• Caracas (Venezuela)

Jesús Ollarves Irazábal

Al instante

No al sistema multivariable, sí a una educación de calidad

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El derecho a la educación es un derecho humano. No respetarlo implica impedir el disfrute de otros derechos, ya que la ignorancia, consecuencia de una educación que no se ha podido desarrollar plenamente, priva a la persona de su dignidad.

La educación promueve el ejercicio de los derechos económicos, sociales y culturales, pues una persona educada tiene más oportunidades de encontrar un  trabajo y de procurarse su derecho a la salud, a la vivienda y a la alimentación. Una persona educada es más capaz de utilizar los medios que le permitan acceder por su cuenta a esos bienes fundamentales.

Este derecho no puede ser promovido por el Estado de forma demagógica. Toda persona tiene derecho de recibir una educación de calidad. No se trata de una formalidad, porque, de ser así, estaríamos frente a la más perversa de las estafas gubernamentales.

En un reportaje elaborado por Ysayen Herrera, publicado en este diario el día 01/06/2015, y a cuyo texto puede accederse a través del link:http://www.el-nacional.com/sociedad/nivel-bachilleratodesertan-universitarios_0_637136445.html se señala: “Especialistas advierten que el bajo índice académico y la exoneración de materias por falta de profesores limita la prosecución de estudios” y que “por bajo nivel del bachillerato desertan entre 40% y 60% de los universitarios”.

Como una prueba más de la improvisación y la irresponsabilidad del gobierno en materia educativa, la Oficina de Planificación del Sector Universitario anunció la aprobación de un nuevo sistema multivariable de cuatro ítems que desplazará al anterior que otorgaba 97,5% del total del índice calculado a las calificaciones académicas obtenidas con las notas de primero a cuarto año del ciclo diversificado.

Las cuatro variables de la nueva fórmula presentadas por el ministro del poder popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, Manuel Fernández, distribuyen el 100% del índice, mediante el cual se asigna 40% del total de cupos de las instituciones académicas autónomas, experimentales y públicas del país, de la siguiente manera: 1) 50% corresponde a las notas de primero a cuarto año del ciclo diversificado; 2) 30% a la condición socioeconómica del estudiante; 3) 15% a la  vinculación al territorio y 4) 5% a la participación en actividades extracátedra.

Los resultados son un desastre. La asignación de los cupos universitarios no está relacionada con las capacidades, vocaciones y aptitudes de los estudiantes, ni de acuerdo con la Constitución y los instrumentos internacionales en materia de derechos humanos. Tal como lo indica el artículo 103 de la carta magna: “…Toda persona tiene derecho a una educación integral, de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades, sin más limitaciones que las derivadas de sus aptitudes, vocación y aspiraciones…”.

De acuerdo con el sistema multivariable la excelencia académica está subordinada a variables no académicas, como la pertenencia a un determinado estrato social. Por ejemplo, un estudiante con promedio en bachillerato 20 puntos pero perteneciente al estrato social A tiene un índice para ingresar de 76 puntos, mientras que uno de promedio de 11 puntos, pero en el estrato social E, posee el mismo índice solo por tener pocos recursos económicos.

No debe olvidar el ministro Manuel Fernández que el derecho de toda persona de recibir una educación de calidad implica la satisfacción de las necesidades básicas de aprendizaje, y no el aprovechamiento de la falta de conocimiento y la ignorancia de las personas, o la utilización fraudulenta de la ilusión de aprender.

Para evitar el uso demagógico de las políticas educativas, en la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos celebrada en Jomtien, Tailandia, en marzo de 1990, se aprobó la Declaración Mundial sobre Educación para Todos y el  Marco de Acción para Satisfacer las Necesidades Básicas de Aprendizaje. Se trata de una guía útil para los gobiernos, las organizaciones internacionales, los educadores y los profesionales del desarrollo que establece estándares favorables para elaborar y poner en práctica políticas y estrategias destinadas a perfeccionar los servicios de educación básica.

Como criterios básicos y orientadores, este instrumento señala las herramientas esenciales para el aprendizaje (como la lectura y la escritura, la expresión oral, el cálculo, la solución de problemas) como los contenidos básicos del aprendizaje (conocimientos teóricos y prácticos, valores y actitudes) necesarios para que los seres humanos puedan sobrevivir, desarrollar plenamente sus capacidades, vivir y trabajar con dignidad, participar plenamente en el desarrollo, mejorar la calidad de su vida, tomar decisiones fundamentadas y continuar aprendiendo.

El sistema multivariable es un modelo socialmente discriminatorio que devalúa el mérito académico y contraviene los estándares de calidad de la educación.

Lo que debe prevalecer en el diseño de las políticas educativas es la libertad de enseñanza que proteja a la persona contra la eventual instauración de un monopolio educativo restrictivo y excluyente. La educación proporcionada por el Estado debe ser de la misma calidad para todos los grupos de la sociedad.