• Caracas (Venezuela)

Jesús Durán Zorrilla

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Retazos de historia: el nacimiento del Estado de Israel

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Indagar sobre la consecución de sucesos que dieron origen al establecimiento formal del Estado moderno de Israel previo a la decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 29 de noviembre de 1947 hasta nuestros días, es digno de la publicación de un texto bibliográfico, tal como así algunos respetados autores lo han logrado.

De la gestación al nacimiento:

Contrariamente a la creencia común, el pueblo judío ha habitado y realizado movimientos migratorios hacia y desde la tierra de Israel desde tiempos inmemoriales. Los derechos del pueblo de Israel sobre su territorio, al menos para mí, están consagrados en el documento de propiedad más antiguo, difundido y reconocido de toda la humanidad, este es el Antiguo Testamento, lo que para otros puede ser la Biblia. Este breve señalamiento lo hago consecuencia del último e infame pronunciamiento que hizo la Unesco refiriéndose a la negación del vínculo del pueblo judío con el monte del templo en Jerusalén. Sin embargo, el objeto de la presente entrega se basa estrictamente en comentar algunas generalidades sobre el moderno Estado de Israel.

Como mencioné, los movimientos migratorios del pueblo judío en su tierra han sido frecuentes a raíz de las diversas ocupaciones militares que han arrasado esas tierras. Ahora bien, trasladándonos a los nuevos procesos de recolonización, a partir de 1882, muchas familias provenientes del este de Rusia comienzan el retorno a la tierra llamada por la comunidad internacional como Palestina, en efecto, años después, Tel Aviv, hoy capital política-administrativa de Israel, fue fundada en 1909, sobre la “colina de la primavera” poblándose a un ritmo de 40.000 judíos en 10 años, hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial.

Años posteriores al haber ocurrido “los progromos” (expropiaciones y persecuciones a las comunidades judías de Rusia) a partir de 1880, Theodor Herzl, encabezando el Primer Congreso Sionista en Basilea (29 de agosto de 1897), declara la necesidad del establecimiento de un territorio reconocido por la comunidad internacional para el pueblo judío.

El gobierno ruso hace la declaración oficial sobre la pertinencia del establecimiento de la comunidad judía en la llamada Palestina, decisión que gozó del apoyo de Alemania, Austria e Italia, y muy especialmente, el gobierno británico, con el desacuerdo del papa Pío X. En este sentido, también fue ofrecido otro territorio controlado por el imperio británico, como lo fue el de Uganda, sin embargo, la propuesta no decidida definitivamente durante el VI Congreso Sionista (1903) fue aplazada la decisión hasta el VII Congreso Sionista (1905) donde fue rechazada de manera definitiva la propuesta de crear el nuevo Estado en el territorio de Uganda.

Una vez fallecido Herzl en 1904, asumieron el liderazgo político del movimiento: Chaim Weizmann en Inglaterra, y en Estados Unidos, Luis Brandus y Nahum Sokolov, cuyos esfuerzos rindieron como fruto la Declaración de Balfour en 1917, donde expresaron los británicos: “El gobierno de su majestad ve favorable el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío” favoreciendo de ese modo el rey de Inglaterra ceder parte del territorio palestino, controlado desde muchos años por Gran Bretaña, decisión que gozó del apoyo de Estados Unidos y Roma.

Las reacciones de las comunidades árabes no se hicieron esperar, rechazando la idea de vivir en un Estado judío, desatando la violencia contra las comunidades que no cesaban de llegar a poblar el territorio; huelgas y disturbios hacen ceder a Inglaterra ante los árabes, publicándose el Libro Blanco en fecha 17 de mayo de 1939, donde Neville Chamberlain regulariza la migración durante un período de 5 años a una cuota de 15.000 judíos por año, y como segundo punto afirma que no es la intención de Inglaterra convertir la totalidad del territorio británico de Palestina en un Estado judío; publicación que tuvo por parte de Winston Churchill el repudio inmediato, declarándola como “el incumplimiento de una promesa solemne”.

En los años posteriores continuó la migración constante hacia las tierras cedidas a los judíos, decidiéndose tal día como hoy 29 de noviembre en 1947, en la Asamblea de las Naciones Unidas, la división del Mandato Británico de Palestina en dos Estados (uno árabe y otro judío), dándose inicio a la desocupación del ejército británico y proclamándose posteriormente, el 14 de mayo de 1948, la independencia absoluta del nuevo Estado de Israel.

El año siguiente, el día 14 de febrero de 1949, es celebrada la Asamblea Constituyente que se convertirá el 8 de marzo de ese mismo año en el ya formal Parlamento israelí (Knesset), siendo el primer presidente provisional del país naciente Chaim Weizmann, y David Ben Gurion como primer ministro.

 

jesusduranzorrillaprensa@gmail.com