• Caracas (Venezuela)

Jorge Pabón Raydan

Al instante

Elecciones parlamentarias, abstención y observación de la Iglesia

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La vía electoral es la estrategia política de la Mesa de la Unidad Democrática; predomina la idea de las elecciones parlamentarias que no se sabe cuándo se realizarán. En tales circunstancias se hace necesario hacer algunas consideraciones que pudieran ayudar a esclarecer el panorama.

La importancia de las elecciones parlamentarias en las actuales circunstancias que vive el país es muy relativa, ya que pudieran servir para obtener unas curules y utilizar los recursos económicos que permiten las comisiones o como instrumento de lucha contra un régimen totalitario. Si en Venezuela vivimos dentro de un sistema democrático el voto es un problema de principios, porque los demócratas estamos obligados a votar; si, por el contrario, estamos en un régimen totalitario, el voto se convierte en un problema táctico, por ello se debe precisar con claridad qué se pretende hacer si se obtiene una mayoría parlamentaria.

Con la estrategia de la MUD obtener una mayoría es casi imposible, ya que el fraude electoral se hará sentir, el cual no solo se hace con las máquinas electorales, ya lo vimos en las elecciones parlamentarias de 2010 cuando cambiaron el sistema de representación proporcional por un sistema mayoritario. Existe la creencia de que los sistemas de representación proporcional fueron creados para proteger a las minorías, cuando en realidad nacieron para proteger a las mayorías, debido a los fenómenos que se presentaban como el que se dio en Venezuela en el año 2010.

La modificación de los circuitos electorales es otra trampa que se viene utilizando desde Troya y que muchos creen que nace con la llamada salamandra en Estados Unidos, pero en Venezuela, en donde constitucionalmente hay un sistema de representación proporcional, es imperdonable que se permita que se cambie el sistema electoral, y además fraudulentamente se modifiquen los circuitos según quiera el régimen. Esto ocurrió  en las elecciones de 2010 sin que la dirigencia de la MUD pudiera decir que la agarraron de sorpresa, lo cual sería también grave.

Recuerdo que el 13 de septiembre de 2009 salió publicada una entrevista que me hiciera el diario El Nacional en la que advertía con exactitud lo que sucedería el 26 de septiembre de 2010 y el porqué; en fecha posterior, antes de la modificación de los circuitos, advertí lo que venía. Luego de realizadas las elecciones, en una entrevista en el programa Grado 33 pedí encarecidamente a la oposición que pusiera atención a ese problema porque pasaría nuevamente, y así sucedió en las elecciones en los estados Miranda y Lara, que recuerde, en donde, a pesar de que la oposición ganó las gobernaciones, el régimen tiene mayoría en los respectivos consejos legislativos.

Ahora bien, veamos el escenario más favorable para la MUD en las venideras elecciones parlamentarias. Supongamos que se obtuviera una mayoría a pesar del ventajismo, las amenazas, los colectivos armados, la falta de testigos de la oposición en lugares claves, la movilización del gobierno y de las Fuerzas Armadas, la utilización de los recursos del Estado, la abstención opositora, etc.

En este escenario caben plantearse las siguientes interrogantes: ¿pudieran hacer leyes, que es a lo mínimo a lo que se puede aspirar? ¿En qué ámbitos? Seguramente no podrían hacerlas, por lo menos las importantes, si la oposición llega a esa mayoría sin una presión popular que impida una ley habilitante de carácter general y por el tiempo que quieran, de esas inconstitucionales a las que el régimen nos tiene acostumbrados y que aprobarían antes de que se produzca la toma de posesión del nuevo Parlamento.

¿Quién declarará la inconstitucionalidad de esa ley? ¿Podrán cambiar a los magistrados del TSJ, o antes se elegirán por doce años a los que hubiere que elegir? ¿Las investigaciones que realicen las comisiones de la Asamblea Nacional servirán para que los tribunales las tomen en cuenta? ¿Cambiarían al contralor, a la fiscal o al defensor del pueblo?

Ahora bien, distinto es si se llega a ser mayoría con una política diferente en la que juegue papel preponderante la presión popular, máxime cuando hoy en día el entorno internacional es tan importante y las cosas han cambiado tanto que ya no es lo mismo, no hay tantos recursos para que los amigos del régimen le den una solidaridad automática, y los que reprimen se cuidarán porque pueden correr la suerte de los siete sancionados por el presidente Obama. Para lograr la mayoría y que esta tenga algún sentido tiene necesariamente que haber una movilización democrática que ayude a neutralizar el ventajismo.

Con su actual política la MUD promueve la abstención de la oposición, ya que los argumentos que dan son tan absurdos que la gente no querrá ir a votar. Dicen que al ganar el Parlamento se acabó el régimen; que ahora no saben qué harán, que cuando ganen se verá, Eudomar Santos se quedó pequeño; que si no votas después no tienes derecho de quejarte, es decir, que la gente no tiene derecho de pensar distinto, cuando lo cierto es que los ciudadanos tienen derecho de no votar y de protestar y también de votar y a protestar, de dónde sacan ese argumento, no se han dado cuenta de que la Constitución del 99 cambió el concepto, ya el voto no es una función pública. Además, pretenden manipular diciendo que el que critique a la MUD le hace el juego al gobierno, qué descaro. Uno se pregunta: por qué tanta energía y ataque contra sectores de la oposición cuando lo que se impone es convencerlos, por qué tanta ceguera a favor del gobierno. Dios mío, qué tamaña irresponsabilidad la de la MUD.

Por otra parte, cabe destacar que se ha planteado que representantes del papa Francisco vengan en calidad de observadores, lo que seguramente será aceptado por el gobierno, y ello porque les conviene, ya que eso podría legitimar internacionalmente al régimen, al presentarse a un proceso electoral en el que los observadores no cuentan para nada en favor de la democracia, harán solo lo que pueden hacer, nada, ya esa experiencia la tenemos. El que tenga dudas que le pregunte al expresidente colombiano Cesar Gaviria que jugó un papel en Venezuela mucho más importante que el de un observador; al expresidente Carter por favor no le pregunten, porque ya se sabe el juego que hizo. En lo personal, no quisiera que vinieran a observar las elecciones parlamentarias gente tan digna y tan buena como lo serán a quienes envíe su Santidad, ya que pudieran ser tontos útiles de un régimen que no cree en nada ni en nadie sino en lo que los favorece, y jugando un triste papel en el que nada pueden hacer para que haya un proceso electoral medianamente aceptable.

Quizás lo peor de todo es que la política de la MUD es tan mala que creen que la situación económica del país es suficiente y que “Dios proveerá”.