• Caracas (Venezuela)

Javier Vivas Santana

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Madurismo también fue derrotado en Perú

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…La politización del espacio de la producción incluye los procesos de trabajo y de producción y concretamente el componente tecnológico y el de las llamadas materias primas. Vivimos en un tiempo de automatismo tecnológico que lleva al paroxismo la asimetría entre capacidad de acción y capacidad de previsión. Surgen de ahí riesgos y daños posibles totales, insocializables e inasegurables, demasiado grandes para poder responsabilizar a los individuos por ellos como consta del paradigma liberal de la responsabilidad y obviamente impunes si la humanidad es responsabilizada en su todo.

 

Boaventura de Sousa Santos. De la mano de Alicia. Lo social y lo político en la postmodernidad

 

Los resultados de las elecciones presidenciales de primera vuelta en Perú, en los cuales la candidata del llamado Frente Amplio, es decir la “izquierda” de ese país, en donde más allá de ser una mujer muy joven (como también lo es la ganadora Keiko Fujimori), solo tiene una traducción: el madurismo ha sido derrotado. En otras palabras, la megalomanía de aquel Estado grannacional propuesto en la infructuosa reforma de nuestra Constitución en 2007 ha muerto, no solo en su aplicación jurídica sino geopolítica. Hoy Maduro no tiene referencia positiva en el hemisferio. Es visto como un charlatán sin ideas, sin rumbo, sin ideología, y menos como estadista. Es lo que es, un completo ignorante en materia política, económica y social.

Ante tal realidad (y eso lo saben muy bien los zascandiles de Maduro) la crisis de la modernidad ha desatado un conjunto de nuevos delitos que han permitido corromper todos los estamentos de la sociedad sin dejar huella alguna. Atrás, muy atrás han quedado aquellos robos de bancos, cuyos asaltantes se llevaban en mochilas el dinero de las bóvedas. El hampa organizada conoce muy bien el bastidor tecnológico. Basta un “chip”, una clave, una tarjeta electrónica, una transferencia desde Internet, un “haqueo” o simplemente elaborar, en el caso de los gobiernos, un entramado jurídico y administrativo, prácticamente inauditable, pero muy bien diseñado en su estructura (anti)procedimental, lo cual permite al ladrón de marras, salir ileso de cualquier investigación.

Por eso es inútil y hasta romántico seguir evocando a Marx como factor esencial para la toma de los medios de producción por parte de un proletariado que siempre ha estado explotado por el capitalismo. En la actualidad los medios de producción necesitan de la materia prima para que sea la máquina computarizada, y no el trabajo extenuante del obrero, la que realice el trabajo. Ya ni siquiera el papel en forma física es la operación que deja las huellas de los corruptos amparados en la impunidad de leyes nacionales e internacionales que saquean a los países sin el mínimo pudor. Los llamados “Papeles de Panamá” apenas representan la aguja en un pajar del dinero que la corrupción, el narcotráfico, el secuestro, el tráfico de mujeres y niños, la industria de la guerra (incluso manejada en el nombre de Dios), el apoderamiento ilícito de los recursos naturales y, por supuesto, el toma y daca (leyeron bien, daca) del petróleo entre los factores políticos y económicos del poder, cuya distinción ideológica en algunos casos resulta ser la más perversa, cuando los primeros se autodenominan “socialistas” y los segundos, por lógica del capital, no tienen otra definición.

Desde que Maduro llegó al poder, la ruptura moral del Estado invadió todos los campos de la sociedad. Desde el más alto nivel de gobierno hasta los llamados bachaqueros (aunque estos han derivado en grandes estructuras organizadas), pasando por los mafias militares y civiles que permiten el contrabando. Delincuentes y asesinos que asociados con otros no menos delincuentes ocultados bajo el uniforme de la propia fuerza armada o las policías, y estos a su vez con bazofias de funcionarios “jurídicos” han pervertido por completo el estamento del poder.

El “socialismo” que Chávez intentó promover en sus inicios, el cual con todo y sus errores tuvo avances importantes dentro de la sociedad venezolana, luego de su muerte fue sincronizado por un grupo de ineptos para ejercer sus obligaciones ante la ciudadanía, pero muy efectivo para que estos pudieran esconderse ante la ley y la misma sociedad como responsables del envenenamiento y agonía que está viviendo el país.

(Seudo)intelectuales, que ayer llamaban “dádivas” y populismo a quienes otorgaban becas para ir a estudiar al exterior, o tener acceso al crédito como artesanos, agricultores o pescadores, basados en el “rentismo”, en este momento amparados bajo la mácula de su propio pensamiento, ya no existen esas “dádivas” ni ese populismo, y menos el culto a la personalidad.

Igualmente resulta degradante la visión de abogados “constitucionalistas” quienes ven como aceptable en su ética y moral que quienes ayer eran “diputados” hayan votado por sí mismos para (auto)elegirse como magistrados, y desde sus nuevas funciones darnos “lecciones” de Derecho, sobre una Constitución que han convertido en letrina magnificada en sus olores con los residuos que ellos emanan en sus negras líneas después de haber ingerido al máximo sus festines de esos alimentos y bebidas que el pueblo llano ni siquiera conoce y menos imaginarse, mientras esa “constitucionalidad” que hoy nos rige, aprueba un decreto de “emergencia económica”, pero calla ante el hambre, las muerte por la escasez de medicinas y las necesidades básicas de la gente.

Tres elementos maneja el madurismo en su concepción (anti)política: quiebra moral de la sociedad; ideología de sumisión, verbigracia, dominio del pensamiento, y un andamiaje oculto de máxima corrupción. Esto no es una izquierda. Es una combinación del nazismo con el fascismo en tiempos del siglo XXI.

El madurismo no representa referencia alguna para los países de América Latina, salvo totalitarismo, corrupción, miseria y violaciones sistemáticas de los principios democráticos universales. Esa es la única verdad.