• Caracas (Venezuela)

Jorge Pabón Raydan

Al instante

Sobredosis de mansedumbre

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Algunos analistas políticos han venido haciendo críticas a quienes siendo de la oposición, como yo, criticamos la política de la MUD; certeramente se han opuesto a los que hablan mal de los  “bachaqueros” y, además, a los que predican la constituyente como una salida a la aguda crisis social, política y económica que vive el país. Con ambas cosas estoy totalmente de acuerdo. En lo que se refiere a la constituyente publiqué el 13 de agosto del año 2013 un artículo donde daba las razones por las cuales era un grave error plantearla. En aquella oportunidad el excandidato presidencial Henrique Capriles encabezó la prédica en favor de la constituyente como salida, hoy, que yo sepa, ha hecho mutis sobre el tema y pareciera que ya no la auspicia.

Quienes hacemos observaciones a la MUD por su mansa política, en general las hacemos porque con ese canto manso el régimen y la MUD nos tienen sometidos, así no llegaremos a buen puerto, estamos dentro del matadero y mucha gente sale de él mudándose a otro país, y, aunque tienen enormes ganas de luchar por Venezuela, no encuentran otra salida.

Votar en las venideras elecciones parlamentarias para los militantes obsesos del chavismo y para los empleados públicos y la Fuerza Armada es una “obligación” de la que es muy difícil salir. Para los demócratas es una posición de principios cuando nos encontramos en un sistema democrático. Cuando vivimos en un régimen totalitario que no solo vulnera el ámbito político sino también interviene en los asuntos de la sociedad violando y tergiversando el contenido de la Constitución, deja de ser una obligación y pasa a ser un derecho. Antes de la Constitución del 99 los venezolanos estábamos obligado a votar cuando la ley en su desarrollo constitucional así lo imponía, esto duró hasta tiempos de la presidencia de Ramón J. Velásquez, para la oposición democrática el voto en los actuales momentos pasa a ser una cuestión de carácter práctico, estratégico o táctico, hasta ahora la dirigencia política de la MUD no ha dicho para qué votar. Lo que hemos escuchado son justificaciones absurdas que la gente no deja de llamar una política de enchufados que junto a la del gobierno nos tiene destruidos.

Por eso digo que esa política lleva irremediablemente a la abstención, lo que lamento, porque estamos en el matadero y la salida que muchos venezolanos de buena voluntad ven es el aeropuerto internacional de Maiquetía. Las canciones mansas no siempre son adecuadas para escucharlas en momentos difíciles aunque las impongan a troche y moche.

No es verdad que si se obtiene mayoría con una serie de leyes vamos a cambiar al país. En el supuesto casi imposible de ganar, con esa mayoría no harán leyes ni investigaciones que sirvan para algo útil, tampoco cosas que pudieran hacerse en un Parlamento democrático.

Dicen que al ganar harán una enmienda constitucional que el pueblo democráticamente aprobará en referendo, uno les pide háganlo ya. No necesitan tener mayoría, el artículo 341 de la Constitución establece que por iniciativa popular de 15% de la población se inicia el procedimiento y luego se va a referendo para que el pueblo la apruebe o rechace sin pasar por la Asamblea Nacional. Solo el proyecto de enmienda se discute cuando la iniciativa parte del Parlamento. Tengo publicado un trabajo en la revista SIC donde hablo del tema y expongo de una manera general lo difícil de hacer un referendo en Venezuela, que por cierto es la prédica de dirigentes de la MUD que dicen que al ganar la Asamblea iremos a un revocatorio, lo dicen para estimular a la gente a votar. Prédica falsa, pues desde hace rato han podido intentarlo, siempre han dicho que el gobierno tiene baja popularidad, se predica con ejemplo. Por qué no lo hacen, será que no creen lo que dicen o saben que en Venezuela existe un totalitarismo que controla todos los poderes y que no es cierto que con las próximas elecciones se cambiará el panorama sea cual sea el resultado.

La manipulación viene del afán de imitar a Hugo Chávez, quién pasó su proyecto de “enmienda” a la Asamblea. Debía hacerlo al CNE, así lo ordena el artículo 341 de la Constitución. No lo hizo para utilizar su hegemonía comunicacional mintiendo y preparando el ambiente electoral después de la contundente derrota que sufrió el 2 de diciembre de 2007 en el referendo de la reforma constitucional y que el CNE manipuló para que apareciera como una victoria “pírrica” de la oposición y calmar al Führer que veía frustrado momentáneamente su proyecto de socialismo totalitario; derrota que, dicho sea de paso, los dirigentes de oposición no supieron aprovechar, ni siquiera criticaron que el proyecto de enmienda fuera pasado a la Asamblea.

La crisis económica, política y social es descomunal y la mansa política no ha podido sacarnos de ella, tampoco pudo evitar el avance del totalitarismo que está consolidado y que gracias a Dios y a la Iglesia contamos con nuevos vientos en el ámbito internacional, producto de la debacle que están sufriendo los más importantes seguidores del Foro de Sao Paulo: Brasil, Chile y Argentina embarrados de corrupción, y al apoyo que tenemos de muchos países y personajes internacionales. En cuanto a la “República” de Cuba, principal socio político e ideológico del régimen, su dirigente Raúl Castro se encuentra arrodillado a la política de Obama apoyada por los partidos Demócrata y Republicano y, como debe ser, se arrodilló ante el papa Francisco, conductor de la religión católica, apostólica y romana y del Estado del Vaticano, que ahora sí tiene cañones como los tuvo en la época del papa Juan Pablo II. Qué diría Stalin si viera los cañones del papa y a Raúl Castro, tan zorro y manipulador como siempre, rezando. Ojalá esos rezos le permitan vivir mucho tiempo para que pueda dedicar el resto de su vida a pedir perdón por tanto daño que ha hecho.

Hacen falta líderes y partidos políticos que nos dirijan bien en este atolladero, si no cambian no saldremos adelante y nos hundiremos más. La observación papal en las elecciones parlamentarias no ayudará a la pulcritud del proceso electoral, va a legitimarlo. Ya está podrido desde el inicio. Es incontrovertible que la teoría y la práctica de sobredosis de mansedumbre son funestas, y sus consecuencias se verán a corto plazo.