• Caracas (Venezuela)

Javier Vivas Santana

Al instante

Cuando el poder traspasa los límites

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La ultra-política recurre al modelo bélico: la política es entonces una forma de guerra social, una relación con el enemigo, con “ellos”. La archi-política opta por el modelo médico: la sociedad es entonces un cuerpo compuesto, un organismo, y las divisiones sociales son las enfermedades de ese organismo, aquello contra lo que hay que luchar; nuestro enemigo es una intrusión cancerígena, un parásito pestilente que debe ser exterminado para recuperar la salud del cuerpo social. La para-política usa el modelo de la competición agonística que, como en una manifestación deportiva, se rige por determinadas normas aceptadas por todos.

Zizek – En defensa de la intolerancia

Es posible que Diosdado Cabello, desde el punto de vista filosófico, ontológico y epistemológico, ignore los conceptos de ultra-política, archi-política y para-política, pero que desde su concepción semántica son parte orgánica en el ejercicio de su poder.

Si alguien ha practicado la soberbia, la arrogancia y la intolerancia en todas sus posiciones políticas ha sido Diosdado Cabello. Basado en una “supuesta” fidelidad a Hugo Chávez por haber sido parte del alzamiento militar de 1992 y aquella aparición “sorpresiva” juramentándose como presidente de la República ante el fallecido Willian Lara aquel 13 de abril de 2002, pareciera que tales hechos le dieron un escudo impenetrable para criticarlo como principal responsable, junto con Nicolás Maduro, de traidores a la revolución bolivariana.

Bastaría realizar un repaso sobre la conducta y ejercicio político de Cabello para demostrar que es un individuo rechazado en el seno de las bases revolucionarias, pero con todo el poder para arrasar, cual Atila, los obstáculos que encuentre en el campo político, aunque ello implique, de ser necesario como se dice en la lucha por ese poder, “venderle el alma al diablo”.

De hecho, Cabello es probablemente el peor ejemplo que tiene un partido en la cúpula de su representación. Como gobernador de Miranda fracasó en su aspiración de ser reelegido (algo que muy pocas veces ha sucedido en los comicios regionales del país), en los que, por cierto, fue barrido por quien hoy es un vocero fundamental de la oposición. Asimismo, quien es el actual primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que llegó a tener más de 7 millones de inscritos en su máxima cumbre de aceptación popular (según Jorge Rodríguez y el propio Cabello), esos mismos inscritos lo rechazaron para que integrara la terna directiva de casi 100 representantes en tal organización política, al punto que fue Hugo Chávez, por la vía de excepción, quien lo designaría con tales privilegios de poder político.

Posteriormente, Cabello ha sido elegido diputado en dos oportunidades, amparado en el inmoral voto lista (lo único bueno que al parecer ha tenido la cuarta república), lo cual le ha permitido encabezar tales plazas del poder en diversas entidades federales, razón por la cual ha sido posible su incorporación como diputado a la Asamblea Nacional porque, de competir por la vía uninominal, llegaría detrás de la ambulancia.

Fue Chávez, quien en el término de un hecho “histórico”, dio a Cabello semejante poder que, incluso, se extiende con el nepotismo que ha ejercido con su hermano al mantener a este último como “superintendente” del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat), lo cual revela que si algo ha imperado es el nacimiento de un grupo de gánsters de la para-política que se han adueñado del país en todas sus instancias del Estado sin rendir cuentas a nadie de sus funciones y menos de sus grotescas formas de vida.

Pero si bien lo anterior todavía resulta tolerable, lo que no es tolerable, sino asqueante, pueril y servil, es ver a través de las cámaras de televisión cómo Diosdado Cabello, quien es un civil en la praxis propiamente dicha de la política, y desde su programa de televisión autodenominado con el nombre patriarcal, Con el mazo dando; mencionar por nombre y apellido a los integrantes de un grupo de generales, coroneles, tenientes coroneles, mayores y capitanes que debieron levantarse de sus asientos y realizar la debida reverencia del “pararse firme” en presencia de este teniente retirado (y ascendido posteriormente en un dubitativo acto al grado de capitán).

Ante semejante abuso o sumisión de otros por la existencia del poder: ¿por qué Cabello ni siquiera se inmutó por la acción que grupos de oficiales le hacían en su presencia, cuando él ni siquiera tiene el grado militar correspondiente para recibir tales honores? ¿O es que Cabello es el comandante de la Fuerza Armada y los venezolanos lo ignoramos? ¿O será que Cabello comienza a ejercer una práctica como “eventual” presidente de la República, en la que por cierto su primo, con el grado de general, fue uno de los que ejerció tal incongruencia sobre las reglas militares al estar “firme” frente a un subalterno?

Diosdado Cabello ha sido un factor nefasto para la política del país. Si Maduro resultó el hombre de confianza de Chávez para relevarlo del poder y nos ha hundido en este desastre, Cabello no puede quedar excluido de los desmanes que la patria está sufriendo en el decurso de su historia. Cabello es el claro ejemplo de cuando el poder traspasa sus límites. A propósito de ser ciego, quien tenga ojos que vea.

@jvivassantana