• Caracas (Venezuela)

Javier Vivas Santana

Al instante

Inminente renuncia de Maduro

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Hemos sostenido que no habrá referendo revocatorio, pero no por las razones electorales propiamente dichas; sino porque de realizarse, tal será la derrota del madurismo que ante un escenario de semejantes proporciones cuantitativas en términos de votos, debido al rechazo que ha logrado acumular el actual presidente de la República, incluso en las filas de quienes hasta votamos por él en las elecciones de 2013, como por ejemplo, quienes hoy se agrupan en la corriente Marea Socialista, junto con un grupo de ex ministros y generales que estuvieron al lado de Hugo Chávez, resulta evidente que jamás podría materializarse fraude alguno contra la constitucionalidad y la voluntad del pueblo. Sí llegará a concretarse el referendo revocatorio, no tengo dudas que Maduro perdería con más de 75% de los votos.

Los hechos de sublevación social, ocurridos en Cumaná, Tucupita, Maturín, capitales de estados orientales, todos bastiones del llamado Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), la última,  tierra natal de Diosdado Cabello (quien controla parte del gobierno madurista), así como las diversas protestas en el resto del país, todas movidas por las necesidades de alimentos y medicinas, pero fundamentalmente por la escasez de comida, han perturbado todo el sistema económico y desencadenado una enorme crisis social que el gobierno se niega a reconocerla, lo cual magnificó sobre ellos, una terrible derrota en las pasadas elecciones parlamentarias en diciembre de 2016.

Ese dramático escenario se ha combinado con una perversa devaluación de la moneda nacional, cuya tasa oficial, ya se cotiza sobre los dos tercios del valor que marca la referencia en el llamado mercado paralelo; verbigracia, el propio gobierno impulsa una inflación insostenible porque se debate entre venderle a ese precio las divisas a Petróleos de Venezuela para el incuantificable gasto “público” que debe sostener, o entre seguir generando “bolívares”, cuyo valor de impresión resulta más costoso que el valor nominal de los billetes, lo cual termina multiplicando el déficit fiscal, en consecuencia, azotando la economía sobre una espiral interminable de precios, que sólo vulnera el ingreso de las familias, quienes se ven obligados a comprar muy pocos productos con precios que simplemente rompen la barrera social de la dignidad humana. En otras palabras, Maduro sólo ha creado una espantosa pobreza en todo el país.  

Las zonas agrícolas que ayer eran referencia para la producción local, nacional e incluso de exportación (arroz, azúcar, café o cacao) han sido barridas por nefastas políticas bajo la gestión de Maduro; y aunque algunos sigan insistiendo que Chávez fue el único responsable de esta crisis, habría que recordar que hechos similares ocurrieron entre 2002 y 2003, con situaciones políticas movidas por un golpe de Estado y un paro petrolero, aunado con el cierre de empresas y comercios, así como prácticamente la paralización de todo el sistema financiero, sin obviar la motorización en ese ámbito, promovida por los grandes medios de comunicación social, y una cesta petrolera que no superó los 20 dólares por barril, aún así, el país pudo contener la debacle económica, con una tasa de inflación tolerable y sin la escasez que actualmente perturba a millones de familias.

Ante ello, desgraciadamente, los venezolanos no tenemos suficientes alimentos para consumir, lo cual, originó el efecto perverso de las economías de distribución paralelas, mejor conocidas como el bachaqueo, cuya complicidad entre empresarios, muchos de ellos de “maletín”, por no decir testaferros de cónclaves en la administración pública debido a su conexión con funcionarios en el sistema de asignación de divisas (ayer llamado Cadivi, hoy Cencoex), y con la anuencia de militares, es decir, coroneles y generales que han sido los responsables desde el ministerio de “alimentación” y finanzas en dirigir las importaciones básicas para el consumo del país, terminaron convertidos en gigantescos ladrones de toda la red corporativa de Mercado de Alimentos (Mercal) y Productora y Distribuidora Venezolana de Alimentos (Pdval), afirmación realizada por el propio Maduro. No obstante, a pesar que han sido detenidos decenas de “ex gerentes”, los llamados cabezas de estos grupos, es decir, los ministros,  siguen sin rendir cuentas al país y la justicia, que hasta los responsables en verificar los desmanes en seno del Estado, es decir, el contralor general de la República, ha sido parte del festín seudo-revolucionario, cuando ha apoyado el ingreso de muchos de sus familiares en su despacho, al punto que sobre lo que ocurre a su alrededor, lo ha justificado con la infeliz frase de “nepotismo positivo”. Entonces, ¿Cómo podemos luchar contra la corrupción?

En relación con la profunda anomia que consume a la sociedad venezolana, tenemos allanado el camino para que todo el espacio sur de Venezuela, además que ha sido tomado por mafias del oro, devastando el pulmón natural e hídrico de nuestra geografía, el gobierno ha autorizado la hipoteca, por no decir, la venta de este espacio a transnacionales de la explotación de recursos minerales, no sólo violando preceptos constitucionales, sino que tal exabrupto, también viola derechos ancestrales de incuestionable razón socio-histórica y de preservación natural.

Por último, el ver a miles de compatriotas, convertidos en río humano para traspasar la frontera hacia Colombia buscando un respiro de necesidades humanas en materia de alimentación y salud, resulta insólito escuchar barbaries “justificativas” por parte de voceros del gobierno, con palabras más, palabras menos: “van a divertirse”, “no van a comprar alimentos”, “que vayan para que compren productos venezolanos contrabandeados”,  “los productos allá son más caros”; pues todas esas “oraciones” son una vacuidad, que además de contradecirse unas con otras, revelan que en Venezuela lo que abunda es la inflación, la escasez, la pérdida del poder adquisitivo, la continuidad de hechos ilícitos pese al cierre de la propia frontera,  y hasta la ausencia de recreación en el pueblo.

Ante la presión por un inminente revocatorio cuya proporcionalidad en contra del presidente de la República es de un rechazo de máxima sumatoria, también se hace inminente la renuncia de Maduro. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

@jvivassantana