• Caracas (Venezuela)

Jesús Rangel Rachadell

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El socialismo se acaba en diciembre

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Estamos en agosto y diciembre se ve lejos, faltan siete quincenas y media, siete sueldos para los que cobran dos veces al mes. Los ingresos económicos se verán hechos sal y agua de aquí a diciembre, pero ese mes es nuestra esperanza, y algunos ya deseamos que estuviera aquí.

A estas elecciones se presentará el ciudadano de la ranchería, el del barrio y el de la urbanización en un solo sentimiento, el de acabar lo más pronto con este martirio de las colas y la escasez, con el deseo de hacer borrón y cuenta nueva; porque no hay nada más democrático que la cola para buscar comida. El tributo que han pagado los ciudadanos a los gobernantes no ha procurado inmunidad, no ha evitado que la tierra sea estéril, no ha dado comida, medicinas, servicios ni tranquilidad.

Las elecciones permitirán cobrarle a estos gobernantes su mezquindad, de sacudirnos el yugo que nos han impuesto la jerarquía y las instituciones.

Las elecciones demostrarán algo que sabemos, que los opositores somos mayoría, y quedará en evidencia que estas hordas de bárbaros deben dejar de gobernar de la manera que lo están haciendo, que excedieron todo límite, y que el poderío del dinero no es suficiente para mantenerse en el poder.

El cambio se logrará gracias al valor de los ciudadanos que salgan a votar, no gracias al valor de los militares que han hecho y dejado hacer, de los policías o de la guardia, a quienes les quemaron sus dependencias por considerarlos parte de la corrupción.

Una consecuencia directa del cambio político es que las bandas de delincuentes se darán cuenta de que el país quiere otra cosa, que terminó la luna de miel entre la ministra y los pranes, que las ventajas y privilegios se acaban, que la impunidad llegó a su final; entonces, los forajidos tendrán que recogerse, por cuanto el costo de delinquir será mucho más alto de lo que es ahora.

Otro efecto de las elecciones es que se les cerrarán las puertas a los miembros del gobierno socialista. Al empezar el cambio los amigos del gobierno empezarán a buscar amigos nuevos, simplemente se marcharán en busca del futuro y el descalabro general será tan absoluto que la oposición verá crecer todavía más sus adeptos.

Los venezolanos deseamos finalizar esta crisis de conciencia; el bien común nos dicta que debemos luchar en contra de las leyes injustas o las interpretaciones adulantes de estas que alteran el orden natural de las cosas; y eso se logra votando.

Las elecciones son la oportunidad de rechazar la legalidad del Estado que está al servicio de los privilegiados del mismo gobierno; el exceso de legalismo siempre es sospechoso. La sociedad no puede contravenir las leyes por cuanto los magistrados del Tribunal Supremo han determinado que el gobierno tiene apariencia o ropaje democrático y no se le puede desobedecer, la represión legal la hace el juez a solicitud de un fiscal, incumpliendo el deber de conciencia ante la existencia de unos poderes separados e independiente en el papel, cuando lo cierto es que el crimen llegó al poder. La Constitución y las leyes las están utilizando como el mecanismo de represión de la sociedad, y eso se tiene que acabar.

Las leyes responden a un derecho superior y este es el derecho de la razón, el derecho de la naturaleza o el derecho divino, según se ubique el ciudadano; por ello es inadmisible pretender realizar cambios supuestamente revolucionarios sin tener en cuenta que el fin último no es el derecho sino el ser humano; en consecuencia, el Estado que no cumple con la seguridad física de los ciudadanos y con la estabilidad económica de una sociedad no lo necesitamos.

El escritor Manuel Caballero, quien siempre se consideró en la oposición política, publicó varios artículos con el título “El mundo no se acaba en diciembre”; y recordando otro de sus artículos podemos aseverar que está finalizando el desierto del socialismo del siglo XXI, que la tierra de la democracia como la de Canaán, esa tierra de leche y miel, está cercana; es inminente el cambio, tengan fe y prepárense para votar, que el socialismo se acaba en diciembre.

 

Posdata: A los amigos del Copei legítimo quiero pedirles que rechacen a los directivos impuestos por el Tribunal Supremo de Justicia, estos le deben gratitud al gobierno por haberles regalado la dirección de un partido sin haber ganado ninguna elección para esos cargos. Por eso la MUD suspendió a la directiva y a su representante ante la mesa, pero el sentimiento socialcristiano es de oposición y un partido de oposición no se arrodilla ante el gobierno, como lo están haciendo al pretender dividir a parte del electorado.

@rangelrachadell

las diferentes instancias del Poder Público con competencia en este caso.

Docente universitario

pmoral@unet.edu.ve