• Caracas (Venezuela)

Jesús Ollarves Irazábal

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Golpe a la soberanía popular

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El 26 de octubre de 2015, ante las autoridades del CNE, el presidente Nicolás 

Maduro, conjuntamente con el Gran Polo Patriótico, firmó un acuerdo en el cual se comprometía a respetar los resultados del 6 de diciembre: “Mi firma no es una firma protocolar, no es una firma dada como parte de una campaña, no, es un compromiso de respetar y hacer respetar la voluntad popular en las elecciones del domingo 6 de diciembre de 2015. Quien gane ganó y quien pierda perdió, punto. Por un voto de más o por un voto de menos y listo. Donde nosotros ganemos, las fuerzas revolucionarias, ahí estarán nuestros diputados y diputadas cumpliendo sus misiones, y donde no nos favorezca el voto popular seremos los primeros en salir a decir amén, decide el pueblo”.

 

También dijo en una declaración destemplada dada el 22 de junio de 2015 que, por puro sentido común es antidemocrática, que “si la derecha tomara la Asamblea Nacional, sucederían cosas muy graves. En este país se desataría un proceso de confrontación de calle y yo seré el primero en lanzarme a la calle junto al pueblo para defender la revolución. El 27 de febrero quedaría corto, pequeño, sería un niño de pecho, porque el pueblo no se va a dejar quitar las misiones, las pensiones, la revolución (…) si sucediera el supuesto negado caso de que la Asamblea Nacional cayera en manos de la MUD, ¿qué creen que pasaría? un caos, nuestro pueblo va a salir a la calle”.

Después de la contundente derrota del oficialismo en los comicios parlamentarios celebrados el pasado 6 de diciembre, quedó develado que la firma de Maduro y su compromiso ante en CNE y el pueblo de Venezuela fue una farsa, y en vez de respetar los resultados electorales, se puso en marcha aquella amenaza de sacar al pueblo a la calle.

En esta oportunidad se trata de la utilización del “Parlamento Comunal Nacional”, una figura que no está prevista en la Constitución, y con la cual se pretende solapar y desconocer al Poder Legislativo. Lo más pernicioso es que los integrantes de este inexistente organismo, es que obedece a una parcialidad política y no fueron elegidos por el pueblo a través de una elección directa, universal y secreta.

El oficialismo no parece entender que los venezolanos tenemos derecho a la democracia y el gobierno tiene la obligación de promoverla y defenderla.

Tampoco entiende que el respeto a la voluntad soberana es la única garantía de la estabilidad y la paz en el país.

El Parlamento Comunal Nacional es un invento autoritario y antidemocrático, que viola el principio de legalidad. Por más esfuerzos que hagamos no encontramos asidero legal alguno, simplemente porque no existe. Además, por más que los voceros oficialistas –de forma maniquea– defiendan esta forma de participación popular, el concepto de democracia representativa no estará reflejado con las actuaciones del Parlamento Comunal Nacional, porque nadie eligió a sus miembros. La democracia representativa se asienta sobre el principio de que es el pueblo el titular de la soberanía política y que, en ejercicio de esta soberanía, elige a sus representantes para que ejerzan el poder político, y estos representantes son elegidos por los ciudadanos para aplicar medidas políticas determinadas.

El oficialismo se quitó la mascará. Su actitud autoritaria deja claro el desconocimiento de la voluntad popular, con  lo cual viola la Constitución y la carta de la OEA que declara en su preámbulo que la democracia participativa “es condición indispensable para la estabilidad, paz y el desarrollo de la región”.

La lucha por la reivindicación de la democracia en Venezuela no aguarda. Esperamos que el compromiso asumido por el coordinador general de la Misión de Acompañamiento Electoral de la Unión de Naciones Suramericanas

(Unasur), José Exeni, en el contexto de los comicios parlamentarios, no sea una farsa, como la firma de Maduro, y haga vivan sus palabras: “Vamos a alentar y a insistir en estos dos principios democráticos, sobre los cuales hemos estado insistiendo: Primero, exhortar que la elección del día domingo sea una elección pacífica, tranquila, ordenada, y que se haga sin violencia, y el segundo, fundamental en democracia, es que independientemente de que se declare o se firme compromisos o documentos, tenemos todos que asumir que los resultados deben ser respetados”.

@jesusollarves