• Caracas (Venezuela)

Javier Vivas Santana

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Misión: “Regalen lo que sea”

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Salus populi suprema lex esto –La salud pública es la ley suprema–

Francisco de Miranda, 2 de agosto de 1806. Proclama de Coro

 

Miranda, a pesar de su infructuosa acción por La Vela de Coro con el “Leander”, dejó claro a través de una voz latina, antes de flamear por primera vez nuestro Tricolor Nacional aquel 3 de agosto de 1806, que solo la salud del Estado, entendido este como la salud de un pueblo en sus instituciones públicas, podía convertirse en ley suprema. De alguna forma, Miranda, en tales palabras, que a la postre se convirtieron en el epígrafe (titular) de la Gaceta de Caracas en todos sus semanarios desde el propio inicio de sus publicaciones en abril de 1810, que existía un poder constituyente con sentido moral y ético en el cual prevalecía una justicia, que debía apartarse desde la corrupción y opresión de cualquier Estado.

Cuando Chávez emergió como líder político en 1998, lo hizo convencido de llevar a la gente un mensaje ut supra. Era el mensaje contra la podredumbre institucional, la misma que Miranda había percibido y conocido en sus múltiples encuentros con las oligarquías de la época, y que lo llevaron a convertirse en un militar y luchador por excelencia en búsqueda de las libertades de los pueblos de Francia, Estados Unidos y Venezuela.

Por eso Chávez llega al poder. Llega al poder con un solo mensaje. El mensaje de refundar una república que no solo había sido explotada en sus recursos naturales, fundamentalmente en el petróleo y el hierro, sino que la riqueza generada por la bendición del subsuelo permitió saquear al país de una forma colosal por élites y partidos políticos derivados en statu quo de una parte de la sociedad que no miraba al espejo de sus periferias o encontraba en el abandono del campo, la quiebra económica y moral de un país.

Chávez llega al poder el 6 de diciembre de 1998 con la misión de transformar la ética y valores de un país. De quebrar en el pueblo aquellas “esperanzas” limitadas por unas láminas de zinc, unos bloques o unos tanques de agua.

Y me pregunto: ¿más allá de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) ideada por el propio Chávez, en qué se han convertido ministerios, institutos, gobernaciones y alcaldías en tiempo de elecciones? ¿Es que no resulta bochornoso incluso observar cómo candidatos llamados “revolucionarios” hasta regalan “bolsas de comida”, precisamente, porque tenemos un pueblo que está pasando hambre debido a un gobierno que se jacta a través del propio Presidente de la República de afirmar que ha pagado 27.000 millones de dólares por concepto de deuda externa, a los más grandes capitalistas entre 2014 y 2015, período en el cual Venezuela ha sido sumida en una profunda crisis económica y social, y con un acelerado empobrecimiento de la población al convertirnos en el país con la tasa de inflación más alta del mundo. ¿Puede un gobierno con tales acciones llamarse “socialista”? ¡No! Eso es un gobierno que ha pactado con las élites neoliberales del planeta. Es un gobierno que ha cambiado el sostenimiento de su poder no por el apoyo de un pueblo sino por el apoyo de Wall Street.

Maduro olvida que Chávez llevó el mensaje de ruptura contra el capitalismo mundial como principal causa de la pobreza de los venezolanos. Por eso llega a la presidencia. Porque el pueblo entendió dónde estaba el origen del 27 de febrero de 1989, y cuando Chávez, a pocas horas de haberse levantado en armas el 4 de febrero de 1992, y luego de pronunciar ante el país su histórico “Por ahora”, sería secundado por Caldera, quien ante el reclamo de algunos “demócratas” del por qué el “pueblo” no habría salido a “defender la democracia”, la sentencia del ex presidente, sería demoledora: “No puede pedirse a un pueblo que se inmole por la democracia, cuando esa democracia no es capaz ni siquiera de darle de comer”. Por analogía, tendríamos que preguntarnos: ¿cuál es la realidad que viven los venezolanos con la traición que ha hecho Maduro al pueblo con la revolución iniciada por Chávez?

Hoy, ante esa realidad expresada por el propio Maduro para intentar ganar unas elecciones parlamentarias no funciona el discurso constituyente que permitió a Chávez convertirse en presidente. ¡No! Ahora Maduro viene a entregar taxis, neveras, cocinas, aires acondicionados y cualquier prebenda de las mismas que se utilizaban en la cuarta república para buscar adeptos sobre las preferencias electorales.

Atrás, muy atrás ha quedado el discurso por la construcción de una patria como la soñaron Miranda y Bolívar. Extirpado ha quedado el mensaje nacionalista de Chávez. Para intentar ganar elecciones ha nacido otra misión: la misión, “regalen lo que sea”. ¿Le alcanzará a Maduro esta “misión” para ganar las parlamentarias?

 

@jvivassantana