra

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Ferrán y Merentes

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El profesor Bernardo Ferrán fue uno de los creadores en Venezuela del sistema de cuentas nacionales. Este, también llamado contabilidad nacional o contabilidad social, consiste en un registro sistemático de las transacciones reales y financieras de la economía con el objeto de calcular agregados económicos fundamentales tales como el producto interno bruto (PIB) y sus componentes, el consumo, la inversión, el gasto del gobierno, las exportaciones y las importaciones. Sin esas variables es imposible hacer un seguimiento de la actividad económica. Ello supone un gran esfuerzo por recopilar, procesar y editar las cifras, para lo cual se siguen los lineamientos de las Naciones Unidas, donde en el profesor Ferrán laboró en el establecimiento de esos métodos para medir el ritmo de la economía. Bernardo Ferrrán enseñó a muchos técnicos del BCV y a sus alumnos de la UCV donde impartió clases. Posteriormente Ferrán fue nombrado director del BCV y nos tocó aprender de él y apreciar, a pesar de su avanzada edad, su aguda intuición sobre los temas económicos.

El sistema de cuentas naciones se integra con el del sector externo para así tener una visión estructurada de la economía tanto en sus transacciones domésticas como con el resto del mundo. A Ferrán le siguieron tantos otros especialistas como Romano Suprani, quien fue mi profesor de Contabilidad Social I en la UCV, Omar Bello, Francisco Casanova, Ángel Boet, Luis Brea, Alcides Villalba, Trino Valerio, entre tantos que ayudaron a mejorar ese sistema, con la respectiva asesoría externa. Si algo pudo haber faltado fue un tratamiento más pertinente del petróleo en las cuentas nacionales.  Un paso importante lo constituyó el cálculo del PIB con frecuencia trimestral, para lo cual resultó fundamental la contribución de Pedro Rosas con los aportes de César Fleitas, Edgard Loyo y Gilbert Valera. Contó así Venezuela con cifras de actividad económica con periodicidad anual y trimestral para el mejor seguimiento y análisis de la economía, mediante la publicación oportuna de esas cifras que, con precisión suiza, se daban a conocer una vez hechos los cálculos.

Todo ese esfuerzo de años, con sus virtudes y efectos, está siendo destruido por Nelson Merentes, Armando León y quienes con ellos dirigen el BCV. Merentes ha maniobrado para que Pdvsa, con sus triquiñuelas y el monopolio de la información sobre la producción petrolera, adultere las cifras del PIB. Debido a que ni Pdvsa ni el Ministerio de Energía y Petróleo publican oportunamente las cifras sobre producción de crudos y derivados, nadie puede refutar con bases ciertas las cifras que la estatal petrolera le entrega al BCV.

El efecto demoledor sobre el BCV y sobre el sistema de cuentas nacionales y el sector externo de la acción de Merentes y sus dóciles directores del BCV ha sido inconmensurable. El retraso en la edición de los datos ha creado una sombra de duda acerca de la fiabilidad de una información que era incuestionada. Finalizando septiembre de 2014, la última cifra publicada sobre la balanza de pagos es la correspondiente a septiembre de 2013, y expirando el tercer trimestre de 2014, los datos sobre el PIB no se publican desde diciembre de 2013. Las cifras están escondidas y ello acrecienta la suspicacia.

¿Qué se gana con eso? Probablemente muy poco. Tal vez, dejar de evidenciar lo que es obvio: la caída de la actividad económica. ¿Qué se pierde? Mucho. Credibilidad en el BCV y la falta de respeto de las autoridades del BCV hacia el personal técnico. Es increíble cómo un grupo de sujetos encabezados por Nelson Merentes se haya consorciado para hacerle tanto mal a una institución y a un país. Todo por obedecer órdenes absurdas y obtener un estipendio.