• Caracas (Venezuela)

Jaime Merrick

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Jaime Merrick

Outsiders e instituciones

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No sabemos qué sucederá en los próximos meses. No hay instituciones. De hecho, las instituciones venezolanas son causa y consecuencia de la crisis generalizada que vivimos actualmente. En estas circunstancias es posible que en el anhelo desesperado de cambio, el remedio sea peor que la enfermedad.

En la década de los 90 del siglo pasado, Venezuela imploraba por un cambio; estaba asqueada de la miserable corrupción adeca. La Copre surgió tardíamente y el germen del clientelismo empresarial y el rentismo petrolero minaron los esfuerzos económicos y sociales hechos en aquellos 60 y 70. Fue más que elocuente aquella cadena presidencial del año 89 que no pudo terminar el ministro de Interior y Justicia. Nadie era responsable.

Surgió Chávez. Y habló Caldera en el Senado justificándolo. Eran todos contra todos. Ahí estaban nuestras instituciones: sepultureras de su propio sistema político; parteras de su propio verdugo.

Las instituciones, además de ser los pilares fundamentales del desarrollo social y económico en las democracias, también son una vacuna contra esa forma de hacer política que destruye al sistema democrático con sus propios instrumentos.

Los outsiders en la política buscan materializar el descontento que se atribuye a los partidos políticos y las instituciones. Son un riesgo para las democracias en la medida que el ciudadano no perciba que las instituciones son la garantía de su propio bienestar.

Ahí reside el problema de las democracias latinoamericanas. Y Venezuela mucho más. La desigualdad, el poco acceso a los servicios públicos, la corrupción de las élites políticas, el clientelismo, la inseguridad, son factores que tienen como causa y consecuencia un sistema democrático cuyas instituciones no contribuyen con el mejoramiento de la calidad de vida de sus ciudadanos.

Entonces, es de Perogrullo que surja alguien que trate capitalizar ese descontento.

Fujimori y Chávez son los perfectos outsiders latinoamericanos. Ambos entendieron perfectamente el descontento de sus ciudadanos; responsabilizaron a la clase política; fueron a elecciones; ganaron; siendo Presidentes, debilitaron aun más las instituciones; sin instituciones, acentuaron los graves problemas sociales y económicos…se repite el ciclo.

Y aquí estamos, en 2014. El 2015 promete ser muy complicado. Nuestros problemas están ahí. Buscamos algo/alguien que nos saque de esto. El gobierno carece de apoyo y la oposición no es una opción.

Sin instituciones, ese líder que buscamos puede mucho peor que Maduro.