• Caracas (Venezuela)

Jaime Merrick

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El huracán viviente

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Un huracán viviente. Esa fueron las palabras del ex presidente de Uruguay, José Mujica, al referirse sobre Hugo Chávez.  Y elogios como el de “Pepe” Mujica, también lo han hecho los Presidentes de Brasil, Paraguay, Ecuador, Bolivia, Argentina, Nicaragua, Cuba y las islas del Caribe. Todos ellos han sido o fueron los mayores beneficiarios de la petro diplomacia venezolana en estos 16 años. Y los países que no son muy afectos al discurso bolivariano, simplemente callaron o voltearon la mirada frente a los desmanes del gobierno bolivariano.  

Dice muy poco de Sur América cuando algunos dirigentes y ex presidentes admiten que Hugo Chávez representó/significó un cambio en las relaciones diplomáticas en este continente. Para América en general, sus organizaciones internaciones e instancias de integración, debería resultar muy vergonzoso recordar que el país más corrupto de la región haya sido tan influyente en las relaciones latinoamericanas durante más de una década.

El deterioro paulatino de las instituciones venezolanas, la eliminación de cualquier intento de independencia judicial, el cierre de medios de comunicación, el aumento de la polarización política, la conflictividad social, el surgimiento de una nueva clase política corrupta, el dominio absoluto de los Poderes Públicos, y el estrangulamiento de la descentralización y la autonomía financiera de los Estados y Municipios, todo eso ocurrió mientras el barril de petróleo llegaba a niveles estratosféricos.

Y así sucedió: el discurso antiimperialista y de lucha de clases que justifica los desmanes en Venezuela, también halló suelo fértil en otros países de la región patrocinado con petróleo criollo. Se financiaron campañas electorales, refinerías, convenios, préstamos,  ayudas, nuevos esquemas de “integración latinoamericana” y hasta regalamos el Esequibo venezolano con tal de beneficiar un modelo político. No importa si lo que se recibía a cambio era caraotas, azúcar o pollo.

 Hasta se llegó al absurdo de reunir a todos los presidentes en Cuba para hablar de democracia…allí.

De la misma manera que el petróleo fue usado para acabar con cualquier dejo de democracia y desarrollo en Venezuela, de esa misma manera el huracán viviente concibió las relaciones internacionales en la región. Si bien era imposible replicar el experimento bolivariano en toda América, sí hubo éxito en buscar países solidarios (o al menos cómplices) con el gigante bolivariano a cambio de petróleo barato. El resultado: al menos treinta y cinco mil millones de dólares invertidos en diplomacia petrolera durante el periodo 2000-2012 (EL NACIONAL: http://www.el-nacional.com/print/armas-cadivi-chavez-divisas-extranjero-negocios_de_Venezuela_y_Rusia-regalos_0_347965389.html).

Mucha solidaridad…y mucho silencio.

Mientras Mujica elogiaba al huracán viviente, simultáneamente el gobierno uruguayo anunciaba la venta de doscientos treinta y cinco mil (235.000) toneladas de alimentos a Venezuela, por un monto de trescientos millones (300.000.000) de dólares. Arroz, leche, queso, pollo y soja, son los productos que venderá Uruguay a Venezuela para aligerar la escasez alimentaria que atraviesa nuestro país. Sí, Venezuela en estos dieciséis años exportó, además de petróleo, una forma miserable de hacer política.

@jaimemerrick

Jaime.merrick@gmail.com