• Caracas (Venezuela)

Jorge Pabón Raydan

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Ilusiones revocatorias

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En distintas oportunidades voceros de la MUD han dicho que van a llevar adelante referendos revocatorios. En los actuales momentos se está planteando la revocatoria del mandato de Nicolás Maduro. Incluso, ya hay encuestadoras que están pulsando la opinión sobre ello. Veamos en que consiste un referendo revocatorio y cuáles son sus posibilidades reales para revocar el mandato de Maduro.

El referendo revocatorio, consagrado por primera vez en Venezuela en la Constitución de 1811, es una figura jurídica establecida con el fin de sancionar a los gobernantes elegidos por votación popular, por ser responsables políticamente de un mal gobierno o por no cumplir con sus obligaciones, según la opinión de los electores, lo que acarrea la remoción del cargo.

La Constitución de 1999 establece que para que proceda la convocatoria debe haber transcurrido, por lo menos, la mitad del período para el cual el funcionario fue elegido, y la petición debe hacerla no menos de 20% de los electores de la circunscripción correspondiente. Dispone también que para que proceda la revocatoria del mandato el número de votos en el revocatorio debe ser igual o mayor a los que obtuvo el funcionario cuando fue elegido, siempre que al acto de votación hubiese asistido, por lo menos, 25% de los electores. Agrega que no puede solicitarse más de un referendo revocatorio al mismo funcionario en el mismo período.

La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia agregó, por su cuenta, que para que proceda, el número de votos emitidos a favor del revocatorio debe ser mayor al de los votos en contra. La única manera de convocarlo es por iniciativa popular. Es falso, lo que dicen algunos, que las dos terceras partes de la Asamblea pueden hacerlo.

El referendo revocatorio tiene una serie de obstáculos normativos, impuestos por el Consejo Nacional Electoral, y otros fácticos que, en conjunto, hacen prácticamente imposible su realización contra Nicolás Maduro. El régimen enseñó claramente el deseo de anular el referendo revocatorio en el año 2007, así, en agosto presentó su reforma constitucional en la cual se elevaba de 20% a 30% el número de electores que podían solicitarlo, intento que se frustró el 2 de diciembre de ese año, cuando el pueblo votó mayoritariamente contra el proyecto. Cabe señalar que la cifra de 20% ya es suficientemente alta, pues conjuntamente con la abstención natural para estos procesos representa una dificultad importante. Pero, el gobierno estaba consciente, por experiencia propia, que en países políticamente polarizados era posible vencer esos obstáculos.

En mayo de 2007, el Consejo Nacional Electoral aprobó las “Normas para regular el acto de recepción de manifestaciones de voluntad para la solicitud de referendos revocatorios”, en las cuales se desnaturaliza la figura y, en algunos casos, se elimina en la práctica. Estas normas son sumamente importantes para un régimen que pretende el poder político para siempre, y para perpetuarse simula una legitimidad de origen a través de elecciones. Por ello, tienen la necesidad de impedir que la gente se valga del derecho a revocarlos a través de los mecanismos democráticos y electorales, consagrados en la Constitución. Sin duda fueron hechas a conciencia para blindar al régimen y forman parte de un tinglado “jurídico” y fáctico que se ha venido estableciendo desde hace tiempo con el fin de hacer invulnerable al régimen en los procesos  electorales, lo que ha servido como una careta para mantener la imagen de una falsa democracia y esconder el autoritarismo encubierto que rige al país. 

Allí se establecen unos centros de recepción de manifestaciones de voluntad que funcionan en locales escogidos discrecionalmente por el Consejo Nacional Electoral, a donde deben acudir quienes solicitan el revocatorio a manifestar su deseo ante un agente del CNE. En el sitio debe estar presente un operador del sistema automatizado de otorgamiento, dependiente también del CNE. Estos centros, tal como lo establecen las normas, estarán abiertos 3 días consecutivos en el siguiente horario, de 8:00 am a 12:00 m y de 1:00 pm a 4:00 pm, solo habrá prórroga el último día si hay gente en la cola y hasta que se agote esta.

Si redondeamos los números y decimos que para el 19 de abril de 2016, fecha en la que se abre el lapso para solicitar el referendo revocatorio contra Maduro, el registro electoral será de 20 millones de votantes, se necesitaría que 4 millones de electores se presenten a manifestar al régimen su voluntad de convocar el referendo para revocar a Maduro a los centros de recepción, escogidos a discreción por el CNE, en un lapso de 3 días consecutivos en el ajustado horario de 8:00 a 12:00 y de 1:00 a 4:00.

Debe agregarse a estos obstáculos que en muchos venezolanos existe la memoria del terror al recordar las famosas listas Tascón y Maisanta, que fueron utilizadas para la persecución de firmantes; que algunos “colectivos de paz” están armados y utilizan la violencia para apoyar al régimen; que hay motorizados afectos al régimen que están armados y no escatiman esfuerzo para mantenerlo en el poder a costa de lo que sea; que los cuerpos armados del Estado dejan actuar libremente a los paramilitares afectos al régimen; que quien manifiesta su voluntad revocatoria queda fichado y le quitarán o no le darán el beneficio de alguna misión; que los empleados públicos que pretendan revocar a Maduro serán destituidos y seguramente no les pagarán sus prestaciones sociales; que no le darán ningún contrato y se le quitará al que lo tiene, si se atreve a manifestar su voluntad revocatoria, y lo mismo harán a sus familiares; que lo molestarán al tratar de salir o entrar al país; que los atropellos quedarán impunes; que la gente es consciente de que en cualquier momento puede haber golpes, insultos, disparos, etc.; que el CNE no facilitará el proceso y escogerá locales de difícil acceso; que Nicolás Maduro dice que no entregará el poder mientras viva.

Ante esta realidad inocultable que hace prácticamente imposible la convocatoria a un referendo revocatorio contra Nicolás Maduro, la MUD y sus equipos técnicos y asesores, quienes conocen plenamente la realidad, se atreven a ilusionar al pueblo con un posible referendo revocatorio a Maduro. Uno no deja de asombrarse por tanta irresponsabilidad y vagabundería.

Acabo de ver una encuesta de Venebarómetro/IVAD, cierre 31 de octubre, que pulsa la opinión de la población ante el escenario de un referendo revocatorio a Maduro, cuyos resultados son los  siguientes: que Maduro sea revocado 59,1%, que Maduro se mantenga 27,3%, no responde 10,2%. ¿Para qué sirve esa medición si no podrá convocarse un referendo revocatorio, pues vivimos en un régimen de autoritarismo encubierto que montó un andamiaje que le quita la sustancia a los derechos constitucionales?

La respuesta que encuentro es que se hace para impulsar otra falsa ilusión que permita mantener un statu quo del que se benefician políticos de lado y lado. Es decir, de implementar la estrategia de sustitución de ilusiones. Plantean, sin ningún rubor, aun cuando saben de la imposibilidad de convocarlo, que en el revocatorio no funciona el fraude de los circuitos electorales, ya que se vota en un solo circuito electoral, y que el régimen no tiene escapatoria como lo muestran los resultados de las encuestas que son abrumadoramente mayoritarios a favor de la revocatoria de Maduro.

Ante esta realidad toca a los venezolanos de buena voluntad desenmascarar al monstruo e impedir que se siga llevando a Venezuela al desastre, y, con ello, surja un movimiento compuesto por personas de lado y lado que logren encauzar al país por una senda de bienestar y progreso.