• Caracas (Venezuela)

José A. Pisano

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Al calor de la butaca: Juegos de poder

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La crema y nata es una expresión que suele utilizarse como referencia a lo más selecto y sofisticado de un lugar. En esta ocasión, la agrupación teatral venezolana Deus Ex Machina (manifestación latina proveniente de la original griega que significa “Dios es la máquina” como forma de introducción a la representación escénica de un actor que a través de un dispositivo mecánico irrumpía interpretando a una deidad), toma La crema y nata como título de una pieza teatral escrita y dirigida por Elvis Chaveinte, que puede ser vista hasta el domingo 11 de diciembre en la sala Espacio Plural del Trasnocho Cultural.

Comedia negra situada en un ámbito carcelario, la obra se presenta como una gran metáfora de la sociedad a través de diversas situaciones alrededor de Papá Pitufo (Ángel Pájaro), líder de la prisión, quien desde la violencia del día a día encarada en enfrentamientos internos por manejos de poder decide, como parte de su desmedida ambición personal, postularse como candidato a la presidencia de la república. En cierta medida, esta reflexión en torno al poder nos aproxima al legado de Shakespeare, donde quizás este haya sido el aspecto más importante tratado en su extensa obra dramatúrgica. Se dice que nadie como él ha descrito en teatro la condición humana, a través del comportamiento de sus numerosos e inolvidables personajes movidos por diversas pasiones de vida. 

Con cierto carácter esperpéntico, deformando sistemáticamente la realidad para reforzar sus rasgos grotescos y absurdos, el juego por el poder en La crema y nata perturba en su propuesta imponiéndose de manera anárquica como forma de dominio. Tras una primera temporada realizada el pasado mes de mayo en la sala Rajatabla, el montaje de Chaveinte se consolida como una de las más destacadas representaciones de la escena teatral venezolana del año, sumando a la fecha el Premio Municipal César Rengifo otorgado merecidamente por el municipio Libertador a Ángel Pájaro como Mejor Actor y con un reconocimiento por parte de la Fundación Isaac Chocrón a la Mejor Autoría Escénica.

A Pájaro le acompañan Gabriel Agüero Mariño como el Beibi y Theylor Plaza como el Poeta, destacando ambos desde la minusvalía física del primero hasta las cicatrices del segundo como oscuras y antagónicas contrafiguras de poder. Junto a ellos están Abel García, Aitor Aguirre, Homero Díaz, Julio César Marcano y Anthony Castillo, además de Rossana Hernández y Lismar Ramírez, quienes completan el grupo actoral de esta obra como piezas de un perverso engranaje que se mueve entre las dos impávidas figuras doradas que representando la ley y la justicia, con sus características venda en los ojos y balanza en mano respectivamente, asisten como impávidas espectadoras ubicadas al fondo de la puesta en escena.

Luego de demostrar su talento como dramaturgo y director a principios del pasado año con el montaje de Trece rosas en La Caja de Fósforos, Elvis Chaveinte explora el universo teatral más allá de sus trabajos como actor y escenógrafo. Con Deus Ex Machina Teatro, la agrupación que conduce junto a Rossana Hernández y Gabriel Agüero, encuentra la posibilidad de desarrollar proyectos que les permitan –desde las tablas– aproximarse de forma crítica a una sociedad y un contexto país, aportando con sus propuestas una mirada crítica que nos permita evaluarnos como individuos y como parte de un colectivo.