• Caracas (Venezuela)

Jesús Rangel Rachadell

Al instante

Pánfilo a la vista

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Hay habilidosos que están imaginando una crisis violenta e inmediata, alimentando la esperanza de una transición, de un cambio como consecuencia de un acuerdo entre los dirigentes del socialismo del siglo XXI y los militares para abandonar el gobierno, y que otros se encarguen de poner orden en este desbarajuste. Estos personajes no están en la Mesa de la Unidad Democrática, y no pueden estar por cuanto están fomentando una opción distinta a la que persigue la oposición.

Dicen que conocen al venezolano ideal para dirigir la transición, que este personaje tiene mucha experiencia, muchos años, muchas canas, y un gran conocimiento sobre la política venezolana, nada de camisas voladoras. Lo que comentan es que poco les falta para obtener el apoyo de los militares, y lo están buscando a través de su representante político. A este representante de la logia militar le hacen carantoñas para que los deje pasar; le ofrecen inmunidad física y legal, además de total y absoluto goce del patrimonio adquirido en tantos años de gobierno; pero no solo para él, estos ofrecimientos son extensivos a toda la logia militar. Respecto a los civiles, opinan que estos no importan, que pueden ser perseguidos, que hay que darles carne a los leones para entretener al pueblo.

El argumento principal es que la situación no aguanta hasta diciembre, que las elecciones no se van a poder efectuar por la inercia de la crisis, la cual es imparable; que los dirigentes del gobierno están paralizados, que no saben qué hacer y que miran hacia los que detentan el poder a ver si se les ocurre algo. El dakazo fue una idea que dio resultado, y también produjo mucho daño, aunque no se puede comparar con los beneficios políticos de la misión Barrio Adentro o las misiones en dinero contante y sonante; pero esas ideas nuevas no aparecen, el sombrero de mago o chistera no contiene nada, no hay conejos, no hay trucos, no hay decisiones, solo vacío y más vacío.

Si la crisis llega como consecuencia de una ausencia en el poder, de la falta del hombre fuerte, los que dirigen el régimen tendrían problemas, pero esto no les es tan grave ya que se creen semidioses, estos asumen que pueden sustituir al mandamás con uno cualquiera de ellos. Otra cosa es que el desorden se instale, en ese caso hay que reprimir más de lo que ya lo están haciendo, y eso tiene costos que no quieren asumir, costos que les pueden cobrar en un tribunal internacional.

La idea que venden los aventureros es que la solución a la crisis es una transición trajinada por un tercero, un personaje que parezca de oposición aunque no lo sea realmente, pero que pueda convencer a parte de la población de que él puede controlar este país. Poco importa que este pánfilo no llegue por medio de los votos, por cuanto una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia puede justificar cualquier cambio de mando si eso permite seguir controlando los poderes, aunque eso convierta al director de la transición en un rehén de la institucionalidad. El que dirija la transición tendrá que aceptar la suspensión de las elecciones, lo obligarán a mantener todo el sistema de dominación actual, por ejemplo: la mayoría existente en la Asamblea Nacional; lo malo es que este sistema no lo obedecerá, solo lo aceptará para mantenerse en el poder mientras se calman las cosas. Tampoco es la primera vez que esto pasa, el Tribunal Supremo ha impuesto en partidos de oposición a presidentes afines al gobierno, la diferencia es que esta intervención no ha sido en una escala de poder tan grande.

Lo que verdaderamente se está planteando es una transición administrativa empleando las armas que tiene el poder. Ofrecen la transición política para más tarde, tendrá que esperar; y para esto hay quienes se prestan deseosos con tal de disfrutar de algo más que de la esencia del poder, que es lo único que les han dejado saborear.

La solución de la transición llevada por un tercero tiene un gran problema, necesita legitimidad y no la tiene; de un acto injusto solo nace un poder arbitrario. Estas ideas calenturientas provienen de unos personajes caprichosos que nunca obtendrán el poder por medios lícitos, quieren vender su alma al diablo para pasar a la historia, sin afectos y sin pasiones. Tendrá que escupir la hostia.

Estamos de acuerdo en que necesitamos la reconciliación entre los venezolanos, pero dejen de buscar hombres providenciales que resuelvan nuestros problemas. Esto se resolverá el día de las elecciones, cuando el país se pronuncie sobre lo que quiere, mantenernos en la opresión socialista o mirar de frente a la libertad.

 

@rangelrachadell