• Caracas (Venezuela)

Jaime Merrick

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Jaime Merrick

1.899.910 venezolanos

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Meses atrás me encontré con un amigo para tomarnos unos tragos. Teníamos casi un año sin vernos. El verdadero motivo del encuentro era para despedirse: me comentaba que la intención era estudiar en Europa y quedarse allá mientras la situación en Venezuela mejora. Por esos días, era noticia la muerte de un adolescente por parte de un Policía Nacional que contaba con 24 o 25 años. Días más tarde, los medios de comunicación reseñaban el hallazgo de dos jóvenes maniatados en Catia, vistos por última vez en Altamira.

Según información aportada por El Universal, 1.899.910 es la cantidad de venezolanos menores de 25 años que no se encuentran inscritos en el Registro Electoral (http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/150428/1899910-menores-de-25-anos-sin-inscribirse-en-re). Esta cifra se inserta en un país sumamente desesperanzador para los más jóvenes.

De acuerdo con la organización no gubernamental Cofavic, de la totalidad de venezolanos fallecidos por causas violentas en 2014, 68% son jóvenes  menores de 25 años, es decir: 17.000 venezolanos. Al panorama de inseguridad se suma el desempleo juvenil, el cual, de acuerdo con Instituto Nacional de Estadísticas representa 30% de la población total inactiva  de Venezuela, es decir,  2.476.233 venezolanos.

Es cada vez mayor la cifra de jóvenes venezolanos que no logran satisfacer  aspiraciones lógicas como ir a la universidad, obtener un buen empleo o comprarse un carro. Son venezolanos que crecen en medio de la demagogia política y sin noción alguna del valor de la democracia; jóvenes venezolanos  ya casi sin futuro, cada vez con menos aspiraciones.

Jóvenes y elecciones

Pero volvamos a ese número: 1.899.910 venezolanos.

Es inevitable que en medio de esta crisis social y económica no estemos angustiados por nuestro futuro. Incluso, ha dejado de ser relevante si  quien se va o se queda es más o menos valiente. El reto es otro.

Por un lado, quienes ejercen el liderazgo político en la oposición deben analizar a la juventud venezolana para ofrecerle un  proyecto social y político más allá de lo electoral. La oposición no puede controlar que los jóvenes tomen la legítima decisión de irse o quedarse, en cambio, sí pueden  brindar un liderazgo renovado y creíble que nos devuelva la esperanza; un discurso empoderador sobre la importancia del voto y su defensa; o propuestas en materia de empleo juvenil, por ejemplo. Los jóvenes no esperamos que los voceros de la oposición tengan 23 años, pero tampoco genera confianza la imagen de quien se postula a gobernador, alcalde y diputado una y otra vez.

Por el otro lado, nosotros, los jóvenes, aun cuando no todos nacimos para  involucrarnos en lo público, Venezuela nos ha hecho entender que para tener  el futuro que aspiramos, debemos asumir y preocuparnos por lo público. Vendrán tiempos muy duros y las elecciones parlamentarias no es  responsabilidad exclusiva de la oposición partidista. En la MUD existen jóvenes que han reivindicado el valor de la política más allá de la adversidad que atravesamos como generación, y eso también es admirable. En fin, no nos  creamos exentos de responsabilidades por no militar en un partido político.

1.899.910 venezolanos: Por nosotros y  nuestro país hagamos que esa cifra no exista  para finales de año.


Jaime.merrick@gmail.com | @jaimemerrick