• Caracas (Venezuela)

Jesús Durán Zorrilla

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¿Qué es el paramilitarismo colombiano?

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Una de las principales motivaciones que me llevó a escribir el presente artículo fue, principalmente, la fuerte campaña de engaño a la población venezolana en cuanto a lo que significa el paramilitarismo colombiano, y la manera irresponsable y ligera con la cual el gobierno venezolano acusa indiscriminadamente a los habitantes de nuestro país, sean o no venezolanos, de ser parte de ellos. Lo que resulta una muestra más de los niveles de perversión, vocación persecutoria y antidemocrática del régimen venezolano.

Pero, con el ánimo de aportar mi grano de arena en contra de la campaña salvaje de desinformación y engaño a un importante sector de la población venezolana, pasaré a explicar qué es realmente el paramilitarismo colombiano.

Comenzaremos por determinar ¿quiénes son los paramilitares? Específicamente trata de organizaciones civiles armadas, usualmente uniformadas, disciplinadas y estructuradas como ejércitos sin que estén sometidos al poder del Estado. Es decir, actúan de manera independiente sin ser soldados u oficiales reconocidos por dicho poder. No están sometidos a las leyes del país donde se encuentran, ni a las normas internacionales, salvo que sean reconocidos por ese mismo Estado como grupo beligerante, lo que los convertiría en sujetos de derecho de acuerdo con los protocolos adicionales del Acuerdo de Ginebra de 1949.

En el caso particular de Colombia, a pesar de que tanto las FARC, el ELN, el EPL, el M-19 y las AUC, entre otros, en el sentido más fiel del término, todos son grupos paramilitares, pero en dicho país solamente se le otorga dicha denominación a grupos con las características de las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia) que luego mencionaremos. A los demás grupos se les califican como: guerrilleros, quienes son marxistas-leninistas, “bolivarianos”, seguidores de la Revolución cubana, avocados a la toma del poder a través de las armas y cuya fuente principal de financiamiento son el narcotráfico, la extorsión y el secuestro.

Las AUC nacen del deseo de venganza de los hermanos Fidel y Carlos Castaño, ante la impunidad existente frente a los tribunales y cuerpos de seguridad estatales colombianos. Los hermanos Castaño fueron hijos de un respetable ganadero a quien secuestró y mató la guerrilla luego de incasables negociaciones, repetidos pagos de rescate y previos pagos de “vacunas” antes del secuestro y asesinato. La promesa de regresar al padre de los Castaño nunca se cumplió, lo que dio inicio a la búsqueda de la venganza por propia mano y hallar a los implicados a cualquier precio. Sin embargo, la extorsión y el secuestro habían sido frecuentes para los empresarios y ganaderos de la comunidad, lo que se convirtió en “caldo de cultivo” para la creación de las autodefensas, con un fuerte financiamiento y cooperación de civiles, algunos policías y militares patriotas; y desde luego, con la mirada complaciente de algunos miembros de la cúpula del gobierno colombiano, ya que resultaban un invaluable apoyo contra la guerrilla y no se encontraban sometidos a la obligación del respeto de los derechos humanos y convenciones internacionales a las que sí está obligado un ejército regular perteneciente a un país que las ha suscrito, como es el caso del Ejército colombiano.

Los grupos paramilitares, a diferencia de la guerrilla colombiana, no tienen interés en sustituir al gobierno, todo lo contrario, persiguen preservar las estructuras democráticas y combatir a la guerrilla para la protección de la ciudadanía. Decía el comandante Carlos Castaño sobre la guerrilla: “Donde haya una sociedad medio estable económicamente, con empleo, ellos ahí no son nadie, no tienen espacio para la revolución. Pero si la gente está sin un solo líder, sin fuentes de empleo y sin recursos, ellos entran. Al principio saben manejar recursos y logran poner a la gente a trabajar. Pero pasan los días y se ve que no tienen ni idea de lo que es enriquecer una región”. (¿Acaso no será por esto que el gobierno venezolano procura empobrecernos cada día más como estrategia de dominio?). Continúa la opinión de Castaño sobre el paramilitarismo, afirmando: “Poco a poco he ido creando un nuevo concepto universal. Un ejército ilegal que en pleno año 2001 no es paramilitar, ni paragobiernos. Que defiende el sistema y el Estado con armas que le quita a la autoridad porque lo reemplaza en varias zonas, pero no lo enfrenta. Pide justicia y está a su vez al margen de la ley”. Bajo este concepto de defensa del “sistema y el Estado” las AUC planificaron la desaparición física de Carlos Pizarro, comandante del grupo guerrillero M-19, quien era candidato a la Presidencia de la República de Colombia y quien se encontraba asociado a Pablo Escobar Gaviria.

Entre otros sucesos en los que se ha visto involucrado el paramilitarismo colombiano ha sido en la dirección del grupo los “PEPES” (Perseguidos por Pablo Escobar); expresando el comandante Castaño que: “…El 2 de diciembre de 1993, Pablo Escobar estaba muerto gracias a los PEPES y su unión con el Estado (…). Fue gracias a la guerra irregular que le desatamos los PEPES con el Bloque de Búsqueda, en un operativo exclusivo de la Policía, sin ninguna intervención nuestra, se le pudo haber dado de baja (asesinado) (…). Fuimos tolerados por la Fiscalía, la Policía, el Ejército, el DAS y la Procuraduría, y el propio presidente César Gaviria Trujillo…”.

Dicho lo anterior, el día 26 del mes de agosto del presente año, viendo los noticieros me sorprendió cómo el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, declaraba de manera muy ligera, en rueda de prensa, que de nuestro lado de la frontera recientemente hubo un campamento paramilitar conformado por 1.000 personas y que fueron trasladados a Colombia, siendo ellos responsables del problema de desabastecimiento nacional, y por lo tanto resultaba pertinente la decisión presidencial del cierre de la frontera, acto que me pareció cruel con el fin de silenciar las implicaciones que tienen los cuerpos de seguridad del Estado venezolano y los mismos funcionarios del gobierno en el negocio del contrabando, endosándole la responsabilidad a los habitantes de la zona y calificándolos de paramilitares.

Antes de continuar, le pregunto a usted amigo lector: ¿luego de haberse cerrado la frontera y haber expulsado a esas personas se acabó el problema de desabastecimiento en el país? Como siempre, la responsabilidad de todos los males de Venezuela recae en otros y no en el propio gobierno que hasta tiene el descaro de victimizarse después de generar el clima de conflictividad total.

Atrás quedan muchísimas historias sobre el paramilitarismo colombiano, y deberíamos tomarnos el tiempo para buscar la verdadera versión de los hechos. De lo anterior inferimos a qué se debe tanta idolatría del gobierno venezolano hacia la guerrilla colombiana, y la aberración hacia el paramilitarismo: por cuanto ha combatido el narcotráfico, la extorsión y el secuestro y la corrupción institucional, hasta llegar a aquellos límites donde no puede llegar el mismo Estado colombiano.

La plaza inaugurada con el nombre y el busto de Manuel Marulanda Vélez, alias “Tirofijo”, por el ex alcalde de Caracas Freddy Bernal y el representante de la Asamblea Nacional Fernando Soto Rojas, ligadas a las declaraciones del ex presidente Chávez, avalan el apoyo del gobierno a la guerrilla colombiana.

La mística de las AUC ha sido que: “…Los Estados (no los gobiernos) hay que defenderlos con la Constitución y por fuera de la Constitución”. ¿Acaso nosotros (militares y civiles) lo estamos haciendo?

 

jesusduranzorrillaprensa@gmail.com

@duranzorrilla