• Caracas (Venezuela)

Jesús Rangel Rachadell

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Diosdado a Pdvsa

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La designación del presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, como el jefe supremo de la Comisión Presidencial que se encargará de industrializar el gas es una gran responsabilidad. El nuevo jefe supremo tiene trabajo por delante, tiene que averiguar qué es lo que está pasando con el gas, tiene que investigar porqué los proyectos no funcionan, deberá tomar un curso intensivo del funcionamiento de la industria del gas.

Diosdado es un diputado en ejercicio de la presidencia de la Asamblea Nacional que también va a tener funciones en el poder ejecutivo, lo cual es muy sospechoso.

Esta no es la primera vez que designan a un Diputado para una Comisión Presidencial, ya pasó con Freddy Bernal cuando lo designaron presidente de la Comisión Presidencial para la Transformación del Sistema Policial. Y como dijo Freddy: “En seis meses no se transforma el sistema policial”; tampoco en seis meses se transformará la industria del gas; esto me hace pensar que a Diosdado le quedan muchos meses en la industria petrolera.

Freddy salió de la Asamblea Nacional mediante un permiso de ausencia solicitado por el mismo en la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del 28 de octubre de 2014, en Maracaibo, para encargarse de la Comisión Presidencial para la Reforma Policial. ¿Cuándo pedirá Diosdado su permiso de ausencia para dedicarse a la jefatura suprema del gas?

Lo extraño es que nombran a Diosdado Jefe Supremo de un nivel jerárquico que está a tres o cuatro pasos de distancia de la máxima autoridad de Pdvsa. El gas es solo una de las varias actividades de ese sector, y cualquier empleado medio de la petrolera le dirá que en el organigrama de la industria petrolera ser el jefe supremo del gas es como ser el jefe supremo de un regimiento, ni siquiera una brigada, compañía o un batallón, y mucho menos ser el comandante general de la industria.

Al nuevo jefe supremo del gas le han creado un puesto en la industria petrolera para que vaya aprendiendo cómo se maneja el petróleo, para que se vaya enterando y ejerciendo el verdadero cargo que le espera.

El diputado Cabello está preparando su salida de la Asamblea Nacional, ya que él y el PSUV saben que no vana tener la mayoría en la Asamblea Nacional, y el presidente saliente no tiene la posibilidad de influenciar en la nueva Asamblea, será un diputado más de un partido, que si bien será la primera minoría, no tendrá capacidad de intervenir en las políticas nacionales.

Me imagino al nuevo presidente de la Asamblea Nacional el diputado Henry Ramos Allup, con su timbre de voz característico, diciéndole al diputado cabello: Diputado, absténgase de utilizar imprecaciones, palabras injuriosas o soeces; deje de decir boludeces. Diputado, se le acabó el tiempo. Diputado, su discurso no viene al caso, el comandante intergaláctico ya se murió y su revolución es un fracaso que tiene al pueblo pasando hambre. Diputado, deje de estar hablando de golpe suave, golpe por etapas, golpe poco a poco. Lo que tampoco me imagino es al diputado Cabello diciendo: Presidente, no me quite la palabra, yo sé que me estoy pasando. Presidente, no me aplique el alicate, no se ponga bravo. Presidente, no he terminado. Presidente, por favor permítame terminar, no me suene la campana, yo no soy subalterno suyo.

Así que el diputado Cabello tiene que estar preparando su transición, su salida de la Asamblea Nacional; no le debe interesar para nada estar en un poder donde él no pueda ejercer su absoluta capacidad de destrucción como lo ha venido haciendo hasta ahora. El tendrá que buscar otra salida, pero ¿a dónde se podría ir? En el poder ejecutivo hay pocos cargos equivalentes en poder real al que tenía, un cargo que sea realmente interesante; por ejemplo: ser el Vicepresidente de la República no tiene o no genera ningún interés, es un lleva y trae papeles, y ya lo ejerció; solo sirve si ocurre algo parecido al año 2002, y es muy difícil que la historia se repita. Al cargo de vicepresidente en Venezuela le pasa igual que el vicepresidente Estados Unidos, es un jarrón chino que nadie sabe dónde colocar. El segundo puesto del poder ejecutivo con verdadero poder es la presidencia de Petróleos de Venezuela, sólo ese cargo le permitiría a Cabello tener un nivel de influencia semejante al que tenía como máximo representante de uno de los poderes del Estado.

Al presidente Maduro se le percibe una debilidad en el mundo militar que solo es compensada por el apoyo que le da Diosdado, y este no se puede dar el lujo que lo perciban en un papel de segundón; no se puede dar el lujo de dar la impresión de que los militares están perdiendo fuerza, que no tiene el verdadero control de lo que está pasando en nuestro país; sólo la presidencia de Pdvsa enviaría el mensaje de que los militares realmente están mandando, que los militares tienen mucho que perder si a Diosdado lo dejan al margen.

La designación de Diosdado como jefe supremo del gas sólo puede entenderse como el preámbulo de lo que está por venir, tiene que estar íntimamente relacionado con la pérdida del ejercicio del poder directo; la oposición va a ganar y las ratas están abandonando el barco.

@rangelrachadell