• Caracas (Venezuela)

Jorge Pabón Raydan

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Ilusiones parlamentarias

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Dirigentes de la MUD están hablando de revocar el mandato de Maduro. Ello debe responder a que están preparando el terreno para que los resultados electorales no produzcan una avalancha de críticas y acciones que los barran políticamente. Dicen que es seguro que ganarán, que pueden sacar dos tercios de la Asamblea. Como conocen la realidad, plantean una ilusión para el 19 de abril de 2016, fecha en la que se cumple la mitad del período de Maduro y se abre el momento de convocar un referendo revocatorio. Se adelantan sabiendo que es casi imposible ganar las parlamentarias y asoman el revocatorio. Dirán, saldremos de Maduro en una votación en un solo circuito (nacional), no vale la pena protestar por los resultados del 6-D, en tan solo cuatro meses podremos salir de esta pesadilla, la trampa de los circuitos no sirve para esa votación.

Las encuestas dan a la oposición una ventaja a nivel nacional, en número de votos, que promedia alrededor de 20%. Esta ventaja ha sido utilizada por la MUD para crear falsas ilusiones, incluso han dicho que hay la posibilidad cierta de obtener una mayoría de dos terceras partes si la gente sale a votar.

El director de Datanálisis, José Antonio Gil Yépez declaró a El Nacional el 4 de julio de 2015 que: “El mejor escenario para la oposición en las parlamentarias sería ganar con 60% de los votos, lo que dejaría la Asamblea Nacional con una cantidad de diputados pareja entre ambos bandos políticos”. Gil Yépez debe tener conocimiento de la distribución de los diputados según los resultados por circuitos electorales que es la manera correcta de medir la opinión para las elecciones parlamentarias, y debe contar los 3 diputados indígenas a favor del régimen que es lo que históricamente ha sucedido por el férreo control que tiene sobre esa elección.

Si a ello le sumamos que controlan a plenitud el CNE; que el régimen sin ningún control fabrica cédulas de identidad; que maneja a su favor el registro electoral desde hace tiempo; que después del acto electoral se quemarán los cuadernos de votación lo que elimina evidencias de fraude; que han ajustado los circuitos electorales a su medida desde antes de las parlamentarias de 2010 y ahora los han reajustado fundamentados en cifras hipotéticas del INE, organismo controlado por el régimen; que saben por las captahuellas, en tiempo real, quién no ha sufragado y a los beneficiarios de alguna misión o de algún privilegio o empleo público los conminan a votar y hasta pueden fabricar cédulas y hacerlo por ellos; que utilizan recursos del Estado venezolano a su antojo; que cuentan con una mansa oposición de la MUD; que hay votantes cuyas huellas no están registradas y pueden votar, lo que podría ser decisivo en varios circuitos; que utilizan los “colectivos de paz” para reprimir e intimidar y pueden logran que no afectos al régimen se vayan de los sitios de votación o no acudan; que la MUD no ha tenido todos los testigos electorales en sitios claves y que ahora tampoco los tendrá; que los miembros de mesa son puestos por el CNE y que escogen en sitios que les interesa gente del PSUV; que no habrá observadores internacionales y que los acompañantes internacionales invitados (mirones de palo) ni siquiera son imparciales; que tienen el control del TSJ, que decidirá cualquier controversia que se plantee; que controlan el Plan República; que tienen todos los poderes nacionales a su disposición y la gran mayoría de los poderes de los estados y municipios; que, en general, controlan los cuerpos armados; que tienen pleno control de las máquinas de votación; que tienen hegemonía comunicacional; que encadenan cuando les da la gana; que disponen de la Cantv, que trasmite los datos de las mesas electorales; que pueden dejar sitios claves sin electricidad; que pueden tumbar la Internet como ya lo hicieron; que han dictado estado de excepción en municipios disputados, lo que dificulta un libre desenvolvimiento electoral; que pueden dictar otros estados de excepción; etc.

Con todo, lo más importante a tener en cuenta es que el régimen está controlado por un grupo de personas que están dispuestos a hacer lo que sea por mantenerse en el poder y por salvar el pellejo que seguramente perderían al comprobarse lo que todo el mundo comenta. Cabe recordar que Maduro dijo el 25 de octubre de 2015, en alusión a las elecciones parlamentarias: No entregaré el poder mientras viva

El régimen, con gran claridad de la situación, pues la ha creado, se adelanta llamando a un pacto de reconocimiento de los resultados, y a sus partidarios a defender lo que indique el CNE. Maduro ha anunciado que la ministra Iris Varela tiene preparadas 1.000 celdas para el que se ponga cómico el 6 de diciembre. Ha dicho que el que participe en las elecciones que respete los resultados y al árbitro, es decir, que lo que diga el CNE, que se encuentra controlado por el régimen, es lo que vale, o dicho de otra forma: lo que diga el régimen es lo que vale y quien no esté de acuerdo con eso y protesta va preso.

El desmoronamiento de la popularidad del régimen es de tal magnitud, que mucha gente de la oposición se prepara para después del 6-D, creyendo que obtendrán las dos terceras partes de los diputados, para remover al presidente, pues consideran erróneamente que la Asamblea Nacional puede hacerlo. Plantean también que con esa mayoría pueden hacer un revocatorio, sin darse cuenta de que el revocatorio ni siquiera se discute en la Asamblea, que no tiene potestades para convocarlo. En dos artículos anteriores, publicados en este mismo diario, “Elecciones parlamentarias, abstención y observación de la iglesia” y “Sobredosis de mansedumbre”, me he referido a las mentiras que ha dicho la dirigencia de la MUD para el caso de ganar la Asamblea.

Por otra  parte, la MUD ha venido insistiendo en que la ventaja es tan grande que anula cualquier fraude que pueda hacerse el 6-D, ocultando que el fraude no se hace solo el día de la elección, que el régimen ha venido preparándolo desde hace tiempo, baste recordar que el año 2009 aprobaron la Ley Orgánica de Procesos Electorales, que eliminó de manera inconstitucional la representación proporcional y dio potestad al CNE, entre otras cosas, para modificar a su antojo, con pocas limitaciones, los circuitos electorales. Y que el CNE aprobó el Reglamento de observación nacional electoral y acompañamiento internacional electoral el 26 de mayo de 2010, que elimina la observación internacional, lo que se ha hecho en concordancia con el andamiaje jurídico fraudulento que han venido creando desde que llegaron al poder y de todos los recursos fácticos que han acumulado para mantenerse en él. Estos dos ejemplos se concatenan con los controles y las trampas a que hemos hecho referencia supra y que se han venido creando para presentar un autoritarismo encubierto que se “nutre de la soberanía popular”.

Las elecciones parlamentarias del 6-D son un episodio más de la lucha del pueblo venezolano por salir de este régimen, aunque lamentablemente no cuenta con una dirigencia capaz de movilizar a las masas democráticamente para exigir e imponer un proceso electoral medianamente decente que se convierta en un paso para enrumbar al país hacia un sistema democrático. Por el contrario, muchos de los candidatos de la MUD lo que están planteando es que al ganar aprobarán leyes que acabarán el desabastecimiento, la inflación, la inseguridad, que pondrán un coto a la corrupción, que fomentarán la producción nacional, etc. Habrase visto tamaña irresponsabilidad.

En estos momentos prefiero ir a votar y llamar a la oposición a que vote, para demostrar que somos mayoría, aunque no se manifieste en el parlamento y desenmascarar a la falsa dirigencia política del régimen y de la oposición que han venido engañando sin ningún rubor al país. No creo que, dadas las circunstancias actuales, las parlamentarias legitimarán realmente al régimen, considero que ya están descubiertos. Aunque lo correcto es motivar a la gente a la protesta democrática de calle en contra de los atropellos del régimen y con ello se haría la mejor campaña electoral y el más poderoso antídoto contra los resultados fraudulentos.

Así las cosas, la MUD pareciera coincidir con el régimen en una estrategia de sustitución de ilusiones y se prepara para convertir la ilusión parlamentaria en ilusión revocatoria. Pronto me referiré a este último escenario.