• Caracas (Venezuela)

Jesús Durán Zorrilla

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Valores

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El artículo que tenía previsto escribir en esta oportunidad, lo dejé guardado para otra ocasión, ¿a qué se debió este cambio?, El día de hoy, mientras hacía unas diligencias en el centro de Caracas, pude presenciar como un padre le hablaba a su hijo. La manera de dirigirse me dejó muy impresionado, con una jerga difícil de entender, como se dice en la calle: "lo malandreaba", a un niño que no excedía de los 7 años de edad. Me preocupó el tipo de educación que estaba recibiendo ese niño y su formación como adulto y qué tipo de venezolano se está formando. Este niño escuchaba a su padre con la mayor normalidad, es decir, que ya estaba habituado a esta manera de comunicarse y actuar.

No ha sido la primera vez que presenciaba algo así en la calle, lo que me hace reflexionar en lo que ocurrirá en el futuro de nuestro país si estos modelos de conducta se siguen afianzando convirtiéndose en una gran masa social. Si queremos generar cambios sociales positivos en el país, debemos contribuir en la medida de nuestra posibilidades, y lo más elemental es la buena crianza, fomentando el respeto, la tolerancia, entre otros. Dichos cambios no los hará un gobernante, los cambios comienzan por casa, en la educación de los padres a sus hijos. Hay que retomar los valores, y sustituir la depredación por la convivencia, cuando logremos subir el nivel educativo del pueblo, y no me refiero necesariamente en lo académico, sino la buena educación de hogar, entonces dejaremos de elegir líderes negativos para elegir verdaderos gobernantes que sean referencias morales para nosotros. Un pueblo virtuoso siempre elegirá a un gobernante virtuoso, y se ahorrará muchos problemas consecuencia de las malas decisiones. En la actualidad, los valores han sido desplazados por el salvajismo del "primero yo y después tú", el egoísmo sobre la convivencia y la intolerancia, parece ser que como sociedad hemos sido conducidos a la involución. Es necesario retomar la búsqueda de la conexión con la práctica de nuestra religiosidad, allí donde están establecidos las reglas de conducta más elementales pero que hacían la diferencia, en la construcción de una sociedad mas estable y consciente. En nuestro país existe una indigestión de leyes que son irrespetadas por los mismos que las elaboran, aquí tenemos leyes para todo, pero es demasiado pedir para un ciudadano que ni siquiera es capaz de cumplir con normas básicas de convivencia.