• Caracas (Venezuela)

José Domingo Blanco

Al instante

¿Chávez vota?

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¡Una jugarreta desesperada! No puedo calificar de otra manera el hecho de que el Polo Patriótico haya desempolvado discursos de Chávez invitando a votar en las elecciones parlamentarias de 2010, y utilizarlas como propaganda para las próximas elecciones del 6 D. Así como les estoy contando. Lo vi en VTV –el que en teoría debería ser el canal de “todos los venezolanos”–. Es el difunto presidente, vehemente y amenazante como fue siempre, resucitado por obra y gracia de los archivos digitales, diciendo las razones por las cuales no se debe votar por los candidatos de la derecha. Es Chávez, a quien este régimen no puede dejar en paz, invitando a los electores a votar por los candidatos del Polo Patriótico, los únicos que –como vocifera en el discurso– pueden garantizar la continuidad de su proyecto. De nuevo, sin importar que se encuentre en el más allá, el difunto “eterno” es quien sale de su descanso “eterno” para comenzar la contienda electoral “eterna”.

Ahora entiendo por qué en las instituciones públicas, hace poco, comenzaron a repartir entre los empleados un libro patético, titulado “Sigamos la Huella de Nuestro Amado Comandante HUGO CHÁVEZ FRÍAS”, editado por el Ministerio del Poder Popular para el Proceso Social de Trabajo –que dicho sea de paso, me entero de la existencia de esta cartera que no sé a qué se dedica o si es el mismo Ministerio del Trabajo estrenando un nombre tan rimbombante–. El asunto es que el libro llegó a mis manos. Y no pude resistir la tentación de ojearlo. En su presentación había loas como estas: “El pasado 5 de marzo de 2014 se cumplió un año de la develación al mundo de la universalidad y eternidad del pensamiento y la acción de nuestro amado Comandante Hugo Chávez Frías”… No sé cuántas veces conté la frase “Nuestro amado Comandante”, muy utilizada, por cierto, en regímenes como el Norcoreano. Después, el resto de los capítulos eran extractos de los discursos de Chávez sobre fastidiosos temas en los que discurría por horas eternas.

Sin embargo, soy de la opinión de que Chávez ha perdido adeptos, así insistan en editar millones de copias de este libro o invadan el Sistema de Medios Públicos con sus chácharas. Ha pasado suficiente tiempo como para que la culpa de lo que estamos sufriendo sea total y completamente de este régimen. Y todos los venezolanos –chavistas o no– saben de la mano de quién fue instaurado. Aquellos que antes admiraban a Chávez y lo seguían incondicionalmente, hoy no están para nada contentos con su hijo político, a quien ven como un sucesor deplorable: el potenciador de la crisis sin precedente que vive Venezuela. Y sienten que el comandante interplanetario como que no acertó con esta designación impuesta, a modo de última voluntad. Por eso, ya no me sorprende encontrar chavistas muy desencantados que comienzan a reconocer en el difunto presidente algunas cuotas de responsabilidad de esta caótica situación. Solo aspiro a que la cifra de descontentos se incremente exponencialmente, y ya no haya nada que el CNE, o el PSUV o el mismo Nicolás puedan hacer para esconder la derrota.

Por eso, la propaganda que vi en el canal 8 y escuché en varias emisoras de radio. El  gobierno tiene que apelar a todo: a Chávez, al precio justo, a las fiscalizaciones, al cierre de negocios, al remate de mercancía, a los aumentos de sueldos, al cestaticket. Quieren mantener el control de la Asamblea “como sea”, para seguir haciendo lo que les venga en gana. ¿Les funcionará resucitar a Chávez? Es una estrategia que ya les funcionó en otra ocasión: ¿o acaso Nicolás es presidente gracias a su carisma e intelecto propios? El Polo Patriótico se está blindando y aceitando su maquinaria. El régimen está impermeabilizando la cúpula del Capitolio para que no entre nada que no sea lo designado por ellos. No hay acceso equilibrado en los medios gobierneros para los candidatos no oficialistas. Desvían los recursos del Estado para hacer proselitismo político. Impiden la inscripción de candidatos de Marea Socialista y otros que, sin duda, les habrían arrebatado una buena cantidad de votos. No hacen auditoría electoral desde 2005. No hay control jurídico sobre las actuaciones del CNE, y mucho menos pronunciamientos al respecto de la Sala Electoral del TSJ. Pero, eso no es suficiente: hay que poner al difunto presidente a hacer la campaña.

En el programa que hice este jueves 5 de noviembre coloqué el audio de la propaganda y “Las chicas de Jonathan” lanzaron una pregunta: ¿Chávez ganará de nuevo las elecciones del 6-D? Las respuestas no se hicieron esperar: “La carencia de discursos convincentes en el PSUV hace que vengan voces de ultratumba” respondió un audioparticipante. “Perderá post mórtem las elecciones del 6-D”. “Sí, Chávez va a ganar porque ambos bandos defienden su legado”. Otro, por su parte, comentó que lo que estamos viviendo es “una tragedia MUD-PSUV”. Y otro dijo que “el 6-D va a ganar Chávez; pero, van a perder Maduro y el PSUV”.

¿Chávez será capaz de mejorarle la imagen y la popularidad a Maduro? ¿Ganará el difunto presidente la mayoría de las curules para sus nariceados candidatos? Como le escuché decir a un arlequín popular: “Ya no importa lo que ocurra de aquí al 6-D. De haber elecciones, es porque saben que van a ganar. De no haberlas, es porque están convencidos de que van a perder”.

 

mingo.blanco@gmail.com

@mingo_1