• Caracas (Venezuela)

Jorge Pabón Raydan

Al instante

Golpe, autogolpe y contragolpe

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En dos artículos anteriores me he referido al golpe de izquierda que vislumbra el presidente Mujica, y vuelvo al tema para aclarar algunas cosas ahora que Estados Unidos han congelado los bienes de algunos militares que tienen un relativo peso en la Fuerza Armada, ya que ellos en conjunto con otros a los que ese país ha revocado la visa pudieran, bajo determinadas circunstancias, dar un golpe de estado que para mí sería un autogolpe y en todo caso no de izquierda ni de derecha ni de centro, sino simple, llana y sencillamente de gente dispuesta a todo para salvaguardar sus intereses. Quizás sea a ellos a quienes apunta Mujica con sus declaraciones. Para mí, el presidente Maduro resguarda bien sus intereses, sin embargo el gobierno está tan descompuesto en lo político y en lo moral, y ante la actual situación económica que vive el país pudiera pensarse que dentro de la Fuerza Armada hay quienes creen que hay que desplazar al presidente Maduro para calmar la ebullición social que se siente en la calle, a través de un cambio de orientación ideológica y de política económica. Ya los mandos militares dieron un golpe electoral, por llamarlo de alguna manera, cuando el 2 de diciembre de 2007 obligaron al presidente Chávez y al Consejo Nacional Electoral a respetar el resultado del referendo aprobatorio, realizado para que el pueblo se manifestara a favor o en contra de la reforma constitucional propuesta por el presidente Chávez, aprobada por la Asamblea Nacional previamente, según lo establecido en el texto constitucional, aunque, dicho sea de paso, aceptaron que el presidente Chávez en combinación con el Consejo Nacional Electoral pusiera una ventaja irrisoria a favor del NO para que el régimen saliera lo menos mal parado de su derrota.

Pudiera pensarse también que en tales circunstancias se produjera una secuencia de golpes cruentos por la reacción de oficiales afectos al presidente en combinación con grupos o colectivos armados que sabemos han actuado para reprimir manifestaciones públicas. Por otra parte, llama la atención que el mayor general Rodríguez Torres, hombre inteligente que hasta hace poco ocupaba  posiciones preponderantes en el gobierno, ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz y director del Sebin, que ha sido considerado cercano al presidente de la Asamblea Nacional, acaba de declarar que está en desacuerdo con la resolución 8610 que autoriza las armas de fuego en las manifestaciones públicas, con lo cual se pone en evidente contradicción con el mayor general Padrino López. Llama la atención también que el presidente Maduro en la rueda de prensa que diera en reacción al decreto del presidente Obama tratara de aparecer ante la opinión pública como en perfecta armonía con  Diosdado Cabello. Así mismo, llama la atención la discrepancia existente sobre el problema venezolano, entre Raul Castro y la Unasur, por una parte, quienes dan un apoyo incondicional al presidente Maduro, y por la otra, China, otro aliado del régimen, que llama al diálogo con Estados Unidos. A lo mejor es que los chinos están pensando en salvaguardar sus intereses y están avizorando hipótesis como las antes planteadas.