• Caracas (Venezuela)

Jesús Ollarves Irazábal

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Jesús Ollarves Irazábal

Los enemigos de Vladimir Padrino

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El artículo 328 de la Constitución es claro: “La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional, de acuerdo con esta Constitución y con la ley. En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna”.

Sin embargo, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, mediante una interpretación incompleta y errada de la norma (sentencia 651, del 11 de junio de 2014), dio luz verde a los militares para participar en actos proselitistas.

“La participación de los integrantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en actos con fines políticos no constituye un menoscabo a su profesionalidad, sino un baluarte de participación democrática y protagónica que, para los efectos de la República Bolivariana de Venezuela, sin discriminación alguna, representa el derecho que tiene todo ciudadano, en el cual un miembro militar en situación de actividad no está excluido de ello por concentrar su ciudadanía, de participar libremente en los asuntos políticos y en la formación, ejecución y control de la gestión pública –siguiendo lo consagrado en el artículo 62 de la Constitución de la República de Venezuela–, así como también, el ejercicio de este derecho se erige como un acto progresivo de consolidación de la unión cívico-militar, máxime cuando su participación se encuentra debidamente autorizada por la superioridad orgánica de la institución que de ellos se apresta”, indica el nuevo desaguisado del TSJ.

Pero sí, el acto de conmemoración del 203 aniversario de la firma del Acta de Independencia que se llevó a cabo el 5 de julio en la Asamblea Nacional fue un acto proselitista y la participación de los militares fue deliberada y desafiante. El general en jefe Vladimir Padrino López, jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, fue el orador de orden.

Padrino López comenzó por advertir que era raro conseguir a un militar en los predios de la política. “Pero las relaciones y los procesos humanos van transformando los resultados y las realidades a través de los tiempos”, dijo para tratar de justificar su presencia en la casa donde se hacen las leyes y el tono proselitista de su discurso.

Aseguramos que la interpretación del artículo 328 de la carta magna que hizo la Sala Constitucional es incompleta porque trata de esconder el desempeño político-partidista de unas autoridades castrenses que se autoproclaman chavistas. ¿Quién duda que el chavismo viene de Hugo Chávez, fundador y hasta su muerte presidente del Partido Socialista Unido de Venezuela?, ¿quién duda que el PSUV es un partido, una parcialidad política? Pero, torpemente, el máximo tribunal intenta diferenciar “acto con fines políticos” de acto proselitista.

Afirmamos que la Sala Constitucional se equivocó porque no podía dejar de lado el espíritu del constituyente y el significado llano de las palabras. Podía ser útil revisar el Diario de Debates de la Asamblea Nacional Constituyente; bastaba con consultar el Diccionario de la Real Academia Española. “Proselitismo: celo de ganar prosélitos”. ¿Prosélitos? Quizás era necesaria una segunda consulta. “Prosélitos: partidario que se gana para una facción, parcialidad o doctrina”. El segundo significado habla por sí solo; mejor dicho, grita para desmentir el fallo del TSJ.

“Como venezolano, como soldado bolivariano, ratifico el llamado de nuestro comandante supremo y eterno, la lealtad al proyecto bolivariano, la unidad de las fuerzas revolucionarias y todo el apoyo al presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela”, exclamó Padrino López y los asistentes al hemiciclo del Palacio Federal Legislativo lo aplaudían y gritaban consignas: “¡Chávez vive, la lucha sigue!”.

Pero lo más grave, a nuestro modo de ver, es el uso de la palabra enemigos. Primero, al citar a don José de Sata y Bussy, a quien identificó como un sargento de artillería firmante del Acta de Independencia: “Dichoso el Estado militar si sus armas se enmohecen en medio de una profunda e inalterable paz, dichoso él si jamás necesita la patria de su funesto ministerio, pero si el destino lo ordena de otra suerte, si los enemigos exteriores o interiores se oponen a tus santos designios, él protesta ser el apoyo de la libertad, el terror de la ambición y el destructor de la tiranía”.

Una clara amenaza de parte de Padrino López, que luego complementó con una frase que se supone de su propia cosecha: “Cuando la conciencia revolucionaria es frágil, cuando los intereses individualistas se imponen, cuando el Estado se debilita, cuando los antivalores penetran las bases, nuestras bases de la juventud, surgen hombres y mujeres que vacilan, las opiniones se dividen, las pasiones las agitan y los enemigos los animan para triunfar. Tengámoslo presente”.

¿Quiénes son los enemigos de Padrino López? ¿Los exministros y hasta hace poco incondicionales chavistas Jorge Giordani y Héctor Navarro, que osaron cuestionar el liderazgo del presidente Nicolás Maduro? ¿El debilitamiento del Estado tiene que ver con la posibilidad (o riesgo para el chavismo autoritario) de que alguno de los órganos del poder público le ponga freno a los desafueros del Ejecutivo, lo cual incluye los excesos militares en la represión de la protesta ciudadana? ¿Los jóvenes que mediante una educación de calidad se pueden convertir en escuálidos (Héctor Rodríguez dixit)? ¿Las bases chavistas que consideran que el llamado gobierno de calle es puro teatro, como dijera La Lupe, o un show televisivo, como lo expresó un dirigente chavista de Catia? ¿Los ciudadanos hartos de hacer cola para conseguir papel toilette? ¿Acaso los promotores de la protesta ciudadana? ¿A quiénes se refiere, general?

Lo que debemos tener presente, general, es su amenaza. Pero también que, a pesar de la genuflexión del TSJ, la Constitución impone la sujeción de la institución militar al poder civil. General, lo que usted debe tener presente es que usted está al servicio de todos los ciudadanos y no de una parcialidad política.