• Caracas (Venezuela)

José Domingo Blanco

Al instante

EsCLAPvitud

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¡EsCLAPvos! En eso terminarán las personas que se sometan –por culpa del hambre y la escasez engendradas desde el mismo régimen– a ese plan perverso, controlador y macabro bautizado como CLAP. No me gusta la esencia de esos Comité Locales de Abastecimiento y Producción, en el que veo como predecesores el Plan Bolívar 2000, Mercal y Pdval, inventos del chavismo que generaron guisos, enriquecimiento ilícito y corrupción, mucha corrupción. Y es que eso es lo que promueven los “traficantes” de comida. Porque al final los CLAP y sus integrantes se transformarán en “capos” muy poderosos –sí, como los del Cartel de los Soles– que decidirán quiénes comen y quiénes no. Lo dijo Freddy Bernal: “Los CLAP son una estrategia política”. Y nadie lo pone en duda; pero, es una estrategia siniestra que juega con la hambruna que hoy padece la población venezolana.

Me he dado a la tarea de criticar, por todos los medios a mi disposición, esta nueva forma de esCLAPvitud. La gente tiene hambre. Pero, insisto: provocada por el régimen. Recibo a diario muchos testimonios que me llenan de rabia y tristeza. Sin embargo, el jueves, me llegó a la emisora una carta que quiero compartir con ustedes porque, a mi juicio, manifiesta abiertamente el repudio que, desde las mismas entrañas del monstruo gubernamental, sienten los funcionarios públicos. Aclaro, por razones obvias, la persona que la escribió me pide no revelar su identidad. Ustedes, después de leerla, entenderán por qué:

“Soy funcionario del Ministerio de Banca y Finanzas…Veo y vivo a diario el atropello de los que nos gobiernan.
“Particularmente, estoy cansado de que me envíen mensajes a las 10 u 11 de la noche para decirme que debo ir al siguiente día a una marcha...Y, créemelo Mingo, es casi todos los días. Y el horario es de 8 a 4.
“Por cierto, ahora hacen evaluaciones trimestrales al personal, y te evalúan si vas o no a las marchas.
“En las reuniones con la Directora General, dice siempre: ‘Yo los invito a las marchas. Si no quieren ir, bueno. Pero; recuerden que lo voy a tomar en cuenta para las evaluaciones’.

“En las evaluaciones hay ítems de vestimenta: ¿y será que el sueldo mínimo que gano me alcanzará para comprarme una camisa? Ellos presupuestan los bonos; pero, no los pagan. Vieras cómo en diciembre corren de un lado a otro, y trabajan hasta la madrugada, viendo cómo hacen para tapar a nivel contable y en el sistema (…) los robos del presupuesto.

“¿Sabes qué es una burla? La Directora se va a almorzar al despacho del Ministro (donde, por cierto, no hay escasez de nada: vieras la despensa) y llega a la oficina diciendo cuál fue su menú; cuando a muchos de los que trabajamos allí nos toca comer medio plátano con un poquito de queso, o yuca con queso.

“Estoy indignado. Donde trabajo (…)  lo que hacen es ocultar los expedientes de los desfalcos y robos de los altos funcionarios. Amenazan a los auditores; mientras pasan las gestiones de los funcionarios corruptos por amistad y compadrazgo. Nunca le han puesto una sanción o multa, nada a nadie. Dejan que pasen los años y ya.

“Me gusta mi trabajo. Laboro desde los 16 años y jamás había pasado por tantas humillaciones. Eso del ahorro energético es una pantalla. El ministerio mantiene cerradas las puertas y la planta baja apagada y el resto del edificio encendido. No estoy de acuerdo con esas medidas de ahorro energético cuando el país, con esta crisis, debería trabajar hasta los domingos. Y, de paso, no reconocen que se robaron el dinero, en vez de arreglar el sistema eléctrico.

“Hay mucho trabajo, eso lo sé; pero, cuando estamos trabajando, nos sacan a marchar. Sin embargo, cuando nos piden un trabajo, no toman en cuenta las horas que nos sacan a caminar para poder tomar las fotos del ‘Gran apoyo al Gobierno Nacional’.

“Mingo: los primeros interesados en que todo esto termine somos los funcionarios públicos, porque estamos cansados de ser los que rellenan los huecos, los que hacen el bulto, que nos miren mal en la calle porque caminamos ‘y que a favor del gobierno’.

“Quiero trabajar; pero, en paz. Sin la política. Quiero trabajar con corazón por mi país y por una verdadera patria libre y democrática. Y para que mis hijos, y los hijos de muchos, puedan tener oportunidades. Para que mis familiares que tuvieron que dejar Venezuela, vuelvan. Y mis hijos no tengan que irse lejos para vivir mejor.

“Mingo, estoy en oración permanente por el país. Nos han estado inyectando ira y violencia por 20 años o más. Este país necesita de Dios... y de amor: un bombardeo de mensajes de valores; pero, principalmente, de un cambio de gobierno para que podamos ver luz.

“Gracias Mingo y disculpa tanto lamento; pero, es necesario que sepas un poquito porque a veces, cuando dices que somos servidores públicos y hablas fuerte, pega. Porque no somos todos malos, ni somos los corruptos. Da pena ajena por esa gente que dirige, que lo hace muy mal y utiliza los recursos de todos para su propio beneficio, y no para beneficio de los venezolanos y para construir un futuro mejor. “Gracias.
“Que dios te cuide”.