• Caracas (Venezuela)

Jesús Puerta
A tres manos*

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La inusual y extraordinaria amenaza

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Obama ha dicho, literalmente que la situación en Venezuela “constitutes an unusual and extraordinary threat to the national security and foreign policy of the United States, and I hereby declare a national emergency to deal with that threat”. Dicho en criollo: “Constituyen una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política externa de los Estados Unidos y por ello yo (como presidente de los Estados Unidos) declaro una emergencia nacional para tratar con esta amenaza”.

De verdad que es para sorprenderse. Cuesta creerlo y entenderlo por la evidente desproporción, exageración y falsedad de las categorías empleadas por Barak Obama, el presidente de Estados Unidos, quien ha declarado un estado de emergencia nacional en su país para atender la amenaza que constituye Venezuela para la seguridad nacional norteamericana. O sea, que Venezuela es como Al Qaeda para las principales ciudades estadounidenses. Que la detención de Ledezma (o la de López, o la de los guarimberos, o la de unos oficiales de la Aviación por su presunta implicación en una conspiración) constituye, para él, un equivalente de una batería de misiles nucleares apuntando a Washington, Miami y demás poblaciones estadounidenses o una invasión de las fuerzas venezolanos a territorio norteamericano.

Cuando la terrible y destructiva invasión a Irak y Afganistán, por lo menos hubo un hecho de las proporciones del atentado terroristas de las Torres Gemelas que justificara, así fuera mentira, la desastrosa intervención. Entonces, recordarán ustedes, amables lectores, el gobierno norteamericano inventó que Saddam Hussein, otrora aliado de Estados Unidos, producía armas de destrucción masiva, y que en Afganistán se estaban tramando nuevas acciones terroristas. Todo ello, ya lo sabemos, fueron los justificativos inventados para la intervención directa de las fuerzas militares norteamericanas y de sus aliados en esos sufridos países del Medio Oriente. Ahora, nada de esto ha pasado. En todo caso, la evidencia de la ineptitud de la oposición venezolana y la eficacia de nuestro servicios de inteligencia para develar una conspiración militar.

La reacción de algunos venezolanos (es un decir) a esta declaración de Obama, es pasmosa. Algunos de ellos recurren a la mamadera de gallo, a la trivialización de algo demasiado serio y grave. Dicen que, como no tienen bienes ni son funcionarios del gobierno, las medidas y el “estado de emergencia” norteamericano, no les afecta. Otros, como un dirigente adeco, dice que esa es una ley para ellos, y ya. ¿No leyeron eso de la “emergencia nacional” norteamericana? ¿Creen de verdad que si el gobierno venezolano mete presos a unos conspiradores o a unos tipos que trancan las calles, eso constituye una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos? Pero además ¿consideran apropiado, justo, adecuado, que Estados Unidos se declare en emergencia nacional (lo cual puede incluir movilización de tropas hacia acá) para enfrentar la supuesta amenaza que para Obama significa nuestro gobierno? ¿No saben que declararse en emergencia nacional es dar piso legal allá para una escalada de intervenciones, cada vez más duras, llegando a las militares, contra nuestro país? Cuando caigan las bombas sobre nuestras ciudades, ¿se van a morir de risa? ¿Ah, Panchito?

Es evidente que no quieren ver la gravedad de la amenaza norteamericana. Y si la ven, no quieren que se vea, porque la acompañan, aprueban y se ilusionan con que una intervención norteamericana al fin aniquile a Maduro, al gobierno, al chavismo. Reconocen tácitamente que la oposición es completamente incapaz, que no ha podido ni podrá con el chavismo, ni con golpe de Estado, ni con sabotaje petrolero, ni con referéndum, ni por las elecciones, ni mediante guarimbas, ni con conspiración militar. Ante la impotencia de una oposición fragmentada, sin liderazgo ni proyecto que vaya más allá que entregarle la economía venezolana al FMI y al BM y aniquilar al chavismo mediante un Pinochet, solo les queda aplaudir la intervención directa de Estados Unidos con el cuento de que Maduro es una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos.

Esto es, indudablemente, inusual y extraordinario. Aunque no tanto. De traidores está llena la historia. 

Alex Fergusson A Tres manos