• Caracas (Venezuela)

Jesús Durán Zorrilla

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Jesús Durán Zorrilla

Un trabajo difícil

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El deterioro del sector empresarial en Venezuela, ha generado una severa situación de escasez que nos ha afectado a todos. Los comunicadores que con frecuencia podemos ver en el canal del Estado se han propuesto desesperadamente a atacar a las empresas privadas, especialmente a aquellas vinculadas a los alimentos, salud y productos de primera necesidad. En los últimos meses dichos personajes no han hecho otra cosa que dedicarse a convencer a la población de que en Venezuela existe una guerra económica y que nada de lo que está ocurriendo es responsabilidad del gobierno, convirtiendo a este último en víctima de una “conspiración”. La actitud de esos comunicadores evidencia una clara desesperación porque saben que ya el pueblo no favorece a la revolución como en el pasado, y la tendencia a que eso vaya incrementándose no hay quien la detenga. En este sentido, y en lo que se refiere a la actividad empresarial, en el país es bien sabida todas las limitaciones que existen para la adquisición de divisas destinadas a la importación de materias primas y productos terminados o semi-terminados, lo que inevitablemente genera una falta de producción de bienes. De igual modo ocurre con los alimentos que se han dejado de producir en el país consecuencia de las expropiaciones de tierras que fueron en algún  momento utilizadas para la ganadería y la agricultura.

Los comunicadores pro gobierno saben muy bien que muchos de sus dirigentes políticos tienen su futuro y el de sus familias asegurado, en cambio el de ellos es incierto y se ven en la obligación de proteger con urgencia a quienes les han dado el trabajo de defensores a sueldo de este desastre que estamos viviendo.

El tiempo se les está acabando, y han jugado un papel importante para la permanencia en el poder de los dos últimos presidentes que ha tenido nuestra maltratada Venezuela. Cada vez resulta más difícil justificar la situación del país y salvar la reputación de este gobierno. No es posible tapar el sol con un dedo, ya que la crisis ha llegado de una u otra manera a todos los hogares venezolanos, y cuando hay una contradicción entre lo que se comunica y lo que se vive, no hay nada que hacer, los hechos se imponen.