• Caracas (Venezuela)

Jaime Merrick

Al instante

La esperanza de las ollas vacías

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Horas después de culminada aquella marcha denominada La Salida -organizada por Voluntad Popular- comenzó el calvario. Ese día murieron tres personas: Basil de Costa, en la Candelaria, y dos muchachos más en Chacao. Era el inicio de 3 meses de protestas en contra el gobierno que culminarían con al menos 40 fallecidos y más de 1.500 detenciones. En Twitter y Facebook se volvían virales las imágenes de los fallecidos y los torturados por la Guardia Nacional; las guarimbas sin sentido ni contenido encontraron refugio en Chacao, La Trinidad y Prados del Este. Entre “Masburro” y “Va a caer, este gobierno va a caer” aquella protesta que debió haber sido reivindicativa y popular, degeneró en un acto de profundo resentimiento y exclusión por parte de unos pocos. El otrora “Ni un paso atrás” estaba de vuelta. No había interesado alguno en darle sentido al descontento de aquellos días.

Por su parte, la oposición estaba estática, sin respuesta, dividida. Los demonios andaban por sus fueros. Cada dos o tres días la MUD sacaba comunicados de repudio al abuso del gobierno y sus integrantes se sentían satisfechos por brindar asistencia legal a los detenidos. Ante la decisión del alcalde Jorge Rodríguez en prohibir cualquier tipo de manifestaciones en la jurisdicción del Municipio Libertador, a la MUD no le quedó otra opción que hacer concentraciones en los municipios Chacao y Baruta. Una muy creativa y emblemática fue la “marcha de las ollas vacías”: La gente fue, y entre pitos, cacerolas y paletas de madera, se drenaba el descontento. Esa fue una de las concentraciones más ingeniosas convocadas por la oposición. Llena de alegría con el sonar de la olla y la paleta de madera.

Taca taca taca taca taca taca. La verdad es que fue muy esperanzadora.

El resto es historia: diálogo, preso Leopoldo López, las protestas bajaron en intensidad hasta quedar reducidas a un saldo de fallecidos, detenidos y frustraciones.

Un año después se anuncia (tras días de anuncios en los que se anunciaría algo) que el momento ha llegado; la esperanza ha vuelto y que por fin la MUD sentaría postura firme el sábado 24 de enero. Y la mejor manera de devolverle la esperanza al ciudadano que busca una salida a este crisis sin precedentes, es desempolvando aquella gran idea que revitalizó al pueblo venezolano y que por pocos minutos lo llenó de alegría y optimismo entre pitos, ollas y paletas de madera.

Es la esperanza de las ollas vacías…